En las autoescuelas a todo efecto acción corresponde otro reacción igual y de sentido contrario


Cuánto más nos traten de oprimir externamente, obstruyendo nuestros planes y proyectos de futuro, más fuerzas internas vamos a tener frente estos desafortunados envites de los inteligentes de nuestro Sector y de siempre. Cuánto más nos ataquen, más fuerzas tendremos, más carácter y personalidad, más sabiduría para repeler sus chorradas agresivas, más poder y más ganas de seguir  adelante y en la brega con nuestras tareas que consideramos serias, honradas y beneficiosas para nuestro sector de autoescuelas. Porque, a más presión externa, corresponde más fuerza interna. En Física existe un principio que dice:<<A todo efecto acción corresponde otro reacción igual y de sentido contrario>>. Donde se falle o nos equivoquemos inicialmente siempre se presentarán otras oportunidades que nos darán la ocasión de hacerlo mejor.

Todo lo que aprendamos en privado o por nosotros mismos es lo que más tarde y con sabiduría haremos efectivo públicamente en beneficio de todos nuestros compañeros de profesión o para conseguir el bien común.

Es imprescindible y necesario caminar seguros y de forma honesta con nuestros compañeros de profesión. Cuidarlos, amarlos, saber sus inquietudes y  de forma colectiva tratar de allanarlas o resolverlas, interesarnos por ellas…para llegar a un buen fin. No criticar, destruir y no hacer nada, ni proponer algo útil para esta profesión en estos tiempos castigada por todos los lados.

Debemos iniciar nuevas rutas y rumbos para llevar esta profesión de formadores viales. Debemos ser iniciadores, innovadores y creativos de nuevos planes, proyectos, emociones e ilusiones, para que los que vienen detrás encuentren un camino abierto y un horizonte despejado.

Una vez que hayamos aprendido a estar de forma solidaria, cariñosa y alegre con nuestros compañeros, y, a la vez, delante de ellos, estaremos capacitados para dirigir y crear grandes proyectos a pesar de las maldades de los “troyanos invasores. Estar por encima de sus perversidades no ha de ser un orgullo, más bien ver más y mejor a distancia, sin gafas de sol opacas que perturben nuestra visión.

El propósito es el principal ingrediente que nos proporcionará el liderazgo en nuestras acciones. El liderazgo necesita tener guías, especulaciones y visiones claras en todo momento, al mismo tiempo, de poseer un sentido del destino de sus planes y acciones, con un significado profundo, honesto y desinteresado de amor a la profesión.

Lo primero que nos puede traer el liderazgo en planes, ideas y acciones ha de ser entendimiento y descubrir los propósitos en esta vida, en la profesión, ante la sociedad civil y la administración, siempre con proyectos y razones para caminar a conseguir el éxito para todos. Cuando tenemos buenas raíces profesionales, se cancelan las opiniones promiscuas de los demás (de los de siempre). Esto significa, que si sabemos lo que hacemos, entonces nadie se debe ni puede sentir celoso o envidioso.

Nunca  podemos ejercer el liderazgo profesional para el que fuimos elegidos y destinados legalmente hasta que estemos poseídos por la pasión y emociones  para llevar el propósito con eficacia a su destino. La pasión es un control profundo que nos hace consagrarnos y entregarnos a un propósito que nos guía y conduce, que se convierte en un amor a la vida, a nuestra profesión y a un buen servicio a la ciudadanía. Cuando tenemos claro un propósito, desarrollamos un amor extraordinario con el destino y el fin del mismo. Decía Juvenal.<< La integridad de los hombres se mide por su conducta, no por sus profesiones>>

                                             José Manuel López Marín.

