En las autoescuelas abandonemos el camino de la mediocridad y vayamos hacia el camino del éxito


No existe en esta  vida nada peor que ser un conformista ya que es elegir el camino de la “mediocridad”. Con frecuencia, adoptar una actitud conformista es producto de desidia, cobardía, abandono o de egoísmo; de la cobardía, porque, para evitar el fracaso o el fallar, muchos profesionales de la formación vial no se atreven, con lo que sus resultados no pasan de lo mediano; del egoísmo, porque, cuando no damos lo mejor de nosotros, no estamos contribuyendo con nuestra verdadera esencia, calidad y talentos a cumplir   en nuestra misión como verdaderos educadores/formadores viales y en la propia vida. Estamos desaprovechados e infravalorados. Vamos en contra de la existencia de nuestra profesión, si no la enaltecemos y embellecemos, si la dejamos simplemente como la heredamos de nuestros padres o antecesores. <<Nunca nos resignemos a la medianía o mediocridad porque es un pecado o atentado contra nuestra profesión y la propia vida.>>

Cuando dejamos de asumir riesgos, dejamos de vivir. Es el misterio que supone la incertidumbre del tránsito por nuestra profesión y la misma vida. Nuestra profesión y la vida es una continua apuesta, un no saber nunca lo que va a ocurrir con anticipación. La certidumbre nos instala en el confort y la comodidad y nos lleva a la esclavitud de hechos e ideas. Todos, en general, huimos de la incertidumbre por miedo al fracaso. Lo hemos visto recientemente en la huelga de examinadores de tráfico, hizo más daño la incertidumbre de la existencia o no de exámenes en los alumnos que la propia huelga. Sin embargo, el fracaso no debe de existir. Uno de los errores habituales que solemos cometer es hacer depender en exceso nuestro estado de satisfacción de los resultados finales. Todo lo vemos como una bendición o una maldición, y lo más importante es poder disfrutar del rumbo o ruta elegida para alcanzar el éxito. De una manera u otra, toda experiencia es una enseñanza si sabemos darle el sentido adecuado.<<Nunca debemos pedir que la vida o nuestra profesión de formadores viales carezca de riesgos. jamás pidamos seguridad, dado que es pedir la muerte en todos los sentido>>. Así piensa, mi compañero lebrijano.

La “gratitud” presagia, prepara y previene el camino de la abundancia.<<Sólo un exceso es recomendable en el mundo: el exceso de gratitud>>Jean de la Bruyére. La gratitud tiene el poder de acabar o eliminar todo lo negativo de nuestra vida  y atraer o hacer posible que nos venga la abundancia. Cuando no somos agradecidos por todas las cosas buenas que nos pueden venir o tenemos en nuestro entorno, enfocamos y dirigimos la vida desde la carencia y no desde la riqueza de nuestros pensamientos. Y atraemos más de eso a nuestra vida, ya que en eso consiste  la ley de atracción: <<aquello en lo que pones tu atención se expande>>; a esta ley, le da igual lo que quieras o no quieras, simplemente refleja aquello en lo que te encuentras. La mayoría de nuestros profesionales formadores viales adopta una postura “quejica” y “victimista“, como el culto, eminente, incitador y vendedor de chilabas de la puerta de la Alhambra de Granada que le lleva a enfocarse en una continua canción protesta, en lo que no quiere en lugar  de dar soluciones o propuestas de lo que quiere, contribuyendo así a una negatividad deprimente  que tratar de provocar el cabreo del pueblo. Cuando se buscan soluciones y se proponen de forma colegiada, el futuro y objetivo es importante, y cuando no se buscan y solamente se ladra por el camino, se va por libre y se pretende representar a quien no le dio permiso o legitimó con los votos el futuro es lo que hay. Todos debemos de ir en la misma dirección y sentido para alcanzar el éxito y el bien común.

Nos está llegando el momento de aceptar una realidad deseable para muchos, es el “cambio de formación de los conductores“, que pretende el Director de la DGT Sr. Pére Navarro Olivella y su actual equipo, dentro de una objetividad de que sea reglada mediante programas lógicos, racionales y eficaces para conseguir unos verdaderos conductores, responsables, seguros y sociables en el uso de las vías públicas, que tengan unos conceptos claros de donde esta el riesgo y la toma de decisiones, por lo que henos de transmitir a los futuros conductores : actitudes, comportamientos valores y sentido de responsabilidad, así como la forma de actuar una vez ocurrido el siniestro en el tránsito. Todo ello solamente se puede hacer en el aula  de las autoescuelas en una fase de presencia controlada como en el PxP, Hay que erradicar el permiso de conducir entrenando alumnos para que memoricen preguntas y respuestas (LoW Cost u otros sistemas mercantiles) para superar la prueba teórica. Seamos verdaderos profesionales del Aprendizaje de la Conducción y necesarios para esta sociedad que reivindica cero muertos en las vías públicas y “autoescuelas de calidad” necesarias para obtener un bien público.

                                    José Manuel López Marín

 

 

 

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