Los centros de formación vial colombianos camino del buen fin y el éxito como educadores/formadores de los conductores de automóviles


¿Para qué poner orden y concierto en nuestra profesión de autoescuelas o CEAS? Mejor será seguir con la rutina de siempre…vender, como hacen algunos, carnets de conducir certificando cursos inesistentes u otras cosas raras por cuatro monedas o la taciña de caldo, y seguir  compitiendo a lo bestia los unos con los otros como en un mercado persa y sobrevivir en el día a día con la creencia de que nunca nos llegará el final por tanto desorden y falta de seriedad…sin duda, a nosotros que somos los más listos, nunca nos tocará en suerte el final de estas actividades comerciales degradantes que tanto nos desacreditan delante de la ciudadanía y la propia administración, ya que hemos perdido la identidad profesional de formar y educar a los nuevos conductores para que sean fiables, responsables, diestros y seguros manejando los vehículos automóviles por las vías públicas con cortesía y de una forma sociable y cortés en el uso del tránsito.

La mediocridad, la modorra y el letargo son contagiosos para todos, es un mal abundante en estos tiempos raros y extraños. La pereza, la falta de motivaciones, emociones, estímulos y visión de lo que es una profesión necesaria y de futuro, que abunda en muchos profesionales de la enseñanza del manejo de automóviles, han llevado a muchos a un estado de conformismo con una vida monótona y aburrida, pero claro sin sobresaltos. Para ellos la única satisfacción e ilusión es llegar a fin de mes, que no está mal, pero habría que decirles que están perdiendo lo inesperado, lo bello y lo extraordiario que se puede alcanzar con políticas solidarias, de buen hacer y de poder transitar todos en la misma dirección y sentido.<<Los profesionales de las CEAS mediocres critican y condenan siempre todo aquello que no está a su alcance de conseguir>>

Hace poco tiempo asistí con satisfacción a un Congreso de la Confederación Nacional de CEAS de Colombia, en la amigable ciudad de Santa Marta, donde pude conversar con cantidad de excelentes profesionales colombianos de la enseñanza de la conducción de vehículos automóviles, fuertemente unidos y con ganas de llegar a un “cambio” radical en la educación/formación vial de las CEAS de su bello país, para ejercer esta profesión con dignidad, sabiduría y motivados para conseguir mejorar la salud pública, reduciendo los siniestros en el tránsito formando buenos conductores de automóviles con buenas actitudes, valores, comportamientos, seguros,  responsables y sociables en el tránsito, así como, diestros y habilidosos para manejar los vehículos que conducen.

Me agradó y satisfizo la “empatía” existente entre el gran “lider/presidente” de las CEAS de Colombia que es Alejandro Mayor y su excelente equipo directivo con la Administración colombiana. El camino del diálogo lógico y racional son las bases y cimientos del camino de conseguir las metas y alcanzar el éxito tan deseado de colaborar y contribuir en   mejorar la sanidad en las vías públicas colombianas.

Mi buen amigo y compañero Alejandro Mayor, joven, sagaz, tenaz e inteligente es un verdadero lider  y profesional, bien reconocidas su cualidades, buen hacer y ser muy apreciado, considerado y querido en AICEFOV, que con su buen equipo directivo y compañeros de Asamblea General conseguirán buenas metas y llegar a alcanzar escuelas de manejo de calidad y rentables en su país, así como obtener un prestigio social que las lleve a obtener la consideración  de ser útiles, necesarias e importantes para la ciudadanía. Dijo François  de la Rochefoucauld: <<Se ha hecho una virtud de la moderación para limitar la ambición de los grandes hombres y consolar a los mediocres de su poca suerte y escaso mérito>>

Siempre los grandes problemas existentes en las autoescuelas consistieron en las guerras  desconsideradas e irracionales de precios, que han provocado el mal estar, cabreos y enfados entre estos profesionales al estar mal orientados hacia un mercantilismo voraz, desconsiderado, inútil y agresivo, cuando lo más importante y estable es enseñar a conducir y recibir el justo emulumento por el buen trabajo realizado.

Conseguir una formacion de conductores equilibrada, lógica, racional y de calidad mediante programas establecidos, consensuados con la administración y desarrollados en el aula de las autoescuelas, que sea obligatoria y controlada la asistencia de los alumnos por la Administración, con unas tarifas oficiales equitativas, justas, equilibradas e iguales para todos, será el camino del éxito y de  pacificar estos centros y hacerlos rentables, asi como conseguir una importante mejora de la seguridad vial y la movilidad sostenible y, por tanto, un progreso para bien de la calidad de la salud pública. De todo ésto no tengo duda que ya estará en plena tarea mi joven, buen amigo y compañero Alejandro Mayor, Presidente Nacional de las CEAS colombianas. Para todos vosotros, mis bendiciones y deseo que todo os vaya bien para alcanzar el éxito deseado.

                                               José Manuel López Marin

 

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