El estrés y las depresiones como causa de estados dañinos y peligrosos en los profesionales de la formación vial


El estrés y las depresiones que a veces sentimos, son efectos naturales y, a la vez, malignos para el cuerpo y el espíritu. Me refiero a esas depresiones que te incitan y llevan a quedarte en casa sin ganas de hacer nada; no me refiero a los trastornos del estado anímico clínicamente diagnosticado, que ya son cosa seria a tener en cuenta y a vigilar o ser vigilados. Me remito  a esos días malos, emocionalmente tristes, de abundante apatía, que no tienes ganas de hacer nada, en los que te sientes nulo en la inopia  y completamente inservible, que sólo deseas quedarte en la cama sin pegar golpe o pancada a sabiendas de que luego te sentirás peor. Dijo algún día San Agustín, y también piensa así mi compañero el filósofo lebrijano: <<Es mejor cojear por el camino que avanzar a grandes pasos fuera de él. Pues quien cojea en el camino, aunque avance poco, se acerca a la meta, mientras que quien va fuera de él, cuanto más corre, más se aleja>>

Esos días son muy frecuentes para muchas personas y de ocasión para otras. Pero este problema lo conocemos la mayoría, a veces, sin darnos cuenta. Son días jodidos, que les llaman los técnicos en esta materia como días “bucle”, días retorcidos como las cañotas gallegas . Significan que una cosa te lleva a la otra y nos vamos encerrando en una dinámica terrorífica y dañina. Somos conscientes y reconocemos que seguir en ella nos perjudica y hace daño, pero nos cuesta mucho salir de este laberinto o espiral de longitud infinita. Como sabemos que no hemos iniciado el primer paso, dejamos de dar el segundo y entonces se concatenan la “dejadez” y la “desidia” en lugar de buscar los éxitos., y pasamos las horas del día sin hacer nada que nos favorezca. Estos días retorcidos o bucle son totales. Nos levantamos tarde, desayunamos algo fuera de contexto y alejados de la dieta, llegamos tarde a  donde íbamos, no nos duchamos ni afeitamos, ni apenas nos arreglamos….. y pensamos es que mejor sería continuar tirados en el sofá o seguir durmiendo en la cama. Al final del día viene la peor parte . Si pensábamos que nos sentíamos mal por no actuar, lo que nos espera cuando reflexionemos de lo que hemos hecho o no hecho, nos dejará en un estado demoledor. Y es que la desidia y la dejadez están mal vistas, mientras que la fuerza de voluntad está muy bien valorada y considerada socialmente. No rascar bola, dejarse arrastrar por la desmotivación tienen un castigo. El peor castigo es el que viene de dentro de nosotros mismos.. Porque podemos ser muy peligrosos y dañinos para nosotros. Nos culparemos por no ser capaces de sacrificarnos y vencer nuestra pereza, de ser responsables y por muchas cosas más. Nuestro nivel de apatía y vagancia subirá a límites infinitos y nos sentiremos peor que al levantarnos de la cama por la mañana. Así que escapemos con voluntad y perseverancia de esos posibles estados anímicos  que tanto castigan el cuerpo y el alma.

                                            José Manuel López Marín

Los profesionales de la formación vial optimistas y los otros….


Los profesionales de la formación vial optimistas que se enfrentan a los avatares de la vida y del mundo laboral de las autoescuelas con una disposición abierta, saludable y confiada tienden a ser afirmativos, decididos y firmes a las propuestas y oportunidades que se les presentan, y funcionan muy bien en todas aquellas ocupaciones que requieren relacionarse con los alumnos aspirantes al permiso de conducir o trabajar con sus compañeros en equipo. Estos buenos profesionales suelen atribuir sus éxitos a su propia competencia, por lo que se sienten y encuentran más orgullosos de sus logros profesionales que quienes los atribuyen a la suerte, al azar o la ayuda de otros. Por otro lado, los charlatanes de examen y negativos, cuando llegan al fracaso, se sienten menos avergonzados porque culpan a la mala suerte u otros factores extraños su desdicha, y, nunca a su incompetencia o ignorancia. Se engañan así mismos y todo lo tergiversan con mala fe. Son los de siempre….los listillos de patios de colegios

En la mayoría de las organizaciones profesionales y en la misma administración estas actitudes  cobardes o derrotistas no están bien vistas y hasta se consideran desleales y nefastas. Nunca los mensajeros de las malas noticias son apreciados, recompensados o bienvenidos por sus compañeros o sus superiores. Por lo contrario, los profesionales considerados optimistas, serios y trabajadores suelen ser apreciados y favorecidos por sus compañeros o superiores en el trabajo. Generalmente, los profesionales optimistas son los más distinguidos y populares en las autoescuelas/empresas, ocupan puestos de trabajo relevantes y, suelen ganar más dinero que los acojo….s o pesimistas. Pese a estos claros beneficios o prebendas, son pocos los profesionales que tratan activamente de estimular  su talante optimista para mejorar sus posibilidades laborales y sociales.

