El profesor de formación vial no es diferente ni indiferente a la sociedad en que vive


Sin dudan el profesional de la formación/educación vial tiene una gran importancia para la sociedad, porque sólo el individuo, no la masa, es capaz de una actividad innovadora y creativa. La responsabilidad de estos profesionales no es con la sociedad, sino consigo mismo.

Es importante que escribamos sobre el cambio y de la revolución en el sector de las autoescuelas, pero, antes de entrar en ello, creo que es muy importante entender la relación del profesor de formación vial con la sociedad y por qué ella necesita de estos profesionales. En primer lugar, debemos comprender que los problemas del profesor de formación vial, sus aflicciones  y luchas, son también los problemas  de la profesión. La profesión es el profesor, éste no es diferente de la sociedad en que vive. Por esta razón sin una transformación drástica y radical del profesor, la formación de los conductores, la sociedad se convierte en una carga, en una irresponsable continuidad en la que el individuo/profesor no es más que una pieza del engranaje.

Existe una fuerte tendencia a pensar que el profesor de formación vial tiene muy poca transcendencia en la sociedad moderna actual y que ésta debe hacer lo posible para controlar al profesor moldeando su forma de pensar a través de restricciones, de propaganda, cursos informativos/formativos continuos y de los diversos medios de comunicación públicos o redes sociales. El profesor de formación mismo se pregunta qué puede hacer en esta sociedad tan opresiva que se le viene encima como el peso de una plancha de acero y que provoca que se sienta prácticamente impotente. Al tener que afrontar tal cantidad de dificultades, deterioros en la formación con los mercantilistas “lowcost“, guerras de precios, huelgas de funcionarios examinadores, incipiente hambruna y desdicha en el sector de autoescuelas, el profesional de las autoescuelas, como es natural, se pregunta : <<¿Qué puedo hacer ante tanto desvarío?>>; creo que la respuesta es que: <<no puede hacer nada ante tanta torpeza>>, lo cual es un hecho obvio, porque no puede impedir la sin razón : autoescuelas online (autoescuelas virtuales), el fenómeno “low cost“, las insensatas guerras de precios que llevan al sector a la ruina, menos aun contra la hambruna que comienza aparecer por carencia de alumnos,; tampoco, no se pueden detener el fanatismo de determinados gurús/santones o los cantos del pájaro loco de las mañanas, y otros creadores de conflictos con malévolas, tergiversadas o tóxicas informaciones de víbora chicharrera.

Por eso, formular semejante pregunta  es sin duda una equivocación. La responsabilidad del profesional de las autoescuelas no es ante la sociedad, sino consigo mismo. y si realmente es responsable consigo mismo, entonces actuará respecto  la sociedad que cree necesitarlo, pero nunca a la inversa. Es evidente, que el profesional de las autoescuelas poco puede hacer ante la confusión social que algunos provocan; sin embargo, en el momento que se comienza a aclarar  su propia confusión, su propia contradicción interna, su violencia y sus miedos, entonces ese profesional adquiere una importancia extraordinaria y es muy apreciado en la sociedad civil por la relevancia y utilidad de sus enseñanzas del verdadero aprendizaje de la conducción de vehículos automóviles. Pocos nos damos cuenta de esto y menos los descarriados que rechazan o ponen trabas a la formación de conductores de vehículos automóviles obligatoria y bien controlada en el aula de la autoescuela, donde se transmitan “conceptos claros” sobre normas, señales, los elementos que provocan el riesgo, forma de prevenirlos y en el caso de ocurrencia la toma de decisiones para evitarlo o aminorarlo, así como actuar una vez que ocurra el siniestro vial . Todo eso nos convertirá en necesarios y provocará un aumento de prestigio de esta profesión de formadores viales. Tenemos que olvidarnos de preparar la gente para “sacar” el carnet de conducir enseñándoles a memorizar preguntas y respuestas para superar el examen.

El problema está cuando vemos que no podemos hacer nada a escala profesional, curiosamente dejamos de actuar en uno mismo, llegando a la desidia y la rutina, lo cual es una realidad, es un escape para no actuar en uno mismo y producir ese cambio radical de convertirnos en muebles para entrenar a futuros conductores con una raquítica formación,

Por lo tanto, es que el profesional de la formación vial tiene una enorme importancia para la sociedad y la propia administración, hasta hace poco, adormecida, aletargada y pasota, porque solo el profesional de las autoescuelas, no la masa apática y crítica,. es capaz de una actividadinnovadora y creativa.

                                                José Manuel López Marín

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