Los negativos, charlatanes…. y que nada aportan al bien común en el sector de las autoescuelas


Tenemos compañeros en nuestra profesión de formadores viales que son unos”aguafiestas” que sufren con nuestra felicidad, nuestra seriedad en nuestras tareas y negocios, nuestra serenidad con los inconvenientes, adversidades y capacidad para resolverlos y, lo peor, sienten envidia de que seamos felices y disfrutemos de la vida. Por alguna razón o motivo están amargados y necesitan que todos sintamos lo mismo o bebamos sus mismas aguas amargas. Este conjunto de personas extrañas y ácidas la representan algunos profesionales muy conocidos por sus cantos de “pájaro loco” mañaneros o de maitines desde la sierra, y, sobre todo, otros ácidos que nunca están conformes con nada ni aportan nada a esta profesión de formadores viales (los charlatanes de corrillos).

La idea es siempre fastidiar por fastidiar. Sus resentimientos, envidias, rencores asiáticos, rabia o frustraciones no la calman buscando calma y ayuda en los psicólogos, escalando montañas, nadando en el trópico con los tiburones o hablando con sus amigos. La calman complicándonos la vida o tocando pelotas, es su deporte principal.

Es gente que no tienen jamás alcance ni aproximación a la benevolencia, la flexibilidad y ser buenas personas.  Han nacido así, raros criticones, maquiavélicos, de mala raza y es muy difícil hacer algo con ellos. Motivo por el cual debemos de alejarnos de ellos y no entrar en su dinámica perversa. Están deseando verte cabreado o que te comportes como un energúmeno. Contra esta extraña comunidad de ciudadanos perfectos y sabios, lo mejor es la práctica de la “indiferencia“, hasta un cierto punto, porque con sus actitudes, comportamientos y prácticas venenosas no pueden llevarnos a que perdamos nuestros derechos y concesiones por estar aburridos  y cansados de oírlos. Expresemos nuestras ideas racionales y pongamos límites, les guste o no. Siempre con cortesía, educación, amabilidad y asertividad. Debemos de tener cuidado y prudencia con ellos, pues son muy propicios a cambiar la fonética donde se dijo “digo“, luego dicen “Diego”.

En estos días, el gran problema son los “victimistas“, donde se encuentran otros compañeros de trabajo, amigos, familiares. etc.., todos pueden o quieren ser víctimas. La parte positiva de esta especie, es que no tienen sentido de la maldad, pero te transforman. Llegas con ganas de verlos, estar con ellos, hablar, compartir ideas, y terminas la reunión desmoralizado y por los suelos. Son pesimistas y negativos, solo hablan de lo mal que van las cosas, de competencias desleales, excluyéndose de las mismas, de los problemas que tiene el sector de las autoescuelas, de los exámenes, sin aportar ideas ni soluciones, de sus enfermedades, de sus desgracias y las de otros. Podrían ser redactores de crónicas en una agencia de pompas fúnebres.

Muchos de ellos con el tiempo terminan somatizando tanta negatividad profesional  que llegan a sufrir problemas de tristeza permanente y ansiedad, de las que, por supuesto, hablarán todo el día. Es normal, si continuamente están pendientes  de lo que va mal, de lo negativo o lo que no funciona, sus cerebros finalizan tomando decisiones curiosas y extravagantes, sus neurotransmisores se resienten y el sistema nervioso se alerta y se quiebra.

Lo mejor es cortarles sus discursos catastróficos, decirles que nos sienta mal escucharlos llenos de tanto veneno y negatividad. Y cuando hablen de cosas positivas, prestarles la  máxima atención e interés. Enseñarles que se puede tener una conversación distendida hablando solo de lo que va bien y funciona y,  de las cosas buenas y razonables de la vida.

                                      José Manuel López Marín

El hablar y comunicarnos como estímulo de nuestras emociones


Los científicos, expertos e investigadores que son los que cosechan la sabiduría y,  son muy espléndidos ellos, la obsequian para satisfacer nuestras mentes, respaldan la noción de que los profesionales organizados en asociaciones o que forman parte de una familia, de un círculo de amigos o un grupo solidario con el que se identifican, se consideran  más satisfechos en sus emociones que los que viven como ermitaños o solos de apoyo emocional, aislados o carecen de una red o comunidad social. Intercambiar pensamientos , razones y emociones, dar y recibir señales afectivas, y aceptar ser admitidos por los demás son actividades y tareas que estimulan estados de ánimo, satisfactorios, agradables y positivos.

