Temas que debemos tener en cuenta y dar importancia en estos tiempos difíciles de las autoescuelas.


Existen cosas que debemos tener en cuenta y darles importancia, máxime en estos momentos difíciles de las autoescuelas en los que andamos desorientados, a la greña, deriva y vamos camino del rosario de la Aurora o precipicio con tantas y diversas opiniones de abundantes expertos viales en el sector de las autoescuelas; entre ellas conocemos que desde nuestros años mozos nos encanta saber que lo que hacemos va a repercutir en el prestigio e identidad de nuestra profesión de formadores viales. Y que cuando sentimos que llegamos a controlar algo, disfrutamos más integramente de los resultados de nuestras acciones  para contribuir al bien público y llegar a ser necesarios para la sociedad en que vivimos, que simplemente se produjeran antes de nuestra intervención. A nadie le gusta  que los sucesos, ya sean buenos o malos, sucedan fuera de nuestro control. La carencia de control sobre la formación vial, como estamos en estos momentos, nos lleva a situaciones extrañas y escandalosas con ofertas desquiciadas y locas que desprestigian a nuestro sector, nos llevan a una anarquía comercial y a perder nuestra identidad como serios formadores viales.

Recobrar  la sensación de que nuestras acciones y tareas como formadores viales son importantes fortalecerá nuestro estado anímico. Si éste se convierte en positivo nos permitirá, junto al estado de la autonomía y la autorregulación a adoptar actitudes más optimistas o excelentes. Estos estados emocionales más positivos son los que, en un futuro o a la larga, potenciarán  la sensación de que nos encontremos en el asiento acompañando al futuro condcutor.

Para nosotros, puede ser un remedio infalible, sencillo y cómodo l estar deprimidos, angustiados, de mal humor, con cavilaciones pesismistas,   por todo lo que ocurre en nuestra profesión y entorno, es meternos en la autopista y conducir unos momentos, para sentir la sensación de placidez, confort y, a la vez, sentirnos sedados. Es una forma de sentir de que controlamos y somos poderosos, capaces de cambiar las cosas y encontrar un sendero propio y, a la vez, soluciones. Así como la ilusión de controlar que eso nos produce, fortalece en nosotros la sensación  de que somos capaces de regular nuestro propio estado interior. Qizás, por eso no se llame por casualidad a este medio de locomoción automóvil. Estoy convencido que no soy el único en sentir esa sensación cuando me pongo al volante. Existen estudios científicos sobre las ilusiones de control que demuestran que casi toda la gente se considera mejor conductor que la media de los conductores y con menos posibilidades de tener un siniestro de tráfico que los demás usuarios de las vías. Alguien califico y dijo: <<que la conducción de automóviles se realice con sanidad y como un gran remedio para la cura o alivio de las enfermedades  del sistema nervioso simpático>>.

                                                 José Manuel López Marín

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.