El lenguaje humano, su importancia para la “comunicación” de conocimientos y conceptos en el aula/calidad de las autoescuelas


Podemos comentar unos principios fundamentales sobre la naturaleza, las funciones y cómo se desarrolla el lenguaje humano a tener en cuenta por los  profesores de formación vial en estos días que tanto se habla y dice de las mal llamadas o nombradas autoescuelas “on line”; que, para proceder de forma rigurosa y seria, se debe proporcionar el fundamento teórico y explicitar los presupuestos filosóficos y pedagógicos en los que podamos apoyar nuestros argumentos y  propuestas prácticas. Sin duda, el ser humano es todo lenguaje.

El lenguaje que empleamos, ocupa un puesto muy importante y central en la vida humana, por lo que es necesario valorar y calibrar su empleo en el aula de las autoescuelas. Es personal y social, moral, cultural, político y económico, y, en consecuencia, ocupa y es objeto preferente en las Ciencias Humanas. Estas aseveraciones no se refieren sólo al lenguaje articulado, a la lengua, sino que también abarcan los otros lenguajes como los gestuales y los icónicos (representación).   Generalmente, sabemos que los vestidos, además de abrigar los cuerpos de las personas, hablan; además de cubrir el cuerpo, muestran el alma: expresan los gustos, las aspiraciones, los temores y, muchas veces, los complejos de las personas, pero hemos de darnos cuenta y advertir que los atuendos, los uniformes y los hábitos, influyen en la manera de pensar, en las actitudes, los comportamientos y valores de quienes los llevan. No nos olvidemos del dicho: <<El hábito hace al monje>>

Un buen profesor de formación vial se define y se realiza ante sus alumnos por su facilidad del lenguaje, por su capacidad para dotar de significado a todas sus acciones, expresiones y por su necesidad de leer y de descifrar el significado de los conocimientos y conceptos que expone, de los objetos, de los sucesos que pueden ocurrir en las vías, de las actitudes y comportamientos propios y ajenos en el uso de las vías públicas, buscando e intentando que se entienda la importancia de prevenir los riesgos en el tránsito y el momento  culminante de la toma de decisiones. Todo ello buscando la asertividad y la empatía con sus alumnos; buscando el el fenómeno más importante de la comunicación sea una realidad en el aula de la autoescuela. Difícil de conseguir mediante los sistemas fríos y distantes  de la  enseñanza amorfa “on line”. El hombre piensa, expone y recibe gracias al lenguaje de presencia desde hace muchos siglos. Los lenguajes son los soportes de nuestros pensamientos. Se puede afirmar que, cuando hablamos o exponemos un tema, más que decir o transmitir lo que pensamos, y cómo pensamos, ocurre un fenómeno extraordinario, pensamos lo que y cómo halamos. Las palabras, en presencia de nuestros alumnos en el aula, no solo exteriorizan conceptos e ideas, sino que también  interiorizan a través de los conceptos, los objetos e, incluso, los sujetos con los que hablamos. Ser un buen profesor y, como ser humano, es reconocerse conectado con los alumnos o demás seres humanos  de su entorno mediante el lenguaje. La relación humana con los alumnos u otros seres, no es una conexión física o química, como la que se establece entre las partes de un organismo o entre las componentes de las sustancias, sino la cercanía o aproximación y la unión que se lleva a cabo mediante la dotación de significados, como las percepciones, las sensaciones, las emociones, los sentimientos, las fantasías, los deseos, los recuerdos, las convicciones éticas, las creencias del fin y bien social de la enseñanza que se imparte y que reciben los alumnos en la clase en bien de la salud pública, según códigos  y normas que establecen las costumbres sociales, los procedimientos y las pautas de conducta  a seguir que marca la sociedad civil.

Estos lenguajes utilizados en el aula son continuamente renovados por los profesores hablantes (dicentes) y los alumnos oyentes (discentes) que los comparten en camaradería y sociedad empática en el “aula”  (mundo cultural y natural), estos moldes no se imponen de manera tan necesaria que nos impidan superar sus límites. No determinan una manera de pensar o actuar y que, al utilizarlos, modifican, empobreciéndolos o enriqueciéndolos. Se ha de tener en cuenta, sin embargo, que, aunque condicionan y, a veces, determinan nuestras interpretaciones de la realidad social y humana. no determinan una forma de pensar o de actuar, no son inventarios  de fórmulas prefabricadas pata que memoricen los alumnos  preguntas y respuestas para tratar de superar una evaluación como forma de revelación y actuación de sí mismos, sino que pueden ser aceptados, rechazados o interpretados de diferentes maneras, pero siempre encaminadas a conseguir un “aprendizaje de calidad”, donde se consigan futuros conductores seguros, responsables, cautos, corteses y sociables en el uso de las vías públicas

                                                    José Manuel López Marín

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