Los ingredientes vitales de la comunicación presencial activa y efectiva en el aula de la autoescuela


Si unimos los ingredientes empatía y asertividad, cada uno con sus contenidos emocionales, personales, profesionales y sociales, podemos llegar a conseguir un modelo perfecto y excelente de comunicación en el aula de la autoescuela. Los cimientos de este modelo se asientan de una forma excelente y sencilla, siendo uno de los pilares :<<la sinceridad y claridad de la asertividad respecto a sus propias necesidades>>, y el segundo, también fundamental, basado en:<<la comprensión y ayuda de la empatía respecto a la escucha activa a los demás elementos del conjunto de actores en el aula>>

De esta forma o manera todos loa alumnos aspirantes a aprender a conducir vehículos automóviles que empleen este servicio de formación vial presencial en el aula de la autoescuela, mediante este sistema de comunicación, obtendrán los beneficios propios de cada habilidad social y humana por separado, sumado a los beneficios de haber establecido una comunicación eficaz, fluida y simbiótica, fruto de la relación entre la empatía y la asertividad. Todo muy difícil de conseguir en estas plataformas “online” que tanto protestan  en estos momentos, al acabarse su mercantilismo fácil, competitivo y barato, que menguado favor le hacen a la ciudadanía y las autoescuelas legalmente reguladas.

Se puede decir, a modo de conclusión, que cuando existe la capacidad de decir lo que  se piensa sin herir los sentimientos de los demás miembros de la clase, y también existe la capacidad de entender a los otros dándoles la oportunidad de hablar y exponer lo que piensan, se establece un diálogo enriquecedor en conceptos claros y conocimientos viales, donde ambas partes dicentes (profesores) y discentes (alumnos) aprenden los unos de los otros, y donde la “comunicación” fluye claramente, se hace efectiva y dinámica a la vez hacia el objetivo que se haya determinado o establecido. Son habilidades muy útiles para el “aprendizaje de la conducción” y la comunicación del conjunto de actores componentes del aula de la autoescuela.

Los alumnos o personas que gozan de la capacidad de ser asertivas consiguen sus objetivos, se respetan a ellos mismos y también al resto de componentes del aula de la autoescuela; expresan sus ideas y actúan al instante y lugar adecuado, en este caso en  el aula, siempre con franqueza y sinceridad. Son auténticos en sus actos y tienen capacidad de decidir de manera inmediata y objetiva. Tienen una conducta verbal de expresión directa y honesta. Se emplean con mensajes de “yo” en primera persona (pienso, siento, quiero) invitando al diálogo a los demás componentes del aula, hacen preguntas y piden respuestas, buscando una participación activa; tienen capacidad para discrepar y pedir aclaraciones abiertamente. Su conducta no verbal es de  escucha activa hacia el profesor y resto de alumnos de la clase con un contacto ocular directo no desafiante, con habla fluida y segura, gestos firmes y relajados, proximidad física y contacto corporal, difícil de conseguir en las autoescuelas que se pretenden sean legales y efectivas “on line”, a la vez, frías y distantes. No existe una “personalidad innata” asertiva o no asertiva, la conducta asertiva se aprende por imitación y refuerzo, es decir, se compone de lo que se nos transmitido como modelos de comportamiento, ya sea nuestro núcleo familiar, social, profesional o laboral. Debemos mantener en nuestra mente que hay un momento y una forma adecuadas para  realizar cada actividad o tarea formativa y la mejor forma de hacerlo consiste en ser asertivo, llave  para lograr el éxito en las relaciones interpersonales.

