Mindfulness al volante


  • Aunque volver al trabajo después de las vacaciones puede resultar difícil, los trayectos en coche a la oficina son una oportunidad para liberarse del estrés
  • El mindfulness es una disciplina de autoconsciencia que ayuda a sentirse mejor y contribuye a una conducción eficiente y segura
  • La luz ambiental del nuevo SEAT León permite variar la intensidad y el tono  de la iluminación aumentando el confort y la seguridad

Atención plena. “El mindfulness consiste en enseñar al cerebro a enfocarse en una sola función de manera que pueda dedicarle una atención completa”, explica Emmy Smit, psicóloga y formadora de Mindfulness de ITAE Empresas. Se puede llevar a cabo durante el desempeño de tareas diarias, como la conducción, para así desarrollarlas de una manera menos mecánica y más feliz. “A nivel fisiológico, estimula zonas del sistema nervioso relacionadas con las emociones positivas, aumenta la secreción de serotonina y endorfinas y cambia el mapa de actividad del cerebro”, comenta Smit.

Más eficiencia y seguridad. Aplicando el mindfulness conseguimos una mayor atención al volante con lo que se reduce el riesgo de accidente (un 30% de los accidentes mortales son causados por distracciones, según la Dirección General de Tráfico en España). Y, además, reduciremos las emisiones de CO2 y ahorraremos combustible y dinero con una conducción más eficiente. Según el Dr. Gerhard Lux, responsable para el Desarrollo de Propulsiones Híbridas y Eléctrica de SEAT, “concentrados, usaremos marchas largas y nos anticiparemos a las frenadas, reduciendo la velocidad”.

El entorno idóneo. Un espacio en armonía fomenta la tranquilidad. En este aspecto, una buena iluminación es vital. Por otro lado, “sentir el aire entrando y saliendo de la nariz ayuda a volver con la atención al aquí y ahora y equilibra el sistema nervioso”, comenta Smit. Para ello, es necesario un espacio ventilado y fresco. La ergonomía de la felicidad. “Mente y cuerpo están íntimamente conectados: los pensamientos y emociones afectan a la postura corporal y a su vez esta afecta directamente nuestra manera de pensar y sentir”, señala Smit. Por ello, la ergonomía de los asientos es clave.

Conectando con tu interior. El mindfulness permite ahondar en la conexión con el entorno mediante la conexión con uno mismo. De este modo, se consigue que en un máximo de dos clics se pueda conocer el estado del coche sin perder la concentración en la conducción.

10 ejercicios de mindfulness en el coche

Emmy Smit, propone algunos ejercicios de mindfulness para practicar antes, durante y después de usar el coche:

1.        Antes de subir, observa tu estado emocional y nivel de cansancio y toma consciencia del destino del viaje y la intención de disfrutar sin prisas de la conducción.

2.       Ya sentado, haz un par de respiraciones profundas, sintiendo cómo el aire entra y sale por la nariz.

3.       Tras abrocharte el cinturón, toma consciencia de tu postura, las manos en el volante y el contacto del cuerpo con el asiento.

4.       Cuando asalten pensamientos sobre temas ajenos a la conducción o sientas la tentación de mirar el teléfono, vuelve a enfocar la atención deliberadamente en la carretera, la vista y los sonidos.

5.       Practica la amabilidad con otros conductores para así disfrutar mejor de un viaje seguro.

6.      Un semáforo en rojo o un atasco es una oportunidad para tomar una pequeña pausa para respirar conscientemente y devolver el foco a la experiencia del momento presente.

7.       Cuando llegues a tu destino, espera un momento antes de salir del coche y disfruta del silencio.

8.       Vuelve con la atención al cuerpo físico y date cuenta de las sensaciones que el viaje ha podido producir a nivel fisiológico.

9.      Haz una reflexión sobre si has disfrutado del viaje o te has estresado. ¿Qué harías diferente la próxima vez que conduzcas tu coche?

10.    Y, si te apetece, toma unos momentos para agradecer el hecho de haber llegado bien a tu destino.

Difusión: Club Autoescuela

Cantar en el coche nos hace más felices


La música reduce los niveles de cortisol, la hormona del estrés, lo que garantiza una mejor conducción y cantar a coro influye de forma positiva tanto en el afecto emocional como en el sistema inmune.

