Las academias de formación de conductores o autoescuelas: pasado, presente y futuro como un “mantra”


Todos los seres humanos tenemos mecanismos de defensa contra las adversidades, más aún, como profesionales de la formación vial, con independencia de la forma como se tomen, tienen como objetivo prioritario preservar la autoestima, la integridad emocional el perfil social y el profesional como formador de futuros conductores de automóviles. Todo se elabora en nuestro inconsciente y favorecen la adaptación y la supervivencia en estos tiempos difíciles de las autoescuelas llenas de extraños invasores, especialmente en estas situaciones tan penosas que tratan de imponernos las plataformas digitales. No existe la menor duda de que estos golpes atentan contra nuestro entusiasmo vital, ya que auguran o son la premonición de la destrucción o fin de nuestras autoescuelas como empresas de formación vial, convirtiéndolas en chiringuitos para “sacar” el permiso de conducir a nivel individual mediante la no deseada “enseñanza acompañada” o por “profesores o instructores de prácticas autónomos” ya que el aula en la autoescuela no tendrá lugar. Nuestras defensas psicológicas, espero  nos permitan y ayuden a neutralizar estos atentados contra nuestra profesión de educadores/formadores, que aunque vienen disfrazados de pretender ser “educadores digitales y baratos“, entre todos, si queremos, podemos minimizarlos, negarlos y clarificarlos ante una ciudadanía que trata de eludir estos  enmascarados modernos de la codicia y la avaricia. La continua evolución de nuestra profesión hace que cada día vivamos más fortalecidos, veamos más, conozcamos más, tengamos más sentimientos y consideremos más opciones profesionales.  Bajo estas condiciones  una vida y una profesión sin mecanismos de defensa  sería intolerable e insufrible.

Según los expertos científicos, sugieren que como personas y profesionales demos nuestro propio significado a todas lasa cosas y a los sucesos que nos afecten. Cada uno de nosotros como profesionales de la formación vial enfoquemos, percibamos y clasifiquemos nuestras emociones y el entorno en que nos desenvolvemos a nuestra manera. Nuestras vivencias y experiencias pasadas en situaciones comprometidas, que siempre las hubo, y, en particular, nuestro sentido de control de las circunstancias moldean nuestra confianza, forma de pensar y de actuar ante los retos que se nos pueden presentar en el futuro. A la par, todos utilizamos mecanismos psicológicos que nos defienden con el fin de mantener el equilibrio emocional ante las adversidades y resistir los efectos desagradables de las discordancias que surgen por culpa de determinados lideres del imperio digital que atentan contra nuestras tareas educativas/formativas con la ambición que  siempre tuvieron de solo ganar dinero fácil, ser dueños de un mercado de “sacar” carnets de conducir con truquillos digitales y menos a dedicarse a enseñar a conducir. La enorme subjetividad que caracteriza al pensamiento humano explica y aclara, en gran parte, que a la hora de afrontar los mismos avatares de nuestra profesión y la propia vida unas personas se muestran optimistas y otras pesimistas.

El siguiente envite o desafío es conseguir un sistema o fórmula que sea fiable y, a la vez, sencilla que nos permita identificar, cuantificar y medir los ingredientes o componentes que forman la dimensión optimista o pesimista de nuestro temperamento. Después de un análisis y varias experiencias  con varios modelos o formas, se ha llegado a la conclusión de que un buen sistema o método consiste en examinar nuestra perspectiva de los acontecimientos y las cosas en sus tres contextos del tiempo: el pasado, el presente  y el futuro. A una valoración retrospectiva que haremos de nuestras vivencias y experiencias del pasado de nuestros progenitores de esta profesión, nuestro estilo de llevar nuestra profesión como verdaderos profesionales de la enseñanza de la conducción y la esperanza que albergamos de un cambio eficaz e inteligente de una formación reglada y obligatoria, exámenes racionales y lógicos para los aspirantes a conductores,  que es y será lo que deseamos  para conseguir conductores de automóviles, seguros, responsables, prevenidos y corteses en el uso de las vías públicas, así como una profesión importante, seria, de prestigio y necesaria para la sociedad.

                                                          José Manuel López Marín

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