                                                   José Manuel López Marín

La importancia del profesor de formación vial como comunicador de conceptos y conocimientos


El profesor de formación vial en el aula de la autoescuela se debe  comportar como un actor teatral representando a un personaje. Justamente realiza el papel de “profesor“. Para ello necesita identificarse con el personaje y crear el mensaje que pretende transmitir. En la preparación de la clase que va a desarrollar, el profesor debe elaborar palabras que ante sus alumnos sean razonables y creíbles. Deberá seleccionar aquellas ideas, razones, conceptos y conocimientos que ilustre con claridad el fin que se persigue: conductores de automóviles seguros, responsables, sociables y con una exquisita cortesía en el uso de las vías publicas. Mensajes que sean coherentes con sus testimonios. Tiene que ser asertivo y empático para de esta forma conseguir una buena comunicación de sus conocimientos.

El profesor de formación vial no sólo hace el papel de intermediario que transmite unos conocimientos, sino que constituye el principal modelo a imitar. Debe ejercer el liderazgo en el aula. Los mensajes fundamentales que recibe el alumno y, probablemente, las enseñanzas que se le quedarán mas grabadas y ancladas en su mente son las actitudes vitales, los comportamientos humanos y profesionales. del profesor líder. Uno de los factores más importantes de la formación vial de los alumnos es el ejemplo del buen hacer y buen comportamiento en las vías. La teoría sirve de poco cuando se pretende moldear la mentalidad, la sensibilidad, la concienciación, las actitudes, los valores y los comportamientos. Nuestra propia experiencia nos muestra cómo nos persuaden más las conductas ejemplares que las rigurosas argumentaciones.

Más que los datos memorizados en el discurso que hace el profesor en la clase, los alumnos asimilarán, el respeto, el aprecio, el rigor del orador hacia determinados valores e instituciones y, de forma o manera especial, su concepto del factor humano y su importancia en los siniestros en el tránsito,  daños a la familia, la vida de las personas lesionadas, de la naturaleza, del bien común, de los males materiales y económicos, del tiempo, del espacio, etcétera.. y lo más importante, el concepto de la prevención de los riesgos viales y ,en su ocurrencia, la toma perfecta de decisiones para disminuir los perjuicios y sus consecuencias.

El profesor, según su actuación, se convierte en modelo o antimodelo. Los alumnos aprenderán  de su claridad en la exposición, de los conceptos y conocimientos transmitidos. La mayoría de las vocaciones profesionales tiene su origen, más que en las palabras, en los ejemplos del profesor/maestro. 

En el momento de preparar su clase, el profesor ha de tener muy presente su doble dimensión profesional: la constitución psicológica y la configuración ideológica, política, ética,religiosa y, fundamentalmente la profesional ajena a las otras mencionadas. Sobre todo la profesional como formador vial y la social, del profesor que son totalmente diferentes   e interrelacionadas. Su confusión o identificación, en la que caen muchos profesionales de la enseñanza de la conducción suele tener consecuencias graves en la preparación y en el ejercicio de la docencia en el aula.

El profesor de formación vial, en su dimensión personal, en primer lugar, ha de tener conciencia clara de su peculiar personalidad, de su mentalidad, actitudes, valores y comportamientos propios, en una palabra, de su identidad. <<cada uno es como es>> Si el desarrollo de la clase en su discurso, tanto su contenido como su exposición, entra en contradicciones con el propio “yo” del profesor, el mensaje fundamental que transmite es que: finge, claudica, se niega o se traiciona así mimo.

                                                José Manuel López Marín

Las clases en la Autoescuela con alumnos y profesores empáticos y asertivos dan como resultado una buena comunicación


Es muy importante saber conjugar y saber comprender la semejanza que se observa entre la asertividad y empatía, que algunos confunden y creen iguales. Cierto es que las dos se contemplan como “habilidades sociales” potencialmente desarrollables en el ámbito del aula de la autoescuela.

La “asertividad” es una habilidad social que se trabaja desde el interior de la persona/alumno. Es una habilidad que permite a alumnos y profesor para ser claros, francos y directos en sus expresiones, manifestando con limpieza lo que quieren decir, sin herir los sentimientos de los demás componentes de la clase dentro del aula, ni menospreciar la valía de los otros miembros del binomio profesor/alumnos, sólo defendiendo los conceptos, conocimientos y derechos como personas. Esta habilidad se sitúa en un centro y en los extremos, a un lado y otro, se encuentran la pasividad y la agresividad.