Los profesionales de la enseñanza de la conducción que esperan conseguir aquello que añoran, desean o a lo que aspiran,  tratan de trabajar más intensamente y durante más tiempo, son más estables y alegres en su trabajo o misión que desempeñan, tienen mas confianza en si mismos para solucionar sus problemas en la autoescuela. Los que tienen más expectativas positivas son más eficaces en sus tareas, especialmente en situaciones difíciles como las que ahora tenemos con competencias económicas desleales e inverosímiles, porque se crecen ante las dificultades y adversidades. Las expectativas optimistas están asociadas y relacionadas a resultados positivos y superiores, el buscar, alcanzar o llegar al éxito; conseguir ser importantes y necesarios para la sociedad. Los que esperan el fracaso o lo llevan encima, tienen posibilidades de no conseguir nada, ya que el pensamiento o actitud negativa ante tareas complicadas predispone a cometer errores.

                                              José Manuel López Marín

Las academias de formación de conductores o autoescuelas: pasado, presente y futuro como un “mantra”


Todos los seres humanos tenemos mecanismos de defensa contra las adversidades, más aún, como profesionales de la formación vial, con independencia de la forma como se tomen, tienen como objetivo prioritario preservar la autoestima, la integridad emocional el perfil social y el profesional como formador de futuros conductores de automóviles. Todo se elabora en nuestro inconsciente y favorecen la adaptación y la supervivencia en estos tiempos difíciles de las autoescuelas llenas de extraños invasores, especialmente en estas situaciones tan penosas que tratan de imponernos las plataformas digitales. No existe la menor duda de que estos golpes atentan contra nuestro entusiasmo vital, ya que auguran o son la premonición de la destrucción o fin de nuestras autoescuelas como empresas de formación vial, convirtiéndolas en chiringuitos para “sacar” el permiso de conducir a nivel individual mediante la no deseada “enseñanza acompañada” o por “profesores o instructores de prácticas autónomos” ya que el aula en la autoescuela no tendrá lugar. Nuestras defensas psicológicas, espero  nos permitan y ayuden a neutralizar estos atentados contra nuestra profesión de educadores/formadores, que aunque vienen disfrazados de pretender ser “educadores digitales y baratos“, entre todos, si queremos, podemos minimizarlos, negarlos y clarificarlos ante una ciudadanía que trata de eludir estos  enmascarados modernos de la codicia y la avaricia. La continua evolución de nuestra profesión hace que cada día vivamos más fortalecidos, veamos más, conozcamos más, tengamos más sentimientos y consideremos más opciones profesionales.  Bajo estas condiciones  una vida y una profesión sin mecanismos de defensa  sería intolerable e insufrible.

Según los expertos científicos, sugieren que como personas y profesionales demos nuestro propio significado a todas lasa cosas y a los sucesos que nos afecten. Cada uno de nosotros como profesionales de la formación vial enfoquemos, percibamos y clasifiquemos nuestras emociones y el entorno en que nos desenvolvemos a nuestra manera. Nuestras vivencias y experiencias pasadas en situaciones comprometidas, que siempre las hubo, y, en particular, nuestro sentido de control de las circunstancias moldean nuestra confianza, forma de pensar y de actuar ante los retos que se nos pueden presentar en el futuro. A la par, todos utilizamos mecanismos psicológicos que nos defienden con el fin de mantener el equilibrio emocional ante las adversidades y resistir los efectos desagradables de las discordancias que surgen por culpa de determinados lideres del imperio digital que atentan contra nuestras tareas educativas/formativas con la ambición que  siempre tuvieron de solo ganar dinero fácil, ser dueños de un mercado de “sacar” carnets de conducir con truquillos digitales y menos a dedicarse a enseñar a conducir. La enorme subjetividad que caracteriza al pensamiento humano explica y aclara, en gran parte, que a la hora de afrontar los mismos avatares de nuestra profesión y la propia vida unas personas se muestran optimistas y otras pesimistas.

