La “intuición” para todos los efectos en la enseñanza de la conducción


Muchas veces tenemos que confiar en la intuición como manera o habilidad para conocer, comprender o percibir algo de forma clara e inmediata, sin que intervenga la razón. A menudo, y más hoy día, hay que tomar decisiones sin contar con antecedentes ni con datos encima de la mesa que nos sirvan para ella. Ahí es donde la intuición se convierte en nuestra mejor y buena compañera. La intuición es ese presentimiento interior procedente del inconsciente y que resulta de concatenar toda la información disponible. La dificultad que podamos tener para racionalizar esa corazonada o pálpito hace que en muchas ocasiones la despreciemos y no lo tomemos en consideración. La “intuición” nos dice –qué hacer-, pero no –por qué hacerlo.; por eso, muchas veces, no lo valoramos lo suficiente. Sin embargo, merece la pena ser más conscientes de dónde procede y ponerla en valor, ya que no es <<no pensar>>, sino <<pensar sin pensar>>. La intuición bien formada es un razonamiento inconsciente que se elabora a gran velocidad, por lo que se dice que es la razón acelerada.

A la gente no le importa nuestra autoestima, es el gran problema existente. Nuestra profesión de formadores viales espera que logremos algo, independientemente que nos sintamos bien  o no con nosotros mismos.

La filosofía de las autoescuelas, en su generalidad, es siempre la misma. aportar valor. Los alumnos solo quieren  soluciones, y las autoescuelas quieren resultados visibles en sus cajas. No es necesario sentirse bien para actuar, porque eso es garantizar la inacción. Es necesario actuar siempre, especialmente cuando no nos encontramos bien. <<El mundo exige resultados. No le cuentes a otros tus dolores del parto, muéstrales el niño>>  Indira Gandhi Todas las personas  somos el resultado de nuestros resultados.

Lo relevante es cómo convertimos “conocimientos” en el aula de la autoescuela (aprendizaje informativo) en verdaderos “resultados“(aprendizaje transformador). Lo importante no es lo que sabemos, sino lo que hacemos con lo que sabemos. Eso es lo verdaderamente importante en el aprendizaje en una autoescuela. A partir de ahí comienza nuestra credibilidad con lo que conseguimos. Unos alumnos bien formados en actitudes, comportamientos y valores, acompañados de buenas destrezas y habilidades constituyen el éxito de la autoescuela y sus profesores.

En las autoescuelas es importante tomar el pulso a la realidad y estar cerca de los desvaríos de la competencia. Lo que está al alcance de cualquier directivo, basta con salir a la calle y tomar información de lo que sucede en nuestro entorno.. No hay que ser extremistas, pero el mantra de las autoescuelas es siempre el mismo: facturar y hcer caja Para ello hay que ser capaz que justificar la calidad de la enseñanza que se ha impartido  a los alumnos. Muchas veces el éxito de las autoescuelas consiste en complicar las cosas y luego ofrecer soluciones para esa complejidad. Los alumnos huyen de lo sencillo, porque tienen miedo a que se equipare algo simple a lo vulgar. Salgamos de los despachos, preguntemos y conversemos con los alumnos, eso dará prestigio a la autoescuela y excelencia en resultados.

 

José Manuel López Marín

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