El hablar entre las personas aporta beneficios emocionales importantes y constructivos. Gracias a los vínculos que existen entre las palabras y las emociones, hablar no sólo nos permite desahogarnos y liberarnos de los problemas que nos preocupan en las autoescuela y en la propia familia, sino experimentar los sentimientos  de placer  que acompañan a la comunicación entre personas queridas o afines en nuestra profesión de formadores viales. Es agradable y gratificante evocar, ordenar y verbalizar nuestros sueños y pensamientos en un ambiente acogedor o reuniones de verdaderos profesionales, amigos o compañeros. Por eso, somos muchos y abundamos que cuando no contamos con quien hablar, lo hacemos con nuestros animales doméstico y… ,a veces, muy en alto… solos. Es una forma de descargar nuestras emociones.

Las tareas cotidianas,ocupaciones y actividades profesionales que nos estimulan física o intelectualmente, que nos permiten practicar y desarrollar  nuestros talentos y aptitudes, y que exigen un moderado esfuerzo inducen a tener sentimientos gratos de utilidad y competencia. Invertir energías en buscar o perseguir objetivos positivos o alcanzables es una estrategia profesional  más eficaz  que trabajar para evitar desenredos o soluciones negativas. Las personas que para evitar ser rechazadas por los demás se obcecan o empeñan en recluirse o aislarse  y escapar  de las actividades sociales, suelen pagar un alto precio por meterse en su gueto y, con el tiempo,  empeoran su situación o estado. Si embargo, si logran enfrentarse a las dificultades que les supone relacionarse con otros compañeros o amigos, casi siempre se verán recompensados, tan solo por haberlo intentado.

En estos momentos que se prolonga nuestra estancia en este mundo y que las nuevas tecnologías (ADAS) permiten reducir nuestra jornada laboral, la calidad del tiempo libre adquiere nuevos valores  y tiene más sentido, y su influencia sobre nuestro estado de ánimo se hace más significativa, ya que existe, hoy en día,  un abanico interminable de ofertas y posibilidades para avivar las emociones agradables durante nuestros tiempos de ocio. Siendo una fórmula aceptable e ideal adoptar una dieta regular de pequeñas tareas o actividades refrescantes, buscar la compañía de amigos, disfrutar de buenas y sabrosas viandas bien regadas con excelentes vinos, como en tiempos hizo o practicó el filósofo de Lebrija, al que solo le quedan los buenos recuerdos y pasear por parques o escuchar una música dulce y grata y, lo que no puede olvidar, el poder exclusivo del buen humor andaluz. Todo ello como purgante y para que sirva para librarnos de sentimientos negativos o recuerdos extraños del pasado.

Las pequeñas cosas que nos ocurren en nuestra vida cotidiana tiene una marcada influencia sobre nuestras emociones, actitudes y conductas. El “hacer el amor”, cuando se puede y…., activa de forma positiva las emociones y el estímulo de vivir. Crea momentos de alegría moderada y tiene, además, un impacto importante en todas las decisiones que tomamos, en la creatividad que empleamos para resolver nuestros problemas, en la memoria, en la capacidad de escuchar y aprender, en la motivación para generar nuevos recursos, proyectos y, sobre todo, en la forma de relacionarnos con los demás compañeros de profesión.

Alguien dijo en una ocasión.<<El mejor guerrero no es el que triunfa siempre, porque se convierte en un rutinario, sino el que vuelve siempre sin miedo a la batalla>>

José Manuel López Marín

Jornada internacional de seguridad vial 19 al 23 de Noviembre del 2019 en A Coruña


Información y visita en http://www.cnae.com

La “omnipotencia” y la importancia o sabiduría de saber delegar en nuestra profesión de formadores viales


En esta vida y profesión de formadores viales agitada, llena de sin sabores y decepciones,una retirada a tiempo puede ser una victoria. Todos hemos cometido o cometemos errores, solo de los necios es perseverar en los mismos. La reacción positiva, que demuestra  una actitud madura en nosotros, sería: <<Tomar la decisión de corregirlos>>. También podemos reaccionar con “indiferencia” ante ellos, decir que vamos a corregirlos, pero luego estúpidamente no hacerlo, burlándonos de nosotros mismos. También podemos asumir el papel de víctimas  de los mismos. Pero, negarlos o mentirlos es una posición infantil que no nos va permitir enmendarlos o crecer.

