Las Leyes,Reglamentos,el Capa….y la importancia de los profesores de Educación/Formación vial


Los españoles y los argentinos somos los  más proclives a legislar mucho para luego….no hacer nada,,, de nada… y hacer una buena y certera aplicación de lo legislado. Se lleva más  a efecto y a la práctica  aquello de que: << quien hizo la ley, también hizo la trampa>> Lo vemos en el actual Reglamento de Academias Particulares de Conductores de muy difícil aplicación e interpretación en las diversas Jefaturas Provinciales de Tráfico y Locales, muy policromado en sus interpretaciones. Lo estamos viendo con el CAPA, que beneficia a unas provincias de máxima producción y perjudica a las “pobriñas” que viven al día, todo para resolver un problema laboral de funcionarios en detrimento de unas tareas que se deben dar de calidad a la ciudadanía que paga unas excelentes tasas por ese servicio de exámenes o evaluaciones para obtener el permiso de conducir. De todo esto, es experto el usurpador de funciones  orensano, que es un lince en tergiversar estatutos en provecho propio y conseguir recompensas personales para vivir del cuento o la sopa boba como ha hecho durante muchos años.

Hace pocos años con la LOE (2006), Ley Orgánica de Educación, asistimos al comienzo o aparición de una asignatura medio política en el sistema educativo español, denominada “Educación para la ciudadanía“, que sonaba bien en los oídos, enfocada a resolver conflictos generados por una sociedad en constante evolución, donde uno de los temas a tratar sería el de la “seguridad vial”, pero, desgraciadamente, con poca incidencia.

En lo referente a la “formación vial” es donde nuestro colectivo entra en función. La “educación no formal“, que es la nuestra, tiene un papel muy importante dentro de esta sociedad, puesto que, aunque carezca de una mediación pedagógica explícita, está latente dentro de la comunidad y en contacto directo con todos los ciudadanos, abarcando un tramo de edad muy amplio, desde que se comienza la obtención del permiso de ciclomotor.

Las Academias Particulares de Conductores y, por supuesto, los Profesores de Formación Vial, surgen en respuesta a la creciente demanda de a formación de conductores de vehículos automóviles, sin apenas legislación, organización o métodos oficiales de enseñanza, pero con mucho sacrificio, esfuerzo y dedicación. Es a partir de 1969, año siguiente en en que murió mi padre, cuando, con la aparición del primer Reglamento de Academias Particulares de Conductores se comienzan a fijar nuestras funciones y competencias; seguro que aún no habría nacido el ambicioso y vividor “afilador” ourensano. Llevamos dedicándonos a la Formación Vial desde hace más de un cuarto de siglo y nuestro papel dentro de la sociedad, aunque a veces no se contempla así por algunos desaprensivos, es fundamental, importante  y necesario para prevenir riesgos viales y salvar vidas, ya que cada día que pasa intentamos mejorar nuestras enseñanzas y acciones educadoras/formativas, dirigiéndolas a una educación/formación de calidad.

El profesor de formación vial tiene un bagaje histórico y larga experiencia en torno a la seguridad vial, pero todavía nos queda mucho por hacer y bastantes singladuras para navegar hasta arribar a buen puerto.

La educación/formación vial precisa de una continuidad a lo largo de la vida de las personas, no solo en el ámbito escolar. Nosotros como profesores de formación vial, con una especialización en esta materia, deberíamos ser las figuras idóneas para dar ayuda y respuesta a esta demanda social actual de generar actitudes comportamientos y conductas en los que van a ser futuros conductores de automóviles y que están en los colegios.

Por otro lado, al igual que ocurre en la legislación de la educación vial, la nuestra va quedando obsoleta y rutinaria en los días en que vivimos. No hace mucho, relativamente reciente, se prepara en Pedagogía y Psicología a los futuros profesores de autoescuelas, complementados con pequeños recursos didácticos y metodológicos. Hasta la llegada del Reglamento de 1984 no aparecen aspectos de formación pedagógica en  del profesorado de las autoescuelas, base fundamental para que podamos tener herramientas necesarias y útiles para poder transmitir a los alumnos conceptos y los conocimientos necesarios y constructivos para conseguir unos buenos y responsables conductores.

En todo proceso de enseñanza o aprendizaje se trabaja con tres tipos de conocimientos: A) Conceptuales B)Procedimentales (destrezas y habilidades) C) Actitudinales. Es imposible quedar solo con los dos primeros; la mera transmisión de habilidades y destrezas en torno al manejo del vehículo automóvil y a la enseñanza de conceptos relacionados con la seguridad vial y normas en general es poco significativo; sino que debemos trabajar con conocimientos actitudinales para dar una formación integral y de calidad a los futuros conductores.

En contraposición “algunos cerebros” del sector, que solo piensan en el dinero fácil, inventaron los conocidísimos cursos mercantilistas denominados “exprés” o “intensivos“, bajo la pasividad tolerante de la Administración, realizados en cinco días o fines de semana, enfocados a técnicas o trucos para superar el examen, en detrimento de la seguridad vial y también a un deterioro de la figura del profesor de formación vial. Ya no digamos  los cursos “low cost” que más se semejan a un zoco árabe pero del agrado de la CNMC donde vale todo, menos las vidas humanas. A lo que hay que añadir la llegada de internet y nuevas tecnologías de memorización de preguntas y respuestas. Los TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación), que en vez de hacer un buen uso de ellas como herramientas pedagógicas auxiliares, son utilizadas como sustituto del profesor, lo que hace imposible trabajar con las actitudes de los alumnos, al no existir la interacción presencial profesor/alumno, por no existir asertividad y empatía, bases de la comunicación y la dinámica de grupos. Por todo ello, el aprendizaje de la conducción se está convirtiendo en un negocio, mediante un sistema “memorístico” y “repetitivo“. Similar a las antiguas escuelas donde te obligaban a aprender de memoria los ríos de España, la lista de los “Reyes Godos” o los ministros de la reina Isabel II. Lo grave, es que la DGT propicie y facilite esta situación, colgando baterías de preguntas de examen en su página web.

Con todas estas cosas, la figura del profesor de formación vial está desapareciendo en el aula de las autoescuelas, es usurpada o suplantada por personas sin formación ni certificación oficial o por máquinas a distancia de las llamadas “plataformas digitales” que algunos políticos ineptos amparan como pago del voto. Es muy difícil impartir clase, ya que los alumnos solo les interesa “sacar” el carnet de conducir, el reto de un buen profesor consiste en enseñar constructivamente y no, dar simplemente información o corregir test para que puedan superar el examen. Es necesario y muy importante comunicar las normas, pero mucho más importante razonarlas y fundamentarlas, para que no solo vean los alumnos que vienen de una imposición reglamentaria, sino como algo beneficioso para ser sociables y convivir con los demás usuarios de las vías. A la vez, sean capaces  de integrarlas  dentro de su conducta, también asimilarlas como algo positivo para prevenir situaciones de riegos viales, y para poder salvar vidas.

                                           José Manuel López Marín

Publicado por

Clubautoescuela

Experto en formación Vial y educacional.

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