La revolución de las autoescuelas … ¿Una utopía?


Hoy, día de los Reyes Magos, en los que algunos no creen, pero que si recibimos de muchos de nuestros amigos, compañeros y familiares, cantidad de buenos deseos, parabienes y bondades futuras, es buen día para reflexionar y que nuestras mentes, sean, claras y juiciosas como dice una buena amiga mía del Burgo, que siempre se  autodefine y considera ponderada, ecuánime y llena de razones, casi acercándose a la santidad  divina en sus elucubraciones.

Nuestras acciones en esta vida no están alejadas ni separadas de todo lo que sea comprensión, de percibir las cosas o el gran deseo de aprender. Así pues, en este primer escrito del año, del que puede ser el venturoso año 2019 para la profesión del Aprendizaje de la Conducción de Vehículos Automóviles, vamos a ver y analizar con la máxima seriedad, con toda nuestra atención y dedicación si es posible, dejar a un lado todo lo que creemos saber o sabemos, todo aquello a lo que estamos acostumbrados con las rutinas adquiridas con el tempo o vicios conseguidos con nuestros hábitos, y mirar los hechos pasados y futuros con objetividad o como verdaderamente son. Tal vez entonces seamos capaces de ser humildes y de aprender. Sin ninguna duda, aprender es “acción”. Aprender y actuar no están separadas si alejamos las soberbias adquiridas con el tiempo y la ignorancia que es dueña de muchas mentes; el movimiento o actividad de aprender implica o lleva aparejada la “comprensión” de la que algunos carecen; implica ver el significado de los problemas del sector de las autoescuelas, su extensión, su profundidad, repercusión y su alcance global en la sociedad. La percepción misma de los problemas es pura acción; la percepción de ellos y la acción no están jamás separadas. Pero si nos dan una idea acerca de los problemas que afronta nuestra profesión en el presente y en el futuro, así como su necesidad y aceptación social, esa ideas si están separadas de la acción, y así como surge el problema posterior después de la acción y de cómo ajustar la acción a esa idea o ideas. Por tanto es importante afrontar el problema sin miedo, sin ansiedad, sin valoraciones emocionales, porque entonces seremos capaces de aprender y ese movimiento es, en si mismo, acción.

En estos momentos que tenemos un Director General de Tráfico inteligente y activo, acompañado de un equipo directivo instruido, entendido, práctico y dinámico, que pretende dar un cambio a la formación vial y exámenes conductores, ya bastante obsoletos y envejecidos con el tiempo, separados de la realidad y las nuevas tecnologías de percepción de las “aptitudes” de los nuevos conductores;  Creo que deberíamos comprender todo esto con claridad y sensatez antes de proseguir, porque actuar es necesario, es necesaria una gran “revolución” o “cambio”en estas enseñanzas y exámenes, en nuestra forma de pensar y actuar, en nuestra moralidad, en nuestras relaciones profesionales y forma de actuar. Es obvio que debe haber  una transición y una transformación radical, insisto, una completa “revolución” en todas nuestras formas de actuar profesionales y de vivir, pero nunca se podrá hacer esa revolución si no vemos el hecho básico  de que donde  hay “comprensión” hay “acción“. La acción no está separada de la comprensión y de la percepción de que, si todo sigue así, iremos directos al abismo. Cuando, se es sensato,  y se comprende un problema, esa misma comprensión incluye “acciones”; cuando uno percibe profundamente, esa percepción en si mismo genera acciones propias, pero si uno simplemente especula o tiene ideas pobres acerca del problema, en ese caso las mismas están separadas de la acción y entonces surge un nuevo problema como son las acciones mercantilistas del “low cost”, los sistemas  de entrenamiento para aprobar online, u otras invenciones parecidas con el mismo fin;  a saber cómo poner en acción y en práctica las verdaderas y sanas nuevas ideas emanadas de la Administración como tutora  y vigilante de estas enseñanzas. Por tanto, tenemos que tener muy en claro, con claridad, como dice mi amiga del Burgo que la compresión  es pura acción, que compresión y acción no son cosas diferentes ni distintas., así dice mi compañero y sabio de Lebrija, cuna de adelantados y grandes filósofos andaluces..

                                                 josé manuel lópez marín

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