Los éxitos nos dan felicidad a todos los profesionales de la enseñanza vial, pero los errores, al enmendarlos y reconocerlos, son los que nos permiten crecer, aprender y adquirir sabiduría. No debemos avergonzarnos de cometer errores, sino por no corregirlos. Para aquellos omnipotentes de nuestro sector, que hay muchos, esta cuestión no es fácil, sin embargo, es posible reducir la marcha, ser humildes y reconocer que podemos errar o equivocarnos. Muy difícil en esta profesión llena de soberbia, eruditos y expertos viales. Flexibilizar, saber negociar y entenderse, nos hace  también  un poco más profesionales sensatos y humanos. Lo más importante es que aprendamos más de nuestro errores y los podamos corregir para evitar volver a repetirlos, va a ser un aprendizaje continuo. y no vivir en un  estado de omnipotencia vacío, ignorante y estéril. Sentémonos a analizar nuestros errores, aprendamos de ellos y, sobre todo, tratemos de corregirlos. Todas las acciones expresan prioridades.

Quienes solo ven lo que saben, conocen  y lo que hacen bien, o aquello donde son diestros y habilidosos, tienen una visión distorsionada de ellos mismos, llegan a creerse personajes infalibles y omnipotentes. No delegan en nadie, son perfectos y cercanos a Dios, trabajan en base a conseguir una meta: <<Salvar a todo el mundo>>, son imprescindibles,únicos salvadores y libradores, figuras irrepetibles. A penas pueden tener vida social, viven para los demás y su propio ego, siempre dando ilusiones y apenas piden nada. Se creen el Capitán Maravillas. ¿Cuál es el problema de estas personas o profesionales? Fundamentalmente que se estresan siempre porque no saben poner límites a sus acciones ni tan poco delegar, y no es por la verdadera exigencia de sus tareas, sino por su omnipotencia que les impide hacerlo. Si todos observamos con cuidado nuestra potencia o capacidad de trabajo, ésta se transforma en omnipotencia, a sabiendas de lo peligros y enfermedades que genera el estrés. Todos tenemos trabajos o labores que son importantes y otras que si salen defectuosas, mal o las postergamos nos acarrearán consecuencias graves.  Cuando somos capaces diferenciarlas o discriminarlas, podemos saber qué cuidar con más atención y qué no prestar más atención.

Todos necesitamos seleccionar y definir qué es imprescindible o necesario y que podemos obviar o prescindir en nuestra profesión o vida, para eso debemos optar por hacer prioridades. Pero para estos personajes “omnipotentes” todo es igualmente importante y prioritario, ellos son unos “superman” que todo lo pueden, ellos todo lo saben, más que que todo el mundo y todos los sabios de Grecia juntos. Sin embargo, desconocen que en algún momento esa omnipotencia se volverá en su contra, correrán el riesgo de sufrir estrés, de enfermarse y de terminar dependiendo de los demás de su entorno. En ese preciso momento, es cuando creen y se dan cuenta de la importancia de saber delegar, que es sano hacerlo, porque les permitirá abarcar muchas más cosas y acciones

Delegar a tiempo, evita incomodidades,  agotamientos y que podamos estresarnos. Al delegar, pueden centrarse en nuevos objetivos, nuevos proyectos, nuevas prioridades, de esta forma, el rendimiento y los resultados serán mayores y mejores. <<Delegar es un requisito imprescindible  y fundamental para conseguir o lograr resultados exitosos>>.

<<El líder capaz entrena a su suplente, el cual puede delegar a voluntad cualquier detalle de su posición. Solo de esta manera un líder se multiplica y se prepara para estar en muchos lugares y dar atención a muchas cosas al mismo tiempo>>. Recordemos  al coruñés Amancio Ortega y su exitoso Imperio Inditex expandido por todo el mundo.

                                             José Manuel López Marín