Los viajes en coche, y más en verano, pueden ser toda una odisea, como ordenar el maletero para que quepan todas las maletas, comprobar que está todo lo necesario por si hubiera algún imprevisto y armarse de paciencia para sobrellevar los atascos propios de las épocas estivales. Sin embargo, hay algo capaz de arreglar todo ese caos: encender la radio y que suene tu canción favorita o algunos de esos temas que no puedes evitar tararear. Si eres de los que, cuando eso ocurre, te pones a cantar a voz en grito, la ciencia te da razones para seguir haciéndolo.

Cuando cantas mientras conduces te sientes mas feliz

Así lo ha demostrado una investigación realizada por la Universidad de Frankfurt, en Alemania. El estudio explica en profundidad los beneficios que la música tiene para el cerebro, entre ellos, la liberación de endorfinas y oxitocinas, las hormonas que producen placer, y también, de cortisol, que reduce el estrés. Esta sensación resulta muy beneficiosa al volante, ya que la mitad de los españoles reconoce que sufre trastorno al volante, algo que debilita la seguridad de la conducción. 

Aunque a veces pueda dar vergüenza cantar cuando hay más gente en el coche, los expertos han asegurado que interpretar un tema a coro es incluso mucho más beneficioso. Así, ya sea con tus amigos o en un trayecto compartido es beneficios entonar alguno de los éxitos del verano más populares. 

Así lo aconseja un estudio de la Universidad de Gotemburgo, en Suecia, donde se aseguraba que, además de contribuir a una buena salud cardiovascular, cantar en grupo promueve las conexiones emocionales entre las personas. 

Formación e-learning para el transporte por carretera en España


En su recién celebrada XLIII Asamblea General, el Presidente de la Patronal ASTIC ha remarcado la necesidad y la importancia del transporte por carretera en España, a la vez que reconoce los desafíos que vienen lastrando el sector desde hace tiempo, entre otros: el déficit de10.000 conductores profesionales y la falta de interés por la profesión por parte de los jóvenes, (Basante, 2020).

También hace pocos días, la Fundación Corell se hacía eco de este tema, en una publicación de Juan Antonio Esteban (2020), que pone el acento en la necesaria apuesta por la Formación Profesional (FP) en el sector, que tiene como razón de su problema endémico de falta de vocaciones, la acumulación de normativas desconectadas entre sí y de las necesidades de las empresas, que convierten la profesión en algo difícilmente alcanzable, por la cantidad de tiempo y de recursos que los aspirantes y sus familias tienen que dedicar

Esta problemática se trata igualmente en el informe de Jorge Pena Izquierdo (2019), premiado y presentado por la Fundación Corell, planteando en sus conclusiones que la solución a la brecha entre oferta y demanda requiere respuestas integradas y en múltiples ámbitos, entre ellos, el educativo-formativo.

Así pues, la apuesta del sector por la innovación, la digitalización y la sostenibilidad (en todas sus dimensiones), pero también por su continuidad, requiere profesionales bien formados en un inicio y con posibilidades de seguir haciéndolo de forma permanente. Y esto, siendo una responsabilidad de todos los actores del sector, lo es fundamentalmente de las administraciones públicas que regulan la formación requerida; administraciones que deben apoyar, de forma decidida, unos procesos y unos escenarios de formación a la altura de los tiempos y de las circunstancias.

En nuestro país, el itinerario formativo para la incorporación a la profesión es complejo, pues precisa regulación europea, de tres departamentos ministeriales y las correspondientes consejerías autonómicas: Interior, con la Dirección General de Tráfico, que regula los permisos de conducción y el ADR; el MITMA, que regula el CAP y, finalmente, Educación y Formación Profesional (MEFP), que ordena las titulaciones oficiales derivadas de los Ciclos Formativos de FP y los Certificados de Profesionalidad.

Todas ellas deberían trabajar de forma coordinada para: a) incorporar la tecnología en la formación: desde escenarios de teleformación o e-learning, hasta contenidos de desarrollo tecnológicos disruptivos; b) adecuar la relación entre formación y empleo en el sector y c) fomentar las distintas vías para el acceso a la cualificación, inicial y continua y difundir estas vías, hacerlas transparentes (si no se conocen, no se utilizan). En el gráfico que aparece más abajo, se pretende representar este itinerario.

