En las Autoescuelas o Centros de Formación Vial: “el presumir de lo que se carece”


Los charlatanes, cantantes de la sierra, vociferadores, olivareros,  bots humanos cumplen numerosas funciones en campañas profesionales online mediante chats excitantes <<hacia de lo que carecen>>, pero lo más populista, que está de moda, es imitar movimientos sociales virtuales, como crear ilusiones de humo de que existe un amplio sector de profesionales de la enseñanza de la conducción que apoyan rabiosamente sus ideas, propuestas, ideologías, creencias, proyectos, que mucha gente desconoce por su inexistencia. En una palabra, se parecen a una manifestación, donde se provocan muchos ruidos con poca gente, que no representa a nada ni nadie, si para aparecer delante de las autoridades, representando a una generalidad, sin haber sido elegidos ni nombrados por nadie. (afán de protagonismo). Los ataques, siempre son con intereses obscuros y extraños. Los ataques de este “minoritario” y extravagante grupito están diseñados para escuchar  palabras clave en dirección a un determinado tema que no les interesa y así poder desvirtuarlo o hacia personas determinadas  y sus organizaciones legales, elegidas por el pueblo sabio y soberano democraticamente, y tratar de que despistados o desconocedores de la verdad acudan como un enjambre de avispas para ocupar todos los espacios de debate sobre este asunto. Una vez allí,  se despliegan como un ejercito virtual e inexistente perfectamente coordinado de zombis o troles. Alimentando a todo aquel que afianza su posición con halagos, referencias, likes y retuits. Después, emplean el sistema de amedrentar o causar miedo a aquellos que ofrecen visiones antagonistas con burlas por su edad u otras cuestiones, insultos, acusaciones absurdas y falsas con el dicho de “presuntamente“, para que el mal quede en el aire de forma indefinida, todos ellos con ataques combinados y sus generales en el anonimato. En cada momento,  se refuerzan con mentiras y falsedades y se dan la razón unos a otros, como si no se conocieran, para dar la sensación de que son muchos, cuando en la realidad son una minoría de ambiciosos de poder descontentos por su frustración  y fracaso de sus deseos. Si consiguen algún pequeño objetivo, en el espacio conquistado, solo permanecen los bots y sus aliados humanos, quedan radicalizados en sus pretensiones y postura, pensando y alardeando que son un grupo mayoritario, sin darse cuenta y saber, que han sido objeto de una deliberada campaña de intoxicación por parte de unos listillos ambiciosos.

Muchos honrados profesionales de la formación vial entraron en estos chat de los cielos, creyendo entrar en la verdad y ver de lo que se trataba, y fueron, después los que los olvidaron y abandonaron por solo encontrar paja y humo negro, ya que aquel que contraviniera los dictámines, las profecías o dogmas de fe de los líderes, era expulsado de inmediato y en  silencio, y sin ninguna explicación,¡¡ democracia pura!!. Estos chats  durmientes por los cansinos cantos de la sierra,  ruidos de las oraciones en  los olivares de la tierra del “ronquío” o proclamas de intelectuales de la Alhambra de Granada, despertados con frío beso de trol, ahora forman parte de un destructivo ejercito de zombis pero lo más difícil es que no hay grupo de control válido con el que comparar este extraño fenómeno.

                                                    José Manuel López Marín

Las acciones en la conducción de vehículos automóviles


Pensemos y demos como seguras que nuestras “acciones” en la conducción de vehículos automóviles se basan en imitaciones, de creencias, ideas, conceptos e imágenes.  Tenemos que actuar fundándolo todo en los hechos, en lo que son, tomando como base lo que descubren. Se impone actuar y, por tanto, tenemos que investigar y comprender lo que significa actuar, o sea, la acción. Si no lo comprendemos del todo, si tratamos de  cambiar los hechos actuando sobre ellos, eso nos impedirá afrontarlos; por tanto, debemos comprender lo que es la acción. Casi la totalidad de nuestras acciones como conductores se basan en la imitación de creencias, ideas, conceptos, imágenes. Nuestras acciones  siempre son intentos de copiar lo qu hacen otros conductores competitivos, de ajustarse a ideas. Tenemos la idea de que somos buenos profesionales de la enseñanza de la conducción, la idea del prestigio, de que todos somos honestos y buenos compañeros; y, la idea de que somos necesarios para esta sociedad moderna y avanzada, y, de acuerdo con esa idea actuamos. Guardamos ciertos recuerdos agradables de placer o de dolor, de miedos profundos que surjan nuevas huelgas de evaluadores de Tráfico y la imagen de ese miedo, de modo que actuamos tomando como base esos recuerdos ingratos, intentando evitar que surjan problemas y tratando siempre de conseguir o lograr beneficios y una felicidad de mayor alcance. Todas esas cosas son ideas, y de acuerdo con ellas actuamos; pero cuando interviene una idea y a continuación le sigue una acción, aparece un conflicto entre ambas, dado que la idea representa al observador y la acción que vamos a ejecutar es el objeto.

En el tránsito, el actor fundamental que interviene en los siniestros es el “factor humano”, así dice mi compañero el sabio de Lebrija y otros más; y, por  tanto,  en el más implicado en la seguridad vial, basándose, en buena parte, la teoría de la “compensación de riesgo“; esta teoría viene a decirnos que mediante procesos perceptivos, del conocimiento o cognitivos y motivacionales, los conductores suelen adaptarse a los riesgos de las vías. La falta de experiencia, por una formación raquítica en la autoescuela, lleva en muchas ocasiones a subestimar los riesgos o a sobrestimar las capacidades propias adquiridas en el periodo de formación en la autoescuela. Por el contrario, el hábito o costumbre de conducir, de forma prácticamenteautomatizada a base de práctica,  hacen que el control de los riesgos se centre en el mantenimiento de las normas de tránsito y la precaución de conservar las distancias de seguridad, reduciendo con ello, de una forma genérica, los márgenes de seguridad que permiten alertarnos contra imprevistos. Así podemos centrarnos en los riesgos que asumen los conductores de vehículos automóviles en diferentes situaciones, y en la influencia que tienen sobre estos riesgos las propias características del conductor, sus rasgos de personalidad, su experiencia en la conducción, su estado físico o psicológico y otras cosas que intervienen en la tarea de la conducción.

                                           José Manuel López Marín