La capacidad y beneficio de reconocernos por nuestras habilidades sociales en la enseñanza de la conducción de vehículos automóviles


Nuestra sabiduría e inteligencia determinan la capacidad de conocernos, por esa razón,  es necesario que podamos descubrirnos y, a la vez, conozcamos nuestras “habilidades”, que son necesarias para superarnos y conseguir los logros y metas que ambicionamos como pofesionales de la formación vial. Tenemos, una mayoría de nosotros, una inteligencia que se llama intrapersonal: <<capacidad de llevarnos bien con nosotros mismos>>

Entre las “habilidades sociales” más importantes a emplear en el aula de las autoescuelas está la “empatía” que es: <<la habilidad para que entendamos las necesidades, sentimientos, dificultades y problemas que tienen los demás>>.  Es la capacidad que tiene un profesor de formación vial para ponerse en el lugar de sus alumnos en el periodo de comunicación en el aula, respondiendo de esta forma y correctamente a sus reacciones emocionales. Logramos, de esta manera, que las personas empáticas sean capaces de escuchar a los demás, en este caso al profesor o dicente, y entender sus problemas y motivaciones. Si las clases de teórica fueran asistenciales y obligatorias, con el fin del desarrollo de un programa eficaz y de caldad, como pretende la actual dirección de la DGT; normalmente conseguiriamos popularidad y reconocimiento por la sociedad, ya que generaría prestigio a las autoescuelas por su importancia y provocaría ser necesarias para una buena formación de los conductores con el fin de prevenir los siniestros en el tránsito, ya que anticiparían  las necesidades de los conocimientos de los demás y mejoraría la salud pública.

Como “habilidades sociales“, suponen el talento del profesor en el manejo de las relaciones con los alumnos, al poder persuadirlos e influenciarlos en la prevención del riesgo, toma de decisiones en el momento del siniestro y sus actuaciones futuras en las vías públicas. Los buenos profesores con habilidades sociales son excelentes “dicentes”, buenos comunicadores y negociadores, y, tienen una gran capacidad para liderar a sus alumnos o discentes, dirigir cambios, y son capaces  de trabajar colaborando en equipos y creando sinergias grupales en el aula de la autoescuela.

Muchos profesores, con nuestro carácter no desarrollamos todos estos elementos indispensables para conseguir  más inteligentemente y sin tantas dificultades nuestros proyectos, deseos y sueños; pero, en cambio, desarrollamos hábitos o actitudes que nos limitan la capacidad de poner a trabajar al máximo nuestra inteligencia. A estas dificultades o inconveniencias las denominaremos “factores limitantes“. Gran parte, en un porcentaje muy alto de las limitaciones humanas y profesionales, están centradas dentro de nosotros, principalmente en nuestras mentes.

Tenemos muchos compañeros de profesión excépticos y protestatarios que se quejan con frecuencia de todo, nada les sirve, porque lo que se hace no va dentro de sus conveniencias codiciosas y mercantiles, haciendo de esa actitud uno de los principales inconvenientes  en su y nuestro camino hacia el éxito. Otros, sin darse cuenta, tienen miedos, que los paralizan y no los dejan progresar ni avanzar. El problema es que no somos capaces ni estamos acostumbrados a hacer un reconocimiento de nuestro interior, dado que siempre solo observamos y nos fijamos en el exterior. <<El problema no está en el exterior, sino que lo tenemos dentro de nosotros mismos>>.

Nuestros compañerosdesconfiados” y que desean ser, a la vez, “protagonistas”, que hay muchos en estos tiempos, piensan que todo se lo hacen adrede, que todo lo hacen a propòsito en su contra, que les buscan el mal. La “desconfianza” hay que superarla rompiéndola. De otro modo nos limitará permanentemente en el camino hacia nuestros sueños y proyectos. <<Si alguien consiguió lo que deseamos alcanzar, nosotros también podremos alcanzarlo>> ¿Qué es lo que nos puede frenar en la conquista de nuestros sueños? ¿Serán nuestras dudas, miedos, pasividad, o que no sabemos escuchar…que somos “cotorras parlantes” como algunos frustrados de las sierras malagueñas o la Alhambra granadina…., que tratamos mal a nuestros compañeros o compañeras, como ocurre en la tierra del ronquío con los santones?

Que dudemos es una cosa natural, pero tenemos que desprendernos de esos hábitos y aprender a avanzar a pesar del temor que podamos tener. La duda nos impide realizar nuestras tareas, actuar, progresar y lograr lo que deseamos y necesitamos, mejorar nuestra profesión recobrando nuestra verdadera identidad como formadores viales. Es una muralla mental que no nos permite tomar lo que nos perternece. Nos impide que nos centremos, nos aleja de los objetivos y siempre hace que abandonemos nuestros sueños o deseos y entremos en la parálisis profesional; es la responsable de nuestros fracasos y frustraciones.

Lo peor, son las “competencias” tanto dinerarias como profesionales,  lo deseable es competir siempre con uno mismo buscando la perfección en todos los sentidos de la vida. Malo es siempre compararse con otros, ni permitamos que nos comparen. Superémonos a nosotros mismos, nos tenemos a nosotros, que es lo suficiente para lograrlo. Para nada sirven las ideas sin acción. <<Solamente cuando descubramos y superemos lo que nos frena y limita, nuestros proyectos y sueños volverán a renacer esperando ser concretados y finalizados con éxito>>

                                           José Manuel López Marín

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