Los propósitos de las Autoescuelas de ser “necesarias” e “importantes” y conseguir para la ciudadanía una educación/formación de “calidad”


Cantidad de veces, por no decir la mayoría de las veces, al reunirnos con nuestros compañeros de profesión, amigos y familiares, recordamos otros tiempos ya pasados, situaciones felices de prosperidad, buenos beneficios, concordia, amistad y situaciones felices de entoces, y otras que no lo fueron tanto cuando “algunos” listillos navegaron a su bola buscando sus medros y codicias personales. Momentos de gloria, concordia, alegría, compañerismo y buena amistad, cuando de pronto surge la pregunta muy conocida: ¿Os acordáis cuando….?,  y nos dedicamos a comentar y hablar de todo lo que hicimos,  de lo bonitos y agradables que fueron aquellos tiempos donde todo era felicidad, solidaridad y unidad en la formación vial de los conductores de vehículos automóviles. Esto es nostalgia del pasado amigable y glorioso. Ahora todo puede parecer una utopía con las famosas “plataformas comerciales on line”, cursos de fin de semana express, ofertas engañosas y veloces, y otras rarezas inventadas por nosotros mismos que han conseguido que las autoescuelas hayan perdido su identidad de ser necesarias e importantes para enseñar y formar conductores de vehículos automóviles seguros, responsables, diestros, habilidosos y sociables para el uso de las vías públicas. ¡¡De pena!!

Tal vez le demos tanta importancia a nuestro pasado, que hace historia, porque nuestro presente es caótico y no se vislumbra un porvenir claro, fiable y con posibilidades de llegar al éxito. No existen metas, no hay proyectos interesantes, ni propósitos y menos resultados de calidad. Quizás nos haga reflexionar y pensar que nuestro pasado no fue tan glorioso al no haber hecho previsiones de futuro de todo lo que podría venir, pero ante un presente tan vacío de ideas y creatividad, apenas sin trabajo, huelgas de examinadores y carencia de los mismos en muchas provincias, sin vida profesional próspera, nos hace pensar que todo lo pasado fue extraordinario aún con todo lo negativo que pudo haber tenido.

Nuestro presente y futuro no parecen que van a ser tan bonitos ni felices como para que vayan hacer historia y ser contados. Si consideramos que lo pasado ha sido mejor, algo tendremos que replantearnos en estos momentos para analizar, reflexionar y tomar medidas correctoras. No tiene sentido estar adormilados y todo el tiempo ocupados en cosas que nosotros no hemos sido actores en sus hechos, ni elaboración y que tampoco elegimos, ni fuimos partícipes de su creación en su momento, pero que tenemos que hacerlas nuestras porque la “administración” en su momento decidió por nosotros el reglarlas y normalizarlas. Si nuestra realidad es así, no estamos cumpliendo nuestro propósito, solo llenando como servidores nuestro tiempo con nuestras tareas formativas/educativas de conductores.

Ignorar lo que verdaderamente somos, auténticos profesionales de la formación vial, nos puede finiquitar literalmente en nuestras actividades docentes. Si seguimos ignorando en realidad quiénes somos y la importancia que tenemos para la seguridad vial, nuestro sistema se colapsa por completo y nos hace más obsoletos y viejos de lo que la edad indica. Forzarnos a ser quién no somos, o destruir a quién peligrosamente representamos, puede ser dañoso y tóxico.

Si nuestra pasión se da como muerta, podemos asegurar que no estamos vivos, simplemente estamos interpretando un papel  en esta comedia profesional que nos dieron otros.

La condicion de ser buenos profesionales formadores creibles, eficaces y de calidad nos habilitará para ir de victoria en victoria en nuestras tareas docentes, no de derrota en derrota como algunos desean y pregonan. Nuestra profesión de formadores viales vale la pena ser ejercitada con pasión hasta el último instante.

Hagámos una autoevalución y análisis de nuestra profesión, nuestra vida, de nuestras mentes y espíritu. Si somos felices  con lo que hemos conseguido hasta el momento, sigamos la inercia y vayámos para adelante, todavía hay muchas cosas para hacer y conseguir; si no estamos del todo satisfechos, es el momento de retornar a nuestra posición de ser necesarios, únicos, originales, e importantes para el bien público y mejora de la salud pública colaborando en tratar de reducir los siniestros en el tránsito, situándonos en nuestro propósito y volver a crear proyectos, planes novedosos, conseguir metas, sueños y objetivos beneficiosos para mejorar la educación/formación vial.

                                        JOSE MANUEL LOPEZ MARIN

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