En relación a la formación e-learning, así lo ha hecho el Ministerio de Trabajo, que con anterioridad regulaba los Certificados de Profesionalidad, autorizando la impartición en distintas modalidades de los cursos vinculados a estas acreditaciones, dando la posibilidad de que contenidos imprescindibles para el sector como los establecidos en los módulos formativos de los certificados de Conducción de vehículos pesados de transporte de mercancías por carretera (390 horas), Conducción de autobuses (370 horas) y Conducción profesional de vehículos turismos y furgonetas (240 horas), puedan ser enseñados y aprendidos, en gran parte, en teleformación. Y también lo ha considerado el MEFP al permitir impartir en distancia o teleformación una parte del ciclo formativo de grado medio (2.000 horas) que conduce al Título de Técnico en Conducción de vehículos de Transporte por carretera

Pero en el MITMA, la implantación de la modalidad de teleformación, como complementaria a la presencial, todavía se ve con desconfianza, y no está asegurado que el Real Decreto pendiente de aprobar apueste por la innovación y el aprendizaje digital y establezca la posibilidad de que un porcentaje del total de horas de formación pueda ser impartida en modalidad de teleformación. 

Tal como han hecho otros ministerios, esta desconfianza se elimina apostando, regulando y evaluando una modalidad que ya ha sido suficientemente contrastada y que, por supuesto, debe cumplir con unos requisitos mínimos para cumplir sus objetivos: 

  1. Procesos de enseñanza-aprendizaje de calidad en sus tres componentes: plataforma con tecnología y soporte suficientes; contenidos con enfoque práctico, centrados en la adquisición de competencias y tutorización que apoye en todo momento el progreso del alumnado.
  2. Flexibilidad para que el alumnado pueda formarse en cualquier momento, en cualquier lugar y desde cualquier dispositivo.
  3. Control y seguimiento, en tiempo real y expost, de todas las interacciones que se producen para conseguir los resultados de aprendizaje previstos.

La apuesta por regular la modalidad de teleformación en el CAP continua supondría facilitar la permanencia de trabajadores en el sector; la mejora de sus condiciones laborales; el avance en los procesos de digitalización e innovación de las empresas que deben facilitarles esta formación continua y la incorporación de habilidades digitales en la cualificación de los trabajadores para, de este modo, introducirles en el paradigma del aprendizaje permanente, que haga del Transporte un sector innovador, sostenible, moderno y con futuro. 

Conducir una moto a diario mejora el funcionamiento del cerebro


Avalado por diversos estudios científicos de la Universidad de Tokio, parece demostrado que conducir una moto a diario mejora el funcionamiento del cerebro en varios aspectos.

Estos estudios acreditan que los conductores de edades comprendidas entre 40 y 50 años, mejoraron sus niveles de funcionamiento cognitivo, en comparación con un grupo control, después de conducir sus motocicletas diariamente durante dos meses. Mientras que en un coche el conductor es trasportado desde el punto A al punto B, el motorista es realmente llevado a un estado completamente diferente de conciencia.

Los científicos creen que la concentración extra necesaria para conducir con éxito una moto puede contribuir al aumento de los niveles generales de la función cerebral, y es ese aumento de la actividad sin duda un factor determinante que contribuye a que el cerebro se mantenga a pleno rendimiento. El Dr. Ryuta Kawashima director de este estudio, además de creador e imagen de los juegos Brain Training, afirma que montar en moto habitualmente es bueno para nuestro cerebro.

Los experimentos consistieron en dos grupos de motoristas. Unos que de forma regular conducían sus motos y otro grupo en el que en 10 años o más estas personas no habían pilotado una moto. El Dr. Ryuta Kawashima pidió a los participantes que pilotaran motos en una serie de circunstancias adversas como malas condiciones de la carretera, subidas empinadas, curvas de horquilla, etc…

Así encontró que los pilotos que usaban la moto a diario y los que no lo hacían, usan su cerebro de formas radicalmente diferentes. Por ejemplo los motoristas en activo usaban segmentos específicos del cerebro (el hemisferio derecho del lóbulo pre frontal) que demostraron un alto nivel de concentración. Pero el experimento fue más allá y a los motoristas que no habían usado la moto en 10 años se les hizo que la utilizaran para su viaje diario al trabajo y en otras situaciones cotidianas. El resultado fue que en un par de meses, las facultades cognitivas de estos pilotos habían mejorado y su salud mental había cambiado.

Pero no solo eso, facultades cerebrales relacionadas con la memoria y la capacidad de razonamiento espacial habían aumentado significativamente. Además, los participantes habían conseguido rebajar sus niveles de estrés. ¿Y por qué ese mismo efecto no se consigue al conducir un coche? Nos cuenta el Dr. Kawashima que el coche es una máquina cómoda en la que no se activa nuestro cerebro como en una moto.

Divulgación: Club Autoescuela