SANGRÍA EN LAS CARRETERAS GALLEGAS……Y SIGUE AUMENTANDO LA MUERTE EN LOS JÓVENES SIN QUE SE PONGA REMEDIO


Manuel Portas Acha: Director de Autoescuela y Profesor de Formación Vial

Durante el pasado año en nuestra Comunidad Gallega hemos tenido un aumento  del 27% de muertos en la carretera, mientras en el resto de España existió un beneficioso descenso.

Durante lo que llevamos de año llegamos a la alarmante cifra de 37 muertos en un periodo de cuatro meses. De seguir con esta tendencia batiremos todos los records llegando a cifras inaceptables para esta sociedad activa y vigilante que pretende anular o extinguir esta lacra social que nos invade de forma creciente que son los siniestros de tráfico. La mayoría de estos siniestros viales corresponden a fallos humanos; agrava más esta tragedia  que las víctimas, en su mayoría, son gente joven, lo que nos conduce a denunciar una falta de educación/formación vial, lo que nos lleva al razonamiento que debemos sensibilizarnos y  tomar conciencia de la necesidad de cambiar el sistema de aprendizaje de la conducción de vehículos automóviles y la forma de obtener o sacar el permiso de conducir con un sistema más efectivo, racional y lógico.

Hasta el momento, la mayoría de las medidas que se han adoptado para reducir la siniestralidad vial fueron orientadas culpando a la vía y al vehículo, sin apenas prestar atención al “factor humano”, que está presente  en más del 90% de los siniestros en el tráfico, por lo que parece necesario que, si fuesen adoptadas medidas que modificaran las conductas de los conductores y demás usuarios de las vías, llegaríamos a conseguir  una merma en esta enfermedad social que son los siniestros de tráfico, reconocidos así como una grave pandemia en la Organización Mundial de la Salud.

La mejor manera y forma de adoptar medidas beneficiosas y correctoras sobre el ciudadano/conductor  es darle una mejor educación/formación vial, que supone unos mejores conocimiento en actitudes, comportamientos, valores, responsabilidad, sociedad y cortesía en el tránsito por las vías públicas, concatenada con una formación instruccional en destrezas y habilidades para el manejo del vehículo con seguridad y prevención para evitar los siniestros. La mejor forma de adoptar estas medidas de prevención y correctoras sobre el actor/conductor es fomentar en el mismo la sensibilización y la concienciación sobres los riesgos viales, la forma de prevenirlos, la toma de decisiones en el momento del accidente y las consecuencias graves  e infinitas que ocasionan los mismos.

No se trata de un aprendizaje, como pretenden algunos, mediante una memorización a distancia o en la autoescuela de normas de circulación y señales de tráfico, sino de explicar por un profesor experto de autoescuela el porqué de las normas, el desarrollo de las mismas y las consecuencias muy graves de su  incumplimiento. Lo mismo de las señales, el conocer y saber de su contenido y la actuación preventiva a la vista de las mismas. Es muy importante influir en la conducta y la aptitud de los futuros usuarios de las vías, de modo que estos, por un lado, desarrollen y cultiven sus capacidades, destrezas y habilidades en el manejo del vehículo, por otro, se sensibilicen y conciencien sobre la necesidad de adoptar conductas seguras en el volante y de consideración o respeto a los otros usuarios de las vías u ocupantes de su vehículo, realizando un reconocimiento sensato, responsable y eficaz  de las consecuencias que pueden surgir  como consecuencia de los siniestros en el tráfico por un uso indebido del vehículo que conduce o maneja.

Un estudio ”Formación, Examen y Aptitud Médica del Conductor” que fue elaborado por varias universidades y expertos en seguridad vial europeos para la DG-Move  de la Comisión Europea (Diciembre 2016), dictamina y concluye que:<<Las actitudes y la motivación para una conducción de forma segura y responsable no pueden ser comprobadas de forma adecuada durante el examen de conducir>>, por lo que los Estados Miembros deberían requerir que los programas  de formación vial incluyan clases obligatorias y presenciales sobre  concienciación y asunción del riesgo, limitaciones y conciencia sobre las actuaciones de uno mismo, riesgos viales: peligros del alcohol, uso y consumo de las drogas o medicamentos, el peligro de la  utilización de los móviles en la conducción, distracciones, etc… llevar velocidades inadecuadas, practicar conductas peligrosas, irresponsables e irrespetuosas conduciendo un automóvil.