 

Las denuncias por notoriedad, sin razones y consenso de todos los profesionales de la formación vial, poco favor nos hacen al resto del colectivo


Alguna vez dijo Julio Verne.<<La ciencia se compone de errores, que a su vez son pasos a la verdad>> Existen momentos en nuestra vida y profesión que debemos ser atrevidos y audaces por lo que creemos que es lo mejor para nosotros, nuestra vida y profesión de formadores viales. No como algunas minorías protestatarias, los infalibles y doctores excelentes de la profesión que siempre, por notoriedad, entonan las notas desafinadas de la “canción protesta” y aun se atreven a realizar denuncias a determinadas fiscalías en nombre de todos sin estar claro y definido su fin, que debería ser más claro, razonado, consensuado y definido, evitando fobias que a nada conducen ni vienen en estos tiempos que tenemos ya en cantidad, variadas y de todos los colores. Cuando en realidad debemos buscar  solidaridad y unión en nuestros sueños, llevar a buen fin nuestros planes y proyectos, para luego abrazarlos y celebrarlos. Evitemos la nostalgia de entonar el….<<..negra sombra que te fuches…>>

Y sí el plan de realizar nuestros proyectos que hemos diseñado con cariño para llegar a nuestras metas y conseguir el éxito en esta profesión con tantos expertos y tan castigada por todos los lados, cuando debería ser todo flexible y con buenas razones llegar a buenos entendimientos para lograr un cambio real, efectivo y de calidad para el bien de todos., evitando palabrerías vanas, extrañas y raras que a nada conducen y que tanto nos dañan a todos. Deben de surgir cambios y nuevas estrategias ante una situación que las cosas no funcionan. Malo es ver que todas las pruebas que se hacen no funcionan y, por contrario, provocan más el disgusto de todos. Lo cierto es que no podemos alimentar la rutina y seguir realizando siempre lo mismo. necesitamos alejarnos y dejar de hacer siempre lo mismo y que no funciona. <<Si vamos a intentar un “cambio”, sentémonos y planifiquemos  todo para llevar a buen fin nuestras ideas y deseos, no sea que nuestro enemigos de siempre estén mejor equipados y nos destruyan por estar nosotros dispersos, alocados, desunidos, con pocas razones y cultivar medios para cosechar la ignorancia y la destrucción de nuestra profesión>>

Debemos aprender a no generar ilusiones con todas aquellas cosas que nada producen y son paja para nuestra profesión. No persistamos ni insistamos en todo aquello que no funciona. seamos activos y eficaces en nuestros planes y proyectos. Solo es razonar y llevar con efectividad los cambios deseables que sean útiles para nosotros, nos prestigien y sean bien vistos por la ciudadanía por su utilidad pública de mejora de la seguridad vial y por tanto de la salud pública.

Debemos tener nuestras mentes abiertas para el progreso, la innovación y la creatividad. Si nuestras mentes se abren, podremos recibir todo lo nuevo y deseable que nos servirán para conseguir nuestros objetivos y metas. 

De la misma forma, debemos tener mentes flexibles y amplias, o de lo contrario nunca podremos adaptarnos a estos cambios o nuevos planes que se intentan implementar y que capitanea esta nueva DGT, del Sr. Pére Navarro. Hay personas que están en la creencia de que solo sus pensamientos y razones es lo único que existe. Ser estrictos, inflexibles, rígidos, autoritarios y tener mentes cerradas no les permitirán ser personas abiertas, razonables y sensibles a los cambios. Nuestras mentes no pueden estar condicionadas, pues si lo están, cuestionan todo lo que pueda hacerse en consenso para conseguir un cambio que beneficie a nuestra profesión de formadores viales. ¡¡No hay nada peor que encontrarse con mentes cerradas y obtusas como algunos que todos conocemos!!

                                                       JOSË MANUEL LÓPEZ MARíN

Congreso de la Asociación Iberoamericana de Centros de Formación y Educación Vial (AICEFOV) en Coruña (España) 20 de Noviembre del 2019 INFORMACIÓN


Todo el que desea inscribirse tiene información en :  aicefov.org

http://www.aicefovacoruna2019.com

info@aicefovacoruna2019.com

En http://www.cnae.com

Para darse de alta en esta organización  dirigirse a:  

Secretario General de AICEFOV: Arturo Borges info@isev.com.uy

La rutina y costumbres en los profesionales de la formación vial y los problemas de la renovación de sus conocimientos


