Buenos deseos y bendiciones hacia nuestros compañeros mexicanos y, en especial, a Emmanuel Barrera Baños por su incansable esfuerzo y labor por mejorar la”educación y formación vial” en las bellas y amigas tierras de Montezuma


Si una Administración del Estado como la de México sabe escuchar, demuestra que está formada por personas inteligentes, sabias y reflexivas, ese escuchar en sí mismo es una acción en la cual se da el milagro de la comprensiónCreo que es importante comprender lo que significa escuchar, porque entonces quizás lo que decimos tendrá sentido más allá de las palabras.

Estas palabras de inicio van dedicadas a mi compañero, amigo, guerrero y luchador Emmanuel Barrera Baños de México, que desde que lo he conocido, como a mi otro compañero de Colombia Alejandro, siempre me han llenado de satisfacciones por su tesón, juventud, inquietudes. entusiasmo y su total entrega a esta difícil tarea de educadores/formadores viales; lo que demuestra que la labor realizada durante estos doce largos años, por  la Asociación Iberoamericana de Centros de Educación y Formación Vial (AICEFOV) no ha sido estéril ni baladí, ya que  de la siembra realizada en el pasado emergen brillantes e importantes frutos, que acompañados de los variados, experimentados, sabios e interesantes viejos componentes de esta Asociación puede surgir una amalgama de excelentes resultados para colaborar  para reducir los siniestros de tránsito  en iberoamérica y, por lo tanto, mejorar la “salud pública” de estas queridas y hermanas naciones. Es importante ir al cambio o revolución en todas nuestras creencias  y rutinas del pasado ya obsoletas e ir a la innovación y la creatividad en estas enseñanzas, para lo que es necesario cambiar los sistemas rutinarios, costumbres y reliquias existentes e ir a una formación de conductores de “calidad“; para la cual se necesita una formación exquisita e importante de los profesores de formación vial adaptada a esta nueva sociedad dinámica y avanzada, así como, a una constante actualización de conocimientos adaptados a las nuevas tecnologías y legislaciones que surjan. Eso nos llevará a un reconocimiento por parte la sociedad de que las academias de conducir o centros de formación vial  son “necesarias e imprescindibles” para mayor seguridad, responsabilidad y entendimiento social del uso de las vías públicas, lo que constituye una señal de progreso y agradecimiento al gobierno mexicano por contar y colaborar con estos centros.

Sin duda, estamos en tiempos de emplear nuevas pedagogías en el “aprendizaje de la conducción de vehículos automóviles“.  Se necesita un currículo y una pedagogía que ayude a cada aspirante a obtener el permiso de conducir  a construirse de manera singular y creativa, como esencializar el currículo; menos extensión, mayor calidad y profundidad. En busca de relevancia, la calidad y no la cantidad debe constituir el criterio privilegiado en la selección del currículo de la enseñanza en la autoescuela moderna. Concentrar el foco de trabajo permite el desarrollo en profundidad, la consideración de múltiples y diferentes perspectivas sobre el mismo foco, la indagación de los aspectos y variables ocultas para un buen aprendizaje, así como, los procesos del mismo, de búsqueda, selección, organización, aplicación , valoración de la información, educación y formación vial.

Captar la atención plena del alumno al sumergir al mismo en la corriente de vivencias y experiencias surgidas. El currículo así entendido es más un itinerario de experiencias transformativas más que un listado memorístico de contenidos. En este itinerario, los alumnos exploran lo que son, lo que no son y lo que desean ser, dando más importancia a las experiencias, prevenciones viales, las relaciones y contextos que a la transmisión lineal de contenidos memorizados, datos y conceptos desvinculados de las vivencias y experiencias. Así pues,  lo que merece aprender (desaprender y reaprender) en la autoescuela son los recursos conscientes e inconscientes que solemos utilizar en la vida cotidiana para interpretar, tomar decisiones, dirigir nuestra actuación y evaluar los procesos y resultados de la misma.

Un aprendizaje de la conducción haciendo, basado en problemas, situaciones, casos y proyectos. Fomentando actitudes estratégicas, más que enseñar a memorizar preguntas y respuestas, estrategias concretas o discursos sobre estrategia. Reconstruyendo los esquemas y hábitos conscientes e inconscientes, que requieren las vivencias y experiencias reflexionadas, contrastadas y  reformuladas, más allá de los meros intercambios verbales, teóricos, proclamados.

Es necesaria más evaluación “educativa/formativa”, más ayuda, más orientación, más apoyo de la administración e instituciones relacionadas con esta formación, tutorización cercana al alumno en el aula con el profesor, menos calificación fría, externa, distante y selectiva. HABRÍA QUE EXPLOTAR LA LA RELEVANCIA E IMPORTANCIA DEL PROFESOR DE FORMACIÓN VIAL COMO COMUNICADOR DE CONCEPTOS EN LA PREVENCIÓN DE LOS SINIESTROS VIALES, así como su competencia, calidad de formación y acercamiento al alumno muy sensible a los cambios y los procesos evolutivos de normativas y nuevas tecnologías.

                                            José Manuel López Marín

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