LA ACCIÓN DEL PROFESOR DE FORMACIÓN VIAL EN EL AULA PARA CONVENCER Y SEDUCIR


Lo más importante de una autoescuela es la acción del profesor en el “aula”, porque para convencer y seducir a sus alumnos tiene que pasar por la acción, por tanto, tendrá que conectar a la vez  con la parte racional y la parte emocional de cada uno de sus alumnos., tendrá que darle sentido, imágenes y emociones para que sus cerebros las sientan y las hagan suyas. Difícil será hacerlo con una formación “online” o a distancia. Sí, enseñarán a memorizar preguntas y respuestas para “sacar” el premiso de conducir barato pero, a la larga, con resultados económicos elevados cuando sobrevengan los siniestros en el tránsito por haber recibido una formación virtual ineficaz y deficiente. Amazón, según una publicidad reciente, lo hace más fácil todavía, con un sistema técnico de voces, …y aún más barato todavía. ¡¡Todo se va al carajo!! La culpa la tenemos nosotros, hemos convertido una formación vial seria y eficaz para la ciudadanía en “mercantilismo puro” por culpa de algunos ,que todos conocemos, que todo su afán es vender carnets de la forma que sea. Hasta tal punto, que una asociación  o sociedad de unos pocos, que gozaron de grandes privilegios económicos antaño, como el inclito emperador malacitano, hayan conseguido una sentencia que más que beneficiar a nuestra profesión la perjudica, dado que su resultado es puramente mercantilista y dañino para nuestro sector de las autoescuelas; tendrá duras consecuencias y desprestigio para nuestro colectivo, donde algunos se anticipan a cantar por bulerías sin haber analizado con seriedad y cautela el fondo de la cuestión y sus consecuencias globales DE FUTURO.

Es evidente que en una clase de formación vial hay que hablar, . Existen muchas barreras que se levantan delante de nosotros, pero ¿tenemos siempre ganas de hablar?  Estas barreras impiden el paso al acto de la palabra,…..

Si tomamos como referencia la distinción establecida  entre “introversión”  y “extroversión“, algunos pueden replegarse más sobre sí mismo (reflexión, introspección), éstos tendrán algunas reticencias a ir al encuentro del alumno y a inclinarse a la acción. Lo que es natural, cómodo y placentero para el “extrovertido, es, de hecho, su sustento psíquico, se convierte en un esfuerzo para el “introvertido”, tiene que aceptar que debe hablar, que tiene que centrarse en la relación con los alumnos y en compartir lo que se cree, y este esfuerzo mutuo se convierte en una liberación y, finalmente, le procura un poco de placer. Nadie está obligado a forzarse de esta manera. Sin embargo, los alumnos están ahí en el aula, la apuesta por la palabra ya ha sido aceptada, es preferible ganar y, para ello, hacerlo con gusto y agrado, lo mismo que el esfuerzo, el placer se ve, se palpa, se oye y se siente.

Una vez salvado el primer obstáculo de la introversión por decisión del profesor, se presenta otro que es aceptar hablar y mostrar las emociones propias.

Lo que en el alumno es un acto espontáneo, en el profesor se convierte en un problema. Su “superego” le incita a desconfiar, sus fracasos a la prudencia, las normas de su cultura a una determinada neutralidad y los patrones que lo rodean unos estándares impersonales. No tiene más que observar a su alrededor en el mundo de las autoescuelas e incluso entre la mayoría de los funcionarios públicos para comprobar los efectos castrantes de la censura de su emociones. Lo que se expresa cuando se habla son las propias emociones del profesor y, en consecuencia, provocará también emociones en sus alumnos, emociones que pueden crear el deseo  y, por tanto, de apoyar o respaldar una idea.de compartir.

Es evidente que cuando se expresa la emoción por parte del profesor tiene que hacerlo con mesura y sobriedad. El exceso es difícilmente de aceptar que la ausencia (aparente) de emoción. se deben conjugar simplicidad y humildad, en esas dos actitudes se basa la credibilidad.

Sin embargo, ¿cómo se puede conseguir comunicar nuestro pensamiento y nuestra convicción de profesor cuando se tienen levantadas ambas barreras, la de la introversión y la de la censura de las emociones? <<No porque las cosas sean difíciles es que no nos atrevemos, sino porque no nos atrevemos, es por lo que son difíciles>> Séneca

                                                       JOSÉ MANUEL LÓPEZ MARÍN

 

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