La virtud como moderación para limitar la ambición y codicia desmesurada de algunos que se creen los líderes indiscutibles de las autoescuelas.


En estos tiempos y en estas latitudes,se ha hecho una virtud de la “moderación” para encadenar, sellar o limitar, en parte, la ambición y codicia desmesurada de “algunos” que se consideran los grandes y líderes profesionales de la formación vial y, a la vez, consolar a los mediocres de su poca suerte y escaso mérito de ejercer la mofa en chats intrascendentes e insustanciales donde solo se oyen los graznidos de cuervos o cantos de cotorras cabreadas.
La mediocridad, abundante en estos tiempos avanzados de creatividad e innovación, hace referencia a las relaciones interpersonales con calidad << menos cero>>, a mandatos imperativos desafortunados o explícitos que rigen nuestras conductas y nos hacen equivocarnos y no acertar en el tiro hacia la diana.

Vivimos en el eterno letargo y llenos de rutinas, pretendiendo no hacer nada a nadie, sólo a nosotros mismos con actuaciones profesionales inverosímiles que nos llevan a la ruina o caer por el precipicio de la falta de razón y la incomprensión.

Nuestras mentes graban todo lo que se nos promete y dice, pero también todo lo que no se ha dicho o cumplido, se llena de vacíos, más de las palabras fáciles y volátiles de los políticos serviles y agradecidos al voto del ciudadano; y así es como vivimos, o mejor dicho, como sobrevivimos en un mundo lleno de envidias y donde la mentira es una realidad a la que estamos habituados y, a la vez, toleramos de forma cotidiana, con creencias equivocadas u erróneas que asumimos e incorporamos en nuestro protocolo y aceptamos como verdaderas.

El que nos limitemos es una forma de morir, de decrecer, de allanarnos y sumergirmos en una monotonía, y, lo peor, en una rutina que no tiene desafíos ni exitos. Unirnos a gente mediocre, que hay en abundancia, es unirnos a gente vacía y tóxica, sin darnos cuenta que el aire contaminado o viciado entra por nuestros poros y llega a efermarnos.<<Los títulos diferencian a los mediocres, embarazan a los superiores y son desprestigiados por los inferiores>>Bernard Shaw

¿Por qué algunos profesionales de la enseñanza de la conducción alcanzan el éxito y sus nombres son reconocidos por sus compañeros y otros pasan desapercibidos aun dentro de sus áreas de trabajo?<< Los espíritus mediocres condenan generalmente todo  aquello que no está a su alcance y cínicamente se mofan de ello>> Nuestros listillos de la profesión líderes en los patios de corral  de charlatanes.

El milagro no es que hagamos unas determinadas tareas, sino que estemos contentos de hacerlas. Mientras que unos se conforman con lo que lograron, los que alcanzaron el éxito, que dispusieron a trabajar un tiempo extra, a trabajar no para la empresa,sino para mejorar en su propio aprendizaje, para que una vez suficiente preparados pudieran ser promovidos a nuevos niveles de confort, liderazgo y éxitos . Pensemos en que:<<Los profesionales de la formación vial más mediocre pueden llegar a ser grandes sólo por lo que destruyen>> De éstos, desgraciadamente, hay muchos en esta viña del Señor.

                                                 José Manuel López Marín

 

 

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