Las personas asertivas, bien sean profesor o alumnos, saben lo que quieren, están seguras de sí mismas, y en esa misma medida tienen un alto nivel de autoestima y autoconfianza; establecen una comunicación clara y directa entre ellos y los demás, son, además, proactivos buscando continuamente sus objetivos propuestos; en este caso, por una parte comunicar conceptos claros sobre los riesgos viales y la forma de prevenirlos y, por otra parte, para recibir con claridad y eficacia  estos conocimientos sin excluir el debate de los mismos. y aceptando las limitaciones que tanto los elementos como las personas en algún momento puedan interponerles.

Por otra parte la “empatía” se trata de una “habilidad humana“, que permite que se entienda y comprenda  a los demás componentes de la clase, y se experimenten los diferentes puntos de vista ajenos, sin llegar a pensar de la misma forma o manera que las otras personas llamados alumnos. La empatía motiva a quién la practica y a quién la recibe, en este caso, profesor y alumnos, ya que permite y ayuda a concienciar sobre posesión oculta  de de conceptos y conocimientos  de riesgos viales y las formas de prevenir el riesgo vial y la toma de  decisiones  en el momento del misma, también a la conciencia social.

En la empatía como habilidad no existe un continuo donde situarla, es cuestión de tener esa habilidad o no tenerla, y de saber aplicarla en el contexto adecuado y con alumnos receptivos de ella  y que la consideren importante.

Un alumno o profesor empático sabe escuchar con atención, es flexible en cuanto a su entorno, es capaz de influir y modular  sobre las emociones de los demás, intenta comunicar y sentir aquello que sabe que puede ayudar y ser útil para los otros compañeros; y apoya incondicionalmente en cualquier ámbito que le implique para conseguir el bien común. En el aspecto social se trata de una persona solidaria con los demás miembros del conjunto. Fomenta el trabajo en equipo, donde hace participar y participa orientando, confiando y comunicando abiertamente, lo cual demuestra su capacidad de autocrítica absoluta. De esta misma forma se trabajaba en la Comisión de Estudios, Proyectos y Reglamentación de la CNAE, que fue enterrada en vida.

<<De qué forma podemos relacionar la asertividad con la empatía^>>.  En principio, se puede aseverar o afirmar que la asertividad es parte o un subconjunto de la empatía, ya que ésta de alguna manera es asertividad en su grado más humano, social y emocional.

Otro dato importante, es que tanto en un sentido como en otro, no existe exclusividad relacional, una persona empática puede se asertiva, o no serlo, lo mismo que una persona asertiva podría ser empática o no. Aunque la asertividad en su estado puro y natural sea parte de la empatía, no implica que ser empático incluya ser asertivo, aunque se confiera cierto matiz de ello.

La asertividad es una cualidad de la conducta, luego de la persona, cuando se generaliza y consolida o fija el comportamiento asertivo. Por esta razón, la implicación con la empatía se observa en el sentido en el que una persona asertiva responde adecuadamente a los estados de ánimo de los demás, y al mismo tiempo expresa lo que siente, positivo o negativo, sin dañar o desconsiderar a los demás.

La semejanza entre ambas que se observa, es que se consideran habilidades sociales potencialmente desarrollables en todos los alumnos, ambas se pueden aprender en cualquier contexto de forma o manera intencionada o fortuita con la experiencia cotidiana del día a día. Ambas habilidades requieren respeto al ponerlas en funcionamiento, consideración por uno mismo, al defender opiniones, conocimientos y derechos como persona y alumno, y respeto por los demás miembros del conjunto, porque en ningún caso, ser asertivo o empático tiene por qué herir sentimientos o hacer daño a los demás. También requieren la existencia de otras habilidades, como la honestidad, la integridad y la coherencia.

