La armonía,empatía y asertividad en el cojunto profesor/alumos


En estos momentos, no se trata de que nuestros alumnos de las Autoescuelas aprendan algo de nosotros, ni consigan algo útil para llevárselo, porque con el sistema actual de enseñanza para los aspirantes a conductores  si hacen eso será de una simple acumulación, de memorizar preguntas y respuestas para luego recordarlo. en el aula. En lugar de eso, a  menudo que el profesor de formación vial, les habla y les explica en el aula de la autoescuela, deben escucharle los alumnos con el máximo interés y todo su ser, con toda su atención, como si escuchasen algo que amasen de verdad. Porque en el aula no deben de estar recibiendo ninguna enseñanza, en ese momento no deben ser alumnos; están aprendiendo el arte de conducir vehículos automóviles con seguridad y responsabilidad. Están formando un conjunto profesor y alumnos aprendiendo juntos, es lo que queremos decir. Están aprendiendo juntos y, por tanto, la distinción entre profesor y discípulos desaparece completamente, apareciendo una empatía y asertividad entre ellos. Es una suposición inmadura el considerar al profesor que lo sabe todo y a los alumnos como unos ignorantes. En esta relación milagrosa, ninguna de las dos partes suele tener humildad y, por tanto, ninguno está aprendiendo. Esto no es sólo una expresión verbal o una afirmación del momento o pasajera, como podemos comprobar por sí mismos si escuchamos y no nos limitamos a buscar orientaciones sobre lo que se debe o no debe hacer en el fenómeno del tránsito. La vida y los conocimientos de la conducción no puede comprenderse a través de una serie de pautas, uno debe seguir ciertas instrucciones  para utilizar cualquier máquina y más sobre la terrible máquina automóvil que tantas muertes produce por el  mal uso de los conductores; pero la vida no es una máquina sino algo que debe estar siempre vivo, que se renueva constantemente. Así pues, no existe ningún método; esa es la excelencia y la belleza de “aprender“. La mente  inmadura, instruida, adiestrada, sólo sirve y tiene la capacidad de fortalecer la memoria, como ocurre en muchas universidades, colegios y autoescuelas donde se limitan a cultivar la memoria para que los alumnos sólo aprueben los exámenes y conseguir un trabajo o “saquen” el permiso de conducir. Eso no es inteligencia ni ser inteligente; la inteligencia surge cuando estamos aprendiendo teorías y conceptos que nos vaya a preservar la vida, entonces el aprender no tiene fin. Eso es belleza y valores adquiridos, lo más sagrado de la profesión de formador vial y de la propia vida. De modo que juntos deben aprender, investigar, pensar, soñar,…y vamos a comunicarnos mutuamente con relación al tema de la acción.

Para la mayoría de nosotros la vida es acción, y por acción se entiende algo que hemos hecho, que estamos haciendo o que haremos en un futuro próximo. Sin acción no podemos vivir, y acción no significa únicamente movimiento físico o energía cinética, como ir de un lugar a otro, sino que también existe la acción del pensamiento, de la creatividad, de las ideas, de los sentimientos, de la opinión, de la ambición, de la codicia, del entorno, de la alimentación e influencias psicológicas tóxicas de algunos, de las cuales una mayoría no somos en absoluto conscientes. Están las acciones de la mente consciente así como las acciones de la mente inconsciente, también existe la acción del pensamiento, de semilla plantada en la tierra, la del hombre que consigue un trabajo u obtiene el permiso de conducir y ahí sigue hasta el final de sus días, la acción del envite de las olas del mar sobre los acantilados de las costas, del calor moderado, de la lluvia, y existe la acción sobre las de la tierra y los cielos, de modo que la acción no tiene límites, es un movimiento tanto dentro como fuera del tiempo.

