Las academias de conductores de automóviles, sus actos, deseos y Aladino y su lámpara maravillosa


Muchos de nosotros hemos tenido el privilegio de heredar de nuestros padres o familia bienes materiales, conocimientos, experiencia, valores, responsabilidad, educación y otras virtudes, y sobretodo cariño, por lo que tenemos que dar gracias y ser agradecidos por estos dones recibidos; por otro lado, tenemos compañeros que de la nada y por su cotidiano y constante trabajo han conseguido la prosperidad y el éxito económico, pero la mayoría de las personas debemos de forjarnos a nosotros mismos en el día a día y, con humildad, adquirir más conocimientos para llevar esta vida o profesión de forma ecuánime y sensata. En estas circunstancias, donde los dineros no se heredan, que tenemos que ganarlos con el sudor de nuestra frente, sentimos la necesidad de aprender a generarlos. El que haya experimentado este aprendizaje vital para subsistir, sentirá la sensación y autoridad para transmitir lo aprendido para que otros compañeros sean los herederos de estas artes y  les surja el camino para llegar a la puerta del dinero y del éxito.

La “escasez” de ideas es algo externo y abundante, que supone la ausencia, cortedad y penuria de recursos económicos. La pobreza de creatividad es un estado inferior o más bajo, supone un estrechez cerebral  o desidia mental. Sin duda, la estrechez de la mente es el condimento y la alimentación de la pobreza imaginativa, y es cuando se elaboran y generan pensamientos tóxicos y malignos de no seguir las reglas del juego de nuestra supervivencia y convertirnos en poco solidarios con nuestros compañeros. Sin duda, podemos tener y obtener recursos, pero si nuestras mentes siguen enquistadas y ancladas al pasado siendo estrechas, malas, rutinarias y ruines, perderemos los bienes o beneficios que podrían llegar a nuestras manos  para el mantenimiento y bienestar de nuestras empresas autoescuelas. <<Disfrutar de todos los placeres es de insensatos; evitarlos, es de insensibles>>Plutarco

Durante años hemos tenido muchos compañeros que ganaron mucho dinero mediante las autoescuelas u otros servicios afines, pero no eran felices porque sus ambiciones y codicias eran superiores a sus deseos, porque el dinero es una parte externa, y ese no es el problema. El tema está cuando surge la pobreza económica y en otros sentidos, la más grave, la estrechez mental y pobreza en ideas de muchos de nuestro líderes compañeros con las ofertas económicas inverosímiles y engañosas que a nada conducen en la economía de las autoescuelas, pero si, en la bajada de la calidad en la formación de los futuros conductores de automóviles y por tanto en el desprestigio de estas empresas ante la sociedad civil y al camino de la pobreza económica por la mala gestión de sus empresas

El gran problema es el “mercadeo” sucio y barato y convertirse en carceleros o esclavos del dinero a ganar. Los profesionales de la formación vial que viven para el dinero o su control, sin ser sensibles a la importante labor que podrían desarrollar en bien de los ciudadanos y por la mejora de la salud pública, generalmente son personas con miedo, volubles, irresolutos e indecisos. Son víctimas de la preocupación, su paradigma mental es un estado de preocupación permanente y continua, que los lleva a un estado de ansiedad y al miedo a decidir. Muchos dicen: <<el dinero es para gastarlo y la vida es para disfrutarla>>. Su temor es morirse sin haber vivido la vida. Ahorrar no es solo ganar dinero, es saber gastarlo. Otros. por contrario, solo buscan o pretenden gastar menos como previsión de tiempos peores. Su paradigma es la “inseguridad“, el ahorro les proporciona tranquilidad. Desgraciadamente, en estos tiempos extraños y revoltosos, pocos compañeros viven o están tranquilos.

El ahorro en las autoescuelas supone una utopía.  Lo mismo que pensar en ahorrar, cuando hay pocos ingresos, o soñar que puedan regresar momentos y oportunidades que nos permitan crecer en la abundancia, es lo mismo  que creer que pronto el maná nos caerá del cielo, o que aun vive Aladino con su lampara maravillosa para que se cumplan todos nuestros deseos.

                                                           JOSÉ MANUEL LÓPEZ MARÍN