Las diferencias entre ellas son más perceptibles, mientras que en la “asertividad” implica el “yo” de cada uno, si preocupa por no agredir a los demás con palabras, al mismo tiempo que permite que los demás alumnos opinen sobre sus pensamientos, razones, y las opiniones expuestas, en la empatía se expresan sin restricciones de ningún tipo, las razones, pensamientos y opiniones expuestas por los demás, y existe un ofrecimiento de hablar sobre ellas. En la asertividad se defienden las palabras que se pronuncian y en la empatía se entienden las palabras que los demás pronuncian. El conjunto o suma de ambas produce la riqueza de la buena comunicación y los buenos resultados docentes.

                                           José Manuel López Marín

LA ASERTIVIDAD BIEN ENTENDIDA Y PRACTICADA EN EL AULA DE LAS AUTOESCUELAS COMO BENEFICIO COLECTIVO


Se está discutiendo y entrando en debate estos días sobre el tema de la formación “online” y  la importancia de la formación /educación vial en el aula de la autoescuela, dos sistemas parecidos pero muy diferentes en conceptos y resultados.

Para realizar un análisis técnico sobre la importancia de la formación presencial  y obligatoria de los conductores en el aula, debemos argumentar unas razones lógicas y racionales, huyendo de las económicas y mercantiles de las que tenemos que huir si pretendemos ser eficaces y necesarios para la sociedad en estos momentos que los siniestros en las vías  públicas se han convertido en una lacra social  ALARMANTE por la cantidad de víctimas humanas que ocasionan.

Para ello debemos hablar de los actores presenciales de relevancia que se conjugan en el aula, de lo que se cocina en la misma y de los ingredientes y herramientas que se conjugan para sacar una buena vianda de “buenos conceptos y conocimientos” suficientes  y eficaces para no llegar al riesgo vial, o si de llegar a él, que la toma de decisiones sea la más conveniente y efectiva para disminuir el riesgo vial y evitar pérdidas humanas.

Para todo ello, debemos de hablar de la “comunicación” entre  los profesores y alumnos dentro del aula de la autoescuela,(LUGAR MÁGICO Y TEMPLO SAGRADO) como el factor más importante y determinante; para ello, tenemos que hablar de la “asertividad” y la “empatia“, dado que sumados ambos nos dan como resultado la “comunicación“. Por tanto, debemos  entender y aclarar el concepto de asertividad y definirla como una habilidad social y comunicativa que consiste en: << conocer los propios derechos tanto del profesor como del alumno en el aula y defenderlos, respetando siempre a los demás alumnos, teniendo como premisa fundamental que toda persona posee derechos básicos, llamados “derechos asertivos”>>. De esta forma, podemos considerarla como una estrategia, herramienta y estilo de comunicación; se sitúa la asertividad en un punto intermedio entre otras dos conductas extremas: la pasividad, que permite que terceros decidan por nosotros, o se olviden de nuestros derechos o deseo de expresar conceptos o conocimientos; por otro lado, tenemos la “agresividad” que surge y se presenta cuando no somos capaces de ser racionales y objetivos y, respetar ideas, conceptos y conocimiento de los demás actores del aula.

La asertividad, en su aspecto conceptual, suele definirse como: <<un comportamiento “comunicativo” en el cual el alumno no agrede ni se somete a la voluntad de los otros componentes del aula, solamente manifiesta sus convicciones y defiende sus derechos e ideas>>. Es una forma de expresión la que emplea: congruente, directa y equilibrada, cuyo fines son comunicar ideas, conocimientos, aclarar conceptos y sentimientos, consiguiendo así enriquecer el valor del aula para disminuir o evitar los riesgos viales, defender sus derechos legítimos de libertad de expresión intención de herir o perjudicar, actuando desde su estado interior de autoconfianza, en lugar de la emocionalidad limitante de la ansiedad, la culpa, rabia o cabreo. Contar con un criterio propio dentro del aula y la sociedad es indispensable para comunicarnos en temas profesionales o sociales e indispensables para una comunicación saludable y efectiva para conseguir un buen aprendizaje de la conducción de vehículos automóviles.