                                                     José Manuel López Marín

 

 

La utilidad y necesidad de las autoescuelas en la sociedad por su meritoria forma de trabajo


En estos tiempos difíciles y raros que estamos viviendo las autoescuelas, reina en nuestra profesión la espontaneidad. ¿Sabemos lo difícil que es ser realmente espontáneos?¿Vivir así a lo que venga….cabalgar siempre sobre la rutina y no variar en formas, criterios y actuaciones? Considerando los condicionados por la sociedad, que duda de la utilidad de las autoescuelas por su forma de trabajo online, cursos exprés, memorizaciones de preguntas y respuestas, por nuestros recuerdos de la rutina pasada que no queremos olvidar, por ser para nosotros cómoda asentada en un confort de conocimientos limitados. ¿Qué posibilidades tenemos de ser espontáneos? Actuar de una forma espontánea implica, como es natural, actuar sin motivo, sin premeditación, sin un ápice de ambición y codicia personal, sin egoísmo del propio ser. Así, ser realmente espontáneo se trata y requiere deshacerse por completo de rutinas pasadas, porque sólo una mente inocente puede ser espontánea. 

En estos tiempos de vivencias profesionales confusas, raras, extravagantes y de sufrimiento para la mayoría, el sufrimiento es autocompasión, porque nos compadecemos nosotros mismos. Si hemos perdido a nuestros padres nos sentimos abandonados, nos compadecemos porque nos sentimos solos y sin que nadie nos ayude a sentirnos satisfechos, ya conocemos todo el sentimiento de lástima  por nosotros mismos. Nos sentimos abandonados por la administración, que a veces ocurre; pero no queremos reconocer que el pecado es nuestro y los males vienen de nosotros, que no queremos acomodarnos al cambio que tenemos encima y a los  tiempos modernos, de la innovación y la creatividad; preferimos  seguir con esta rutina ruinosa, atrincherados en el pasado y, como dice un amigo mio de la Bética, enrocados  y pasando de todo POR COMODIDAD, buscando el maná del desierto que nunca llega a gusto de todos. Entonces , ¿es posible terminar con el sufrimiento de inmediato sin hacer nada, y rechazar ese hábito de liberarse del sufrimiento de forma gradual por uno mismo? Que nadie se equivoque, el sufrimiento se elimina por medio del tiempo o él solo; sabemos perfectamente que el tiempo no puede terminar con el mismo. Aunque vivamos  miles de años, varios días, un día o fracción de día, el tiempo no eliminará el sufrimiento si es irracional. De forma que debemos aprender en el instante y no de forma gradual, porque psicológicamente no existe tal cosa como aprender gradualmente. Para aprender a conducir vehículos automóviles se necesita tiempo, muchos días; en la parte teórica en el aula adquirir conocimientos claros preventivos y conceptos definidos del riesgo y la forma de evitarlo, fomentar actitudes, comportamientos y valores para poder ser un conductor responsable, sociable en el uso de las vías públicas y seguro en sus destrezas y habilidades, así como en el transitar por las vías. Los profesores deben emplear la palabra y el verbo correcto para poder comunicar con eficacia sus conocimientos, pero aquí aumentar el tiempo en esta formación/educación es aumentar el sufrimiento. Así que es necesario aprender del sufrimiento de forma inmediata o instantánea, porque el acto de aprender en sí mismo termina completamente con el tiempo, <<Si vemos algo de forma instantánea, si en el momento vemos lo falso, ese mismo acto de ver lo falso con el profesor es la acción de la verdad, lo cual nos libera del tiempo>>.

Debemos de pensar, analizar y comprender que el cambio de educación/formación vial  y cambio en los exámenes es un hecho importante, que ya debería haberse producido hace años, que estos nuevos hábitos de formación van a generar prestigio a estos centros y convertirlos en necesarios e imprescindibles para  la sociedad con el fin disminuir los siniestros en el tránsito y, por, lo tanto una mejora de la seguridad vial y la salud pública.

