Las acciones en la conducción de vehículos automóviles


Pensemos y demos como seguras que nuestras “acciones” en la conducción de vehículos automóviles se basan en imitaciones, de creencias, ideas, conceptos e imágenes.  Tenemos que actuar fundándolo todo en los hechos, en lo que son, tomando como base lo que descubren. Se impone actuar y, por tanto, tenemos que investigar y comprender lo que significa actuar, o sea, la acción. Si no lo comprendemos del todo, si tratamos de  cambiar los hechos actuando sobre ellos, eso nos impedirá afrontarlos; por tanto, debemos comprender lo que es la acción. Casi la totalidad de nuestras acciones como conductores se basan en la imitación de creencias, ideas, conceptos, imágenes. Nuestras acciones  siempre son intentos de copiar lo qu hacen otros conductores competitivos, de ajustarse a ideas. Tenemos la idea de que somos buenos profesionales de la enseñanza de la conducción, la idea del prestigio, de que todos somos honestos y buenos compañeros; y, la idea de que somos necesarios para esta sociedad moderna y avanzada, y, de acuerdo con esa idea actuamos. Guardamos ciertos recuerdos agradables de placer o de dolor, de miedos profundos que surjan nuevas huelgas de evaluadores de Tráfico y la imagen de ese miedo, de modo que actuamos tomando como base esos recuerdos ingratos, intentando evitar que surjan problemas y tratando siempre de conseguir o lograr beneficios y una felicidad de mayor alcance. Todas esas cosas son ideas, y de acuerdo con ellas actuamos; pero cuando interviene una idea y a continuación le sigue una acción, aparece un conflicto entre ambas, dado que la idea representa al observador y la acción que vamos a ejecutar es el objeto.

En el tránsito, el actor fundamental que interviene en los siniestros es el “factor humano”, así dice mi compañero el sabio de Lebrija y otros más; y, por  tanto,  en el más implicado en la seguridad vial, basándose, en buena parte, la teoría de la “compensación de riesgo“; esta teoría viene a decirnos que mediante procesos perceptivos, del conocimiento o cognitivos y motivacionales, los conductores suelen adaptarse a los riesgos de las vías. La falta de experiencia, por una formación raquítica en la autoescuela, lleva en muchas ocasiones a subestimar los riesgos o a sobrestimar las capacidades propias adquiridas en el periodo de formación en la autoescuela. Por el contrario, el hábito o costumbre de conducir, de forma prácticamenteautomatizada a base de práctica,  hacen que el control de los riesgos se centre en el mantenimiento de las normas de tránsito y la precaución de conservar las distancias de seguridad, reduciendo con ello, de una forma genérica, los márgenes de seguridad que permiten alertarnos contra imprevistos. Así podemos centrarnos en los riesgos que asumen los conductores de vehículos automóviles en diferentes situaciones, y en la influencia que tienen sobre estos riesgos las propias características del conductor, sus rasgos de personalidad, su experiencia en la conducción, su estado físico o psicológico y otras cosas que intervienen en la tarea de la conducción.

                                           José Manuel López Marín

 

 

 

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