Hacer las mismas cosas en el sector de las autoescuelas y esperar cosas diferentes supone una utopía….


Nuestra profesión está  llena de héroes y personajes anónimos que consiguieron reinventarse a si mismos y que han quedado en el anonimato. Que han hecho cantidad de cosas en este Sector por y para los demás y al final….recibieron el pago del olvido y el desagradecimiento. Pero, ahí quedaron enterrados en el pasado sin ningún recuerdo para ellos. Vaya para ellos mi más alta consideración, respeto y recuerdo. <<Agradecidos es de ser bien nacidos>>

Cambiar supone un acto heroico, un gesto de no conformidad y de rebeldía, un pregón de auxilio de quienes no se resignan a seguir con rutinas apolilladas, ni asumir las cartas que les tocaron en el reparto de sus vidas y desean que se barajen de nuevo. Si Bill Clinton no hubiese cambiado, no habría pasado de ser un joven activista que fumaba marihuana a ser presidente de la nación más poderosa  e importante del mundo.

Estoy completamente convencido de que el que no cambia, no evoluciona y se queda en el ostracismo. Y, el que no evoluciona, pierde sus oportunidades en esta profesión y la vida misma. Si no cambiamos para evolucionar, de forma honrada, honesta y racional perderemos, sobretodo, este tiempo de oro que nos regala la vida, que es nuestro ciclo vital, donde las ambiciones de poder de “algunos”, la codicia y el no detectar el peligro  en que vivimos por otros, en estos momentos supone caminar hacia una muerte súbita o hacia el abismo. De esto sabe mucho y es buen conocedor nuestro actual Director General de Tráfico, Sr. Pére Navarro Olivella, que con valentía e interés pretende hacer un “cambio” en la formación de los conductores y evaluaciones de conocimientos necesarios para ser seguros y responsables en el uso de las vías públicas y beneficioso para este sector, para convertirnos en importantes y necesarios en la sociedad en que vivimos, con la buena intención de salvar vidas y mejorar la salud pública.

El gran cambio que necesitamos en nuestra profesión de formadores viales es:<<cambiarnos a nosotros mismos>>,  esta sí, es una realidad necesaria y a emprender de inmediato; desde hace tiempo, hemos perdido el norte dejando a un lado el ser profesionales de la enseñanza de la conducción y habernos convertido en mercaderes de permisos de conducir peleando los unos con los otros. Como ya se dijo muchas veces, <<es necesario que recuperemos la identidad perdida>>.Ya estamos viendo como los que han convertido ésto en un negocio mundano, ahora vienen con el invento o cuento de las “autoescuelas digitales“, para apoderarse del “negocio” de las autoescuelas y destruir esta profesión de toda la vida que muchos heredamos de nuestros ancestros.

Hay que entablar una durísima batalla  contra nuestra propia educación, nuestro sistema de creencias, nuestro contexto social y cultural, con nuestros hábitos y costumbres. Y sí, haciendo un gran esfuerzo, podemos contra todas estas cosas y las ambiciones de poder de “algunos”, lograremos evitar el vértigo del precipicio de la destrucción del sector que siempre será lo desconocido. Porque, en efecto, cuando se cambia, si no existen proyectos racionales, claros y definidos, generalmente no se sabe lo que viene, aparece la incertidumbre de lo desconocido  y el fracaso..

No mencionemos, por supuesto, a los “variables” en criterios y decisiones, los nuevos emprendedores indefinidos, que cambian continuamente para que no cambie nada y entonces no son estables en criterios ni en nada, son los que tendrían una novia por semana y que hasta cambian de opinión según los usos horarios o según la dirección que sople el viento..

En este sentido recordemos al gran conjunto de “Los Beatles“, quienes con cada nuevo álbun parecían haber inventado un nuevo género musical, desechando lo que habían hecho en discos anteriores. Esa actitud, además de muestra colosal y genial de inspiración, conllevaba el riesgo que la gente no aceptara lo nuevo, pero ese riesgo ellos lo asumían.

Lo que si puedo decir, quizás d forma muy atrevida que: <<Es una locura hacer siempre las mismas cosas (rutina) y esperar resultados diferentes>>. La mayoría de nosotros nos gusta movernos en un contexto que se denomina zona de “comodidad“, que nos brinda cierta seguridad económica aparente, laboral, afectiva y social. Si esperamos buenas noticias estas vendrán fuera de la zona de comodidad. Para “algunos”,  muy conocidos, supone medrar por la cara ,de la forma que sea, aunque sea vendiendo a Jesucristo como hizo Judas. ¿La amistad solo supone conveniencia?.

Creemos en las personas con buenas intenciones, buenos sentimientos, honestas, sencillas, carentes de soberbia y transparentes. Nunca en los desagradecidos y olvidadizos. Lo importante es ser sinceros, sin exagerar méritos, más bien realizando prácticas de humildad muy necesarias en esta vida. Las personas emotivas  nos permiten que nos acerquemos a ellas a través de la franqueza de sus sentimientos no ocultando perversas y ruines intenciones difíciles de entender en personas de bien.

                            José Manuel López Marín

 

 

 

 

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