                                            José Manuel López Marín

Principales consideraciones y desafíos para estimular a los Profesionales de la Formación Vial


Deberíamos pensar y considerar que el principal o primer desafío de la educación/formación vial debería ser estimular o avivar a que los profesionales de la formación vial crean en ellos mismos; a partir de este momento, cualquier consecución o logro está al alcance de los mismos. La mejor educación/ formación vial es aquella que pueda o sea capaz de transmitir la autorresponsabilidadcomo principal principio para alcanzar el éxito o llegar a la meta pretendida. Una vez que hayamos decidido aceptar la responsabilidad de nosotros mismos, de nuestra situación profesional y de todo lo que nos sucede, podemos pasar a ocuparnos con firmeza y confianza de nuestras tareas profesionales cotidianas y de los asuntos de nuestra vida. Nos convertimos en dueños de nuestro destino y dueños del alma.

Existe una tendencia general en nuestra profesión y la sociedad moderna a pensar que los profesionales que consigan estos resultados excepcionales, que a muchos les gustaría tener, son líderes o personas especiales , dotadas de talentos innatos o a los que la naturaleza ha señalado  como los elegidos. <<Si nuestros hijos sienten que pueden lograr los éxitos de sus padres, habremos triunfado como padres por haberles entregado el mejor de los legados y bendiciones>>.

Casi siempre, en todo aquello que menos nos apetece realizar y aquello que más miedo nos da hacer es donde está nuestra mayor evolución o crecimiento. Cadas vez que sintamos miedo o pavor, démonos la enhorabuena, porque ésa es una ocasión para mejorar, crear, innovar y evolucionar. Si nuestra vida es demasiado fácil, probablemente estamos estancados; vivimos de forma rutinaria, repetimos comportamientos que tenemos automatizados (enseñar a memorizar preguntas y respuestas para superar el examen), y, por tanto, no tenemos más experiencia y conocimientos sino más años de repeticiones.<<Movámonos en nuestra zona de confort, sólo se puede crecer si estamos dispuestos a sentir incomodidad cuando se prueba algo nuevo como son los cambios  de formación y exámenes que anuncia en un futuro próximo la DGT>>

La genialidad no es otra cosa que la práctica cotidiana. El éxito no se basa en hacer cosas extraordinarias, sino que en hacer ciertas cosas repetidamente, una y otra vez sin detenerse hasta llegar a la perfección. La gente quiere tener una rodilla bien después de una operación, pero, a los pocos días de comenzar la rehabilitación que le ha diseñado o preparado su preparador fisioterapeuta, empieza a dejar de hacerlo, por tanto, llegando a ser su resultado nulo. La mayoría de nuestros alumnos quieren aprender a sacar el permiso de conducir, no aprender a ser buenos conductores de automóviles. Así pasa con todo. La disciplina es el factor más importante para llegar al éxito. y es lo que se debe hacer de forma constante aunque no apetezca, sin ningún tipo de excusas. Lo difícil no es realizar nuestras tareas, lo difícil es hacer el trabajo. Generalmente realizamos cosas o trabajos ocasionalmente que hace la gente que ha conseguido éxitos. todo el tiempo.

Podemos decir de otra forma: <<aquello en lo que nos convertimos se acaba reflejando en lo que obtenemos>>.Por eso como profesionales de la enseñanza de la conducción debemos  hacer un reciclado permanente de nuestros conocimientos para ser buenos profesores de formación vial. Mientras más aprendamos más confianza tendremos en nosotros y mayor autoestima y más ganaremos por el prestigio conseguido, además de ser necesarios para mejorar la seguridad vial. El desarrollo personal amplía fronteras y abre posibilidades haciendo que la preparación, ampliación de conocimientos y las oportunidades se encuentren en cualquier momento. <<El desarrollo personal es una escalera hacia la excelencia profesional. Permanente y continuo, nos asegura que no existe límite al que no podamos llegar>>

                                             José Manuel López Marín

El marketing en las autoescuelas no es el arte de vender la formación vial, más bien saber la calidad y resultados que obtendrán los alumnos como nuevos conductores de automóviles


Mucha gente de las autoescuelas está equivocada, el “marketing” no es el arte de vender lo que producimos, más bien de saber lo qué producir. En las autoescuelas modernas y novedosas hay que dominar especialmente dos factores  diferenciación por calidad y captación de alumnos. En este orden riguroso, porque en el mundo de las autoescuelas no se cumple la propiedad matemática conmutativa (el orden de factores no altera el producto), ya que en las autoescuelas el orden de los factores si altera el resultado final.  Se pueden planificar y diseñar de manera impecable  y cuidadosa acciones orientadas a la captación de alumnos, que si lo que se ofrece a los futuros conductores no interesa o no es de calidad, la probabilidad de tener éxito en la captación es muy reducida mo nula.