Según las estadísticas, en España se expiden anualmente sobre unos 750.000 permisos de conducir y, aunque existe la posibilidad de acudir al examen por libre, más del 96% de los aspirantes a conductores van a la Autoescuela para formarse para superar la prueba teórica para “sacar” el permiso de conducir, y más del 99,9% lo hacen para formarse en destrezas y habilidades en la conducción para superar  las pruebas prácticas en las vías públicas, al considerarse mejor adiestrados por un experto Profesor de Formación Vial. La actual DGT, al frente de la cual esta Pére Navarro, experto y sabio en estas cuestiones, propone que los aspirantes a conductores, acudan a la autoescuela  con una asistencia obligatoria para el desarrollo en el aula de un “programa de calidad en la prevención de los riesgos viales”, de un mínimo de ocho horas.  En la Confederación Nacional de Autoescuelas  (CNAE) se estima que es insuficiente, que como mínimo deberían ser doce horas lectivas, similar a la exigencia para recuperar seis puntos en los cursos de Sensibilización y Reeducación Vial, que han tenido gran aceptación social por la bondad de los mismos y los beneficios que aportan a la ciudadanía en su formación para prevenir el riesgo.

Un estudio reciente elaborado por el Instituto Universitario de Tráfico y Seguridad Vial (INTRAS), analiza, estudia y revela que casi el 90% de los conductores de automóviles consideran que la asistencia a la autoescuela debería ser obligatoria para poder realizar  de forma adecuada, segura y responsable el examen de conducir. Un 76,3% está conforme y de acuerdo en que la formación obligatoria en determinados temas ayudaría en conocimientos y asentamiento de conceptos para ejecutar un mejor manejo del automóvil para circular por las vías públicas, por tanto, mejora de la salud pública con una reducción notable de la siniestralidad.. La mayoría recomendaría a los aspirantes a  la obtención del permiso de conducir que acudan a una Autoescuela para recibir la formación teórica práctica adecuada y necesaria para el aprendizaje de la conducción. Además  la totalidad reconocieron que el lugar donde habían aprendido algo de seguridad vial había sido en la autoescuela.

Se puede citar como experiencias exitosas a los siguientes países donde las clases y asistencia a la autoescuela es obligatoria: Austria Teórica (32 horas), Práctica (18 horas), Alemania  Teórica (21 horas) Practica (18 horas), Noruega, Teórica (17 horas) Práctica (19 horas), Dinamarca, Teórica (29) Práctica (24), Islandia, Teórica (25 horas) Práctica (17), Portugal, Teórica (28 horas)Práctica (32 horas),R. Checa, Teórica (42 horas)Practica(28 horas),Estonia, Teórica (30 horas) Práctica (23 horas),Eslovaquia, Teórica (32 horas) Práctica (37 horas) que nos da una conclusión que somos  bastante diferentes en este tema en el continente europeo.

Muchos políticos, con desconocimientos e ignorancia en estos temas, se atreven siempre a poner como ejemplo y panacea de la enseñanza de la conducción a EEUU. Tanto en EEUU como en Alemania, por hacer una comparativa, disponen de excelentes carreteras, un buen y moderno parque automovilístico, buenas e inteligentes señalizaciones, inmejorables policías de carreteras, en incluso en Alemania velocidad libre en sus autopistas.  La diferencia está en el modelo de educación/formación, mientras en EEUU cualquiera puede formar a un futuro conductor de vehículos automóviles y el examen es pobre, dudoso y “light”, en Alemania  la formación teórica y práctica  es de  “CALIDAD” Y obligatoria en las autoescuelas.  Lo que da un resultado de que en EEUU hay cuatro veces de muertos por millón más en siniestros de tráfico que en Alemania, que es una de las punteras en seguridad vial de Europa.

En definitiva, una educación/formación vial buena, racional y eficaz, y un examen de calidad significa  llegar a un número menor de fallecidos en las vías públicas, lo que se traduce en una mejora de la salud pública  en estas sociedades avanzadas y modernas. Es, sin duda incuestionable, que la educación y formación de los ciudadanos es necesaria en todos los ámbitos de la vida, más necesaria aún en esta materia y profesión  porque estamos hablando de  seres humanos cuyas vidas tienen un valor infinito.

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