La asertividad es mucho más que decir sí o no, implica reconocimiento y nombrar los sentimientos ante los demás componentes del aula; expresarlos con cortesía, tomar decisiones,  actuar sin agredir a los otros componentes de la clase y siempre hacerse responsable de la conducta a seguir y de sus consecuencias. Todo ello, muy difícil de conseguir “online“, con la frialdad de la distancia.

Los alumnos y profesores asertivos se sienten libres para expresarse y manifestarse. Pueden comunicarse entre ellos. Mantener una orientación activa en el aula y en su vida, persiguen lo que desean (una buena formación vial), lo que sueñan y se imaginan, así como, lo que crean en conjunto y logran. No son pasivos, no esperan a que las cosas ocurran, ni permiten que les sean impuestas sin razón alguna. Además siempre actúan de un modo que ellos mismos juzgan de forma respetuosa, seria o de forma lógica y razonada.

La asertividad define la forma o manera de proceder ante una situación que requiere respuesta y decisión como es adquirir conocimientos claros y suficientes para adiestrar e instruir a futuros conductores para alertarlos de los peligros de la conducción de vehículos automóviles  sin la formación suficiente y adecuada,  que no consiste en memorizar preguntas y respuestas para superar la prueba, como ya dice muy claro mi paisano Fernando Varela García de Ourense. Se puede decidir por impulso, hábito o costumbre, o de manera que los otros componentes del aula esperan para riqueza del conjunto; o bien de forma razonada para llegar al buen fin.

Cuando decidimos con asertividad lo hacemos también de forma lógica y razonada. Esto implica  definir este problema de salud pública, que es formar buenos conductores seguros, responsables y de calidad, buscar y analizar posible soluciones, valorar cada una para finalmente optar por la más adecuada. Al estar seguros de nosotros mismos podemos defender derechos y obligaciones y asumir responsabilidades.

La vida y nuestra profesión de formadores viales nos plantea problemas todos los días, pero lo importante es reconocer y saber que somos capaces de resolverlos y enfrentarlos de forma eficiente.

Un profesor y un alumno asertivo en el aula de la autoescuela, si se conducen asertivamente les promueve y conduce a la igualdad en sus relaciones interpersonales a través de una comunicación directa y abierta. También los conduce a defender los derechos propios asertivos, lo que piensan, sienten, desean de forma clara y directa en el momento oportuno, sin negar los derechos de los otros colegas actores en el aula y evitando  en lo posible una actitud pasiva o agresiva.

La comunicación asertiva es indispensable en nuestra profesión y en la vida, para dar a conocer a los otros  la forma en que pensamos, sentimos y actuamos, lo que brinda la posibilidad  de experimentar satisfacciones. La actitud no asertiva nos expone a ser manipulados y llevados por caminos no deseados. Nadie puede manipular las emociones de los demás si éstos no lo permiten, como está ocurriendo con los exámenes de conducir en la Jefatura Provincial de Tráfico de Sevilla, que denuncia públicamente mi amigo y colega el ilustre Sr. Matador. Que debe notificarle a esa entidad oficial, al servicio de la ciudadanía, que la práctica de la asertividad ayuda a protegerse de las situaciones de riesgo, en este caso, de la falta de exámenes necesarios para paliar e impedir la carencia de actividad de las autoescuelas sevillanas bastante tocadas con las pasadas huelgas de los funcionarios examinadores. Es importante y necesario fortalecer el sentido de responsabilidad y seguridad en todos nosotros y la administración, más en estos momentos de debacle económica colectiva.

                                       JOSÉ MANUEL LÓPEZ MARÏN