El marketing en las autoescuelas no es el arte de vender la formación vial, más bien saber la calidad y resultados que obtendrán los alumnos como nuevos conductores de automóviles


Mucha gente de las autoescuelas está equivocada, el “marketing” no es el arte de vender lo que producimos, más bien de saber lo qué producir. En las autoescuelas modernas y novedosas hay que dominar especialmente dos factores  diferenciación por calidad y captación de alumnos. En este orden riguroso, porque en el mundo de las autoescuelas no se cumple la propiedad matemática conmutativa (el orden de factores no altera el producto), ya que en las autoescuelas el orden de los factores si altera el resultado final.  Se pueden planificar y diseñar de manera impecable  y cuidadosa acciones orientadas a la captación de alumnos, que si lo que se ofrece a los futuros conductores no interesa o no es de calidad, la probabilidad de tener éxito en la captación es muy reducida mo nula.

Disparar a todo lo que se mueve no parece lo más acertado en los tiempos en que vivimos de fuertes y disparatadas competencias. Es desperdiciar el tiempo, esfuerzos y tirar el dinero que tanto necesitamos. Vamos a una era de “marketing” de precisión y “microtargeting”. El mercado o captación de alumnos responde a diferentes formas o nichos de captación de alumnos más pequeños y especializados con necesidades más concretas. Si se trata de ser todo para todos y a quién lo hace más barato buscando volumen o cantidad de alumnos en a granel, al final acaba siendo para nadie y la ruina de las autoescuelas. Por decirlo de otra manera, hoy en día  hay que especializarse y buscar la calidad y la especialización para diversificar estas enseñanzas.

Decía Heráclito, sigloVI antes de Cristo: <<Todo cambia, nada permanece>> frase contundente que define la velocidad del cambio y la celeridad  a la que transcurren los acontecimientos., porque lo que no es nuevo es el cambio Y ello exige tres cosas, mucha capacidad de observación para anticiparse; mucha flexibilidad para reaccionar con velocidad y mucho pragmatismo para no caer en la “parálisis” por el análisis. Quien no lo haga, está jodido y ya sabe lo que le espera ir al fracaso y la ruina.

Toda autoescuela es un negocio de servicios de formación de conductoress; nuestras autoescuelas nos son negocios de venta de cómo “obtener o sacar carnets” de la forma que sea, sino un negocio de buenos servicios y de calidad para el ciudadano para que aprenda a conducir y circular de forma segura, responsable y sociable  utilizando las vías públicas.

Muchas veces esto se olvida: se venden servicios de formación vial  de calidad a través de las personas, se ofrece buena enseñanza , pero a través de las personas.. Cualquier empresa/autoescuela es un entramado de relaciones entre personas (oficinistas, propietarios, directores, profesores, alumnos….) cuyo último eslabón de la cadena son los alumnos, que son el centro de la actividad mercantil de la autoescuela. Sin alumnos no hay trabajo de formación, y sin captación de alumnos no hay negocio. Hay que tener una fuerte disposición hacia los alumnos, porque al fin y al cabo, los alumnos son los que pagan y financian todos nuestros gastos de la autoescuela: nóminas, seguridad social, alquileres, combustibles, seguros….<< Sólo existe un Jefe dominante y poderoso que es el alumno; él puede echarnos a todos, desde el propietario de la empresa hasta el último gato, simplemente por “mala calidad en los servicios”, “desatención”, “incumplimiento del contrato”, “engaño” u otras cosas, siempre puede ir a gastarse su dinero en otros lares>>

Un nombre o marca de autoescuela se construye o edifica atendiendo a varias cosa.1) siendo capaces de despertar interés y emociones, antes de pensar sentimos. Pero no se puede vender humo o milongas argentinas, y, 2) hay que ser capaces de aportar actitudes, valores y comportamientos viales a los alumnosNo basta con tener renombre y buena fama, sino que ésta tiene que ser real. Otra cosa, no es sostenible. Por último, las autoescuelas auténticas y verdaderas en su tarea de educación/formación vial no sólo piensan  en términos de beneficios económicos, sino en beneficios sociales de tratar de reducir los siniestros viales con sus enseñanzas y con eso contribuir al bien común de mejorar la salud pública. Van más allá de la cuenta de resultados y tratan o buscan la forma de contribuir al bien común y dar un buen servicio a la colectividad.<<Para generar pasión hacia una marca o nombre de autoescuela hay que mezclar las emociones y la espiritualidad>>

                                                   José Manuel López Marín

 

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