¿Estamos bien formados y capacitados para desarrollar nuestras tareas educativas/formativas?


En esta profesión de formadores viales, se impone romper con los malos hábitos, malas costumbres y las rutinas tóxicas que se fueron creando en estos últimos años, orientadas más al mercantilismo que al aprendizaje o la verdadera formación vial instruccional de los futuros conductores.

Necesitamos estar bien formados y capacitados para desarrollar nuestra labor docente, siempre con una permanente renovación de conocimientos y las artes de saber comunicar aprovechándonos de las nuevas tecnologías didácticas como auxiliares de una buena comunicación. pero siempre sin perder la conexión dicente/discente en el aula, ya que es el tesoro a conservar por las autoescuelas el verdadero magisterio del profesor, siempre en contacto permanente con sus alumnos.

Necesitamos ser buenos comunicadores de conocimientos y conceptos razonados de las normas y las señales, aún más importante, de los factores de riesgo para los conductores de los vehículos automóviles. Creer en la importante labor que desarrollamos como formadores /educadores, y ser guía y modelo de aprendizaje para un alumnado que viene a nuestros centros con una educación errónea y vicios, adquirida por simpatía o por imitación a lo largo de su experiencia familiar o exterior.

Muchos de nosotros, en ciertos momentos, nos sentimos confundidos y desnortados, no tenemos claro si somos profesionales de la enseñanza de la conducción o vendedores de entrenamientos para “sacar” el premiso de conducir. Pero, sin duda y por fortuna, muchos de nosotros, contamos con la formación vial suficiente y necesaria para educar/formar buenos y responsables conductores de vehículos automóviles, por tanto, algo tenemos que decir en este sentido y sin embargo, por culpa de “algunos” hemos perdido prestigio y no estamos reconocidos  en ninguno de esos dos ámbitos.

Aunque en los últimos años se ha mejorados los sistemas de formación del profesorado adaptándolos a las nuevas tecnologías y otras especialidades, seguimos sin contar con una “titulación académica o profesional“. Por otra parte, la formación de conductores no está reglada mediante unos programas con buenos contenidos y con un desarrollo obligatorio/controlado en el aula de la autoescuela. A los profesores se les limita a un simple “certificado” de tener unos conocimientos que les habilite instruccionalmente para formar conductores y todo sigue siendo competencia de un Ministerio  que, poco o nada, tiene que ver con la “educación en actitudes”.

En cuanto al sistema de evaluación de este proceso enseñanza/aprendizaje de los  conductores es completamente obsoleto y arcaico, se centra más en la formación que en la educación para superar la prueba, mediante memorización de preguntas y respuestas o sea, conocimientos conceptuales relativos y repetitivos basados en la memoria de los alumnos.

En el práctico, de habilidades y destrezas, en circuitos repetitivos, cansinos y rutinarios de determinados evaluadores, pero nos seguimos olvidando de la enseñanza y evaluación de los conocimientos actitudinales de normas, señales, valores de los comportamientos y factores de riesgo, tan importantes para conseguir un proceso  educativo/formativo de “calidad”y, a su vez, de desarrollar un cambio de mentalidad de toda una sociedad necesitada de conocimientos del tránsito por las vías públicas de forma segura, con responsabilidad y cortesía.

El sistema de evaluación limita mucho nuestro campo de actuación como profesores de formación vial, puesto que convierte la obtención o “sacar” el permiso de conducir en un mero trámite administrativo, visto por una sociedad hipócrita y la CNMC, como algo especulativo, de mercado barato,  y prácticamente desvinculado de la educación/formación vial por culpa de “algunos descerebrados” que, por ganar dinero fácil”  han perdido la identidad de formadores /educadores.

No existe la menor duda, que existen muchas academias de conductores o de manejo, que se centran más en el negocio y la codicia que en la educación/formación de conductores seguros, competentes y responsables, sensibilizados en la problemática actual del tránsito. ¿Hasta dónde llegaremos con estas ideas? ¿Es un simple negocio o también un centro de formación de conductores? Sobre nuestras conciencias debe recaer el gran peso de no haber cumplido con nuestra labor educativo/formativa y no haber proporcionado a nuestros alumnos las herramientas necesarias y suficientes para ser conductores seguros, prevenidos y responsables ante cualquier situación de riesgo en las vías públicas. ¡¡Sres de la CNMC estamos hablando de vidas humanas!! Somos una mayoría los que deseamos desempeñar nuestras tareas con profesionalidad, dedicación y entrega, para conseguir y dotar a nuestros alumnos de una enseñanza de “calidad”.

                                                     jOSÉ MANUEL LÓPEZ MARÍN

Publicado por

Clubautoescuela

Experto en formación Vial y educacional.

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