Como buenos profesionales de la formación vial: vivir con felicidad y alejados de los remordimientos


Todos nosotros como profesionales de la formación vial y como seres humanos tenemos derecho  a conseguir la felicidad y vivir sin remordimientos, culpas o pecados. Gozamos de cosas buenas, algunos son infalibles y próximos a la santidad y cercanos al cielo, otros que no lo son tanto,… pecadores…..; sin embargo, tenemos la necesidad de conseguir el bien para todos, conectarnos con lo bueno, con lo mejor que podemos dar, y….seguir por el buen camino…,y para adelante. Tema muy escabroso y difícil en estos tiempos en las autoescuelas peleadas en guerras de precios y la sin razón.

La mayoría de las veces, sin darnos cuenta, nos hemos llenado de culpas y desaciertos, de circunstancias difíciles que debimos de meditar y pensar, y que decidimos culparnos a nosotros mismos, de mensajes que hemos aceptado de la administración o de otros compañeros sin cuestionar y que asumimos como errores propios sin tener culpa alguna.

Obsesionarnos con las culpas en estos tiempos sólo nos traerá malestar, dolor y profundas heridas al cuerpo y el alma. Nosotros mismos nos convertimos en seres tóxicos. Estamos en tiempos de aprender de ser libres de todos los paradigmas falsos que hasta estos momentos nos dirigían o dirigen, y de disfrutar olvidándonos de las culpas y maldades de la vida. El sistema se ha roto, ahora nos toca decidir a nosotros con mesura, sensatez y la razón su reconstrucción. Esta profesión la podemos levantar entre todos para que tenga prestigio y sea necesaria para la ciudadanía para prevenir los riesgos viales y como beneficio mejorar la salud publica. Simplemente, recuperemos nuestra identidad de formadores viales y no de comerciantes de permisos de conducir con ofertas escandalosas y vergonzantes. Seamos nosotros mismos, limpiemos el polvo que ciega nuestros ojos y sigamos por la ruta del buen hacer. Vaciemos y limpiémonos de nuestras culpas y posible pecados. Comencemos a razonar, meditar y vivir con convicción. Esta nos permitirá rever,modificar, cambiar lo que sea necesario y proseguir en nuestras tareas de formadores viales de calidad. <<La culpa no está en el sentimiento, sino que se encuentra localizada en el consentimiento>>  El tener humildad y saber disculparse es un acto de grandeza, implica reconocer nuestros errores y poder cambiar de actitudes. Si está a nuestro alcance, reparemos nuestras equivocaciones y errores, lo que hará que nuestra grandeza se sumen a conseguir la paz y el equilibrio entre las autoescuelas beligerantes en estos momentos.

Merecemos, si queremos, ser felices. Propongámonos  disfrutar de lo poco que nos queda, a sabiendas que somos merecedores por nuestro trabajo de todo lo bueno de la vida y lo que puede dar esta digna y necesaria profesión. Desechemos las culpas falsas. Sólo somos responsables de nuestras decisiones, no de las de la administración o de algunos de nuestros desvariados llamados compañeros.

No pretendamos cambiar a nadie; sólo cambia quien quiere o decide cambiar. La mejor forma de que algunos cambien es no intentar cambiarlos, que sea la razón, la lógica y el tiempo quien los cambie.

Cada vez que tomemos una decisión, debemos preguntarnos si nos ayudará  ser mejores o nos dará la mejor versión de nosotros mismos. <<Somos víctimas de nosotros mismos>> Lo dice siempre y con frecuencia mi compañero el filósofo lebrijano.

                               José Manuel López Marín

 

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.