¿Saber hablar o el arte de saber “comunicar” en el aula de la autoescuela?


Muchos compañeros nuestros e incluso muchas personas confunden el saber hablar con el saber comunicar. Sin duda, existen personas y compañeros nuestros que saben cotorrear, ya que el “hablador” es el que es locuaz, que habla mucho, pero puede ser que no hable mal. Puede haber sabios habladores o locuaces. Sin embargo, los charlatanes, que abundan en nuestra profesiónen en cantidad, hablan siempre sin ton ni son, sólo por hablar, y sin decir nada que valga la pena oír. Suelen ser fabricantes de rumores  y son indiscretos. Hay personas que hablan y vaya si hablan, por los codos. Podemos pasar un buen rato escuchándolos y cuando acaban de hablar, te quedas con la sensación de: ¿Qué coño ha dicho? ¿Qué conclusión final sacamos después de su perorata? … todo fue paja y aire, no nos enteramos de nada.

Por otro lado, hay profesores de formación vial que parecen  que han nacido aptos para comunicar. Les oyes expresarse y piensas:  ¡¡qué bien se expresa y habla!!, su comunicación o mensaje nos ha llegado perfectamente.

Lo mejor que podemos hacer como profesores de formación vial, cuando queramos dirigirnos a nuestros alumnos en el aula, es, antes de abrir la boca para expresarnos, abrirla para sonreir  y ganarlos de entrada, creando empatía y afinidad con ellos.

Cuando hablemos con nuestros alumnos, es recomendable mirarles a los ojos, pero de forma amable, sin agresividad, de esta forma generaremos confianza y asertividad.

¿De qué forma podemos comunicarnos con claridad y facilidad en el ámbito profesional, social y familiar?

Antes de comenzar a hablar decidamos qué es exactamente lo que queremos “comunicar“. Cuanto más claro lo tengamos, mejor lo podremos transmitir. Dicho de forma clara, sencilla y corta; no nos vayamos por los cerros de Úbeda o por las ramas. Que sea fácil de entender para que nadie tenga que leer entre líneas y evitar los tecnicismos., si creemos que no todo el mundo nos pueda entender.

No se trata que sólo nosotros  como profesores hablemos, dejemos también hablar  y participar a los alumnos, y por mucho que queramos interrumpirlos, mordámonos la lengua si fuese preciso y necesario, pero dejemos que los alumnos acaben de decir lo que piensan sobre los temas tratados.

Procuremos, como profesores, no gritar, ni alzar mucho la voz. Gritando no conseguiremos que nuestras ideas y conceptos sean más  ciertos y verdaderos; al contrario, perderemos credibilidad.

Transmitamos siempre cosas positivas y evitemos hablar de emociones negativas sobre las personas y las cosas. Hablemos de lo bueno, de lo que nos gusta, evitando descalificar y citar lo que no nos gusta o querer mal rollo.

Lo importante es saber comunicar conceptos y conocimientos claros a nuestros alumnos. Por otro lado, debemos evitar el señalar con el dedo a los alumnos que tenemos delante. Cuidemos con detalle y en general toda comunicación que no sea verbal. Recordemos que nuestros cuerpos hablan por nosotros mismos.<<Sin tener las ideas claras es imposible transmitirlas a nuestros alumnos>> Para los vanidosos todos los demás son admiradores.

                                            José Manuel López Marín

 

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