Disparar a todo lo que se mueve no parece lo más acertado en los tiempos en que vivimos de fuertes y disparatadas competencias. Es desperdiciar el tiempo, esfuerzos y tirar el dinero que tanto necesitamos. Vamos a una era de “marketing” de precisión y “microtargeting”. El mercado o captación de alumnos responde a diferentes formas o nichos de captación de alumnos más pequeños y especializados con necesidades más concretas. Si se trata de ser todo para todos y a quién lo hace más barato buscando volumen o cantidad de alumnos en a granel, al final acaba siendo para nadie y la ruina de las autoescuelas. Por decirlo de otra manera, hoy en día  hay que especializarse y buscar la calidad y la especialización para diversificar estas enseñanzas.

Decía Heráclito, sigloVI antes de Cristo: <<Todo cambia, nada permanece>> frase contundente que define la velocidad del cambio y la celeridad  a la que transcurren los acontecimientos., porque lo que no es nuevo es el cambio Y ello exige tres cosas, mucha capacidad de observación para anticiparse; mucha flexibilidad para reaccionar con velocidad y mucho pragmatismo para no caer en la “parálisis” por el análisis. Quien no lo haga, está jodido y ya sabe lo que le espera ir al fracaso y la ruina.

Toda autoescuela es un negocio de servicios de formación de conductoress; nuestras autoescuelas nos son negocios de venta de cómo “obtener o sacar carnets” de la forma que sea, sino un negocio de buenos servicios y de calidad para el ciudadano para que aprenda a conducir y circular de forma segura, responsable y sociable  utilizando las vías públicas.

Muchas veces esto se olvida: se venden servicios de formación vial  de calidad a través de las personas, se ofrece buena enseñanza , pero a través de las personas.. Cualquier empresa/autoescuela es un entramado de relaciones entre personas (oficinistas, propietarios, directores, profesores, alumnos….) cuyo último eslabón de la cadena son los alumnos, que son el centro de la actividad mercantil de la autoescuela. Sin alumnos no hay trabajo de formación, y sin captación de alumnos no hay negocio. Hay que tener una fuerte disposición hacia los alumnos, porque al fin y al cabo, los alumnos son los que pagan y financian todos nuestros gastos de la autoescuela: nóminas, seguridad social, alquileres, combustibles, seguros….<< Sólo existe un Jefe dominante y poderoso que es el alumno; él puede echarnos a todos, desde el propietario de la empresa hasta el último gato, simplemente por “mala calidad en los servicios”, “desatención”, “incumplimiento del contrato”, “engaño” u otras cosas, siempre puede ir a gastarse su dinero en otros lares>>

Un nombre o marca de autoescuela se construye o edifica atendiendo a varias cosa.1) siendo capaces de despertar interés y emociones, antes de pensar sentimos. Pero no se puede vender humo o milongas argentinas, y, 2) hay que ser capaces de aportar actitudes, valores y comportamientos viales a los alumnosNo basta con tener renombre y buena fama, sino que ésta tiene que ser real. Otra cosa, no es sostenible. Por último, las autoescuelas auténticas y verdaderas en su tarea de educación/formación vial no sólo piensan  en términos de beneficios económicos, sino en beneficios sociales de tratar de reducir los siniestros viales con sus enseñanzas y con eso contribuir al bien común de mejorar la salud pública. Van más allá de la cuenta de resultados y tratan o buscan la forma de contribuir al bien común y dar un buen servicio a la colectividad.<<Para generar pasión hacia una marca o nombre de autoescuela hay que mezclar las emociones y la espiritualidad>>

                                                   José Manuel López Marín