Muchos profesionales de la formación vial se estabilizan en un sistema de formación o prácticas  empresariales rutinarias que a la larga se convierten en vetustas y obsoletas; la palabra renovación de conocimientos, reciclarse o ponerse al día de los mismos no la pueden ver ni en pintura. Son amantes de la estática, de las costumbres o hábitos, vivir en un falso confort y que venga el dinero fácil o el maná del desierto por el sistema que sea, menos admitir innovaciones ni creatividad para agregarse a las nuevas técnicas y tecnologías o la evolución acelerada de estos tiempos avanzados

Muchos profesionales de la enseñanza de la conducción no han podido pasar a un nuevo estándar de vida afortunada o estándar económico, de afectos y de autoridad, porque no han sido capaces de aguantar el proceso de crecimiento y el tiempo de aprendizaje. Son personas que siempre ha conseguido sus objetivos hasta un cierto punto o nivel, pero allí se han estancado, porque no han podido o no se han animado a pasar por el periodo de formación que se requiere para llegar a sus metas o conseguir  la escalada  de sus éxitos.

Desde el momento que surgen los sueños hasta el tiempo en conseguir su cumplimiento, será necesario un proceso, un tiempo de preparación. Muchos no son capaces de conseguir  o alcanzar sus sueños porque no han sido preparados  o adiestrados, o no han sabido sacarle ventaja a este tiempo de aprendizaje y de oportunidades. 

Los profesionales que no han pasado el periodo de preparación o aprendizaje suelen cometer muchos errores que podrían haber evitado si  hubiesen sido humildes y se hubiesen preparado para desarrollar sus tareas. El gran problema de “muchos” e incluso de las instituciones es que los líderes profesionales y el funcionariado están ocupados por personas que han sido enviadas a cumplir determinadas funciones, pero no han sido instruidos para ser capaces de  desarrollarlas. En consecuencia, una vez que llegan a estos cargos, no solo se frustran, sino que cometen muchos errores o equivocaciones. Lo que embellece los desiertos es que en alguna parte  se encuentra un oasis donde se esconde un pozo de agua.

Prepararse no supone solo chapar, memorizar fechas y datos, preguntas y respuestas para superar una prueba teórica de la DGT, para obtener un título o un permiso de conducir, que le avale para desempeñar un cargo con eficacia le permita circular por las vías públicas con seguridad, cortesía  y responsabilidad.

Cuando ya circulamos solos, sabremos quiénes somos y que camino llevamos. Cuando conducimos nosotros mismos, sin la compañía del profesor de formación vial, sabremos únicamente que nosotros somos los encargados de prevenir el riesgo y llegar activamente, de forma eficaz a la toma de las decisiones para realizar maniobras seguras.  Según Gabriel García Márquez:<< La vida no es sino una continua sucesión de oportunidades para sobrevivir>>

En el proceso de aprendizaje de la conducción, comprender el proceso de espera del examen; los aspirantes al permiso de conducir atravesarán diferentes fases, momentos, periodos, estados emocionales y de presión o estrés, por falta de examinadores en algunas provincias.

Desgraciadamente,  desde hace años vivimos inmersos en la cultura de la “queja”. La ciudadanía trata de resolver los problemas mediante la queja, olvidando que la queja nos ancla más al problema y nos detiene, en la mayoría de las veces, sin resultados. La “queja” es un problema del alma. Echar la culpa de lo que sentimos a otros es dar autoridad emocional a la administración sobre nosotros. Tenemos compañeros que siempre están descontentos y con motivo de queja o no. No pueden vivir si el alimento de esta emoción, es su modo de vida.

Si cambiamos la forma de ver los problemas, dejaremos de quejarnos y haremos una mejor dirección en nuestro crecimiento y en nuestra preparación, seremos capaces de resolver conflictos, saldremos del desierto y nos acercaremos a la meta deseada. La gente es responsable de sus acciones y emociones, pero nunca del sentimiento que nosotros tenemos de los problemas. <<Cada profesional puede mejorar su vida mejorando su actitud>>

                                                          JOSÉ MANUEL LÓPEZ MARÍN