El siguiente envite o desafío es conseguir un sistema o fórmula que sea fiable y, a la vez, sencilla que nos permita identificar, cuantificar y medir los ingredientes o componentes que forman la dimensión optimista o pesimista de nuestro temperamento. Después de un análisis y varias experiencias  con varios modelos o formas, se ha llegado a la conclusión de que un buen sistema o método consiste en examinar nuestra perspectiva de los acontecimientos y las cosas en sus tres contextos del tiempo: el pasado, el presente  y el futuro. A una valoración retrospectiva que haremos de nuestras vivencias y experiencias del pasado de nuestros progenitores de esta profesión, nuestro estilo de llevar nuestra profesión como verdaderos profesionales de la enseñanza de la conducción y la esperanza que albergamos de un cambio eficaz e inteligente de una formación reglada y obligatoria, exámenes racionales y lógicos para los aspirantes a conductores,  que es y será lo que deseamos  para conseguir conductores de automóviles, seguros, responsables, prevenidos y corteses en el uso de las vías públicas, así como una profesión importante, seria, de prestigio y necesaria para la sociedad.

                                                          José Manuel López Marín

En las autoescuelas cuando más rápidos nos movemos para encontrar el éxito, más pronto lo tendremos


Ahora que llegamos a unas ciertas edades, pienso que debemos renovarnos con más rapidez de lo que nos desgastamos. El secreto de alcanzar el éxito o de llegar a conseguir nuestras metas en nuestra profesión de formadores viales está en prepararse permanentemente para aprovechar la ocasión cuando se tenga a la vista o se presente. Si tenemos la capacidad de soportar y atravesar con éxito el tiempo de preparación y todas las etapas del mismo, estaremos predispuestos para lo mejor, para subir nuestro nivel profesional, nuestro prestigio como formadores viales activos en presencia de nuestros alumnos, no con la frialdad de la distancia, y para ser observados y apreciados por la sociedad  como necesarios. De esta forma, lo mejor ya no estará por venir, sino que seremos nosotros, quienes lo estaremos aportando a nuestras vidas y a nuestros alumnos con los conocimientos que les aportamos. Desde esta novedosa posición, implementaremos una forma eficaz, productiva y veloz para movernos y manejarnos en el aula de la autoescuela transmitiendo conocimientos y conceptos de prevención del riesgo vial para salvar vidas..

Cuanto más rápidamente nos movemos hacia las metas de nuestros proyectos, más rápidamente nuestras metas se mueven hacia nosotros. En consonancia con la velocidad que persigamos nuestros deseos y sueños, ellos irán persiguiéndonos a nosotros. Si actuamos velozmente en persecución de los sueños y deseos, ellos nos alcanzarán. para movernos rápidos; tenemos que ser profesionales libres, buscando la enseñanza de calidad, obligatoria y reglada en el aula de la autoescuela.

Cuando nos movemos buscando el éxito, éste nos trae más y  otras compensaciones. El que tenemos hoy es la garantía del que tendremos mañana. El juego de anteponerse a las limitaciones, las limitaciones son una de las delicias o placeres secretos de esta vida y profesión. Es lo mismo que cuanto más éxito tenemos más atraemos a nuestros alumnos.

Debemos ser perseverantes, cuanto más importante es lo que queremos, más perseverantes debemos de ser. Si nos cuesta conseguir algo es que tenemos ambiciones y pretendemos conseguir cosas grandes y buenas para el sector de las autoescuelas. Cuanto más grandes y relevantes son nuestros sueños, más perseverancia debemos tener.  Existe un dicho que: <<la fe mueve montañas>> pero muchas veces la montaña está en nuestras mentes.

Hay veces que necesitamos ser incrédulos y dar comienzo a aposta rpor nuestras capacidades y por la identidad que tenemos ,o lo que somos.

Siempre existen más de una posibilidad  y más de una solución para toda posibilidad, La vida es como un arca grande llena de posibilidades. Tenemos una estima personal capaz  de construir para nosotros mismos el rol que deseamos desempeñar en nuestra vida y nuestra profesión del aprendizaje de la conducción de vehículos automóviles. No importa lo que hayamos recibido, sino lo que nos propongamos recibir y lo que nosotros expresemos de nosotros mismos. Pensemos que siempre hay suficiente para todos. La pobreza es una mentalidad que crea una cultura. La vida y esta profesión no se miden por los años que hemos vivido o trabajado, la vida y nuestra profesión se miden por los éxitos y logros conseguidos, concepto a tener muy en cuenta por mi compañero el filósofo lebrijano.

                                                    JOSÉ MANUEL LÓPEZ MARÍN