Movilidad Eléctrica

Los nuevos coches sin volante


¿Les suena el nombre de Kyocera? Seguramente es por la fotocopiadora profesional del trabajo, pero desde luego no del automóvil. Sin embargo, el Kyocera Moeye es un automóvil… un tanto especial. De aspecto retro, interior minimalista y tecnología dinámica de vanguardia.

No busquen mandos, ni siquiera escamoteados. No tiene volante, ni pedales, ni palanca de cambio; todos brillan por su ausencia… porque es un coche autónomo de nivel 4. El tablero es una inmensa pantalla táctil y basta en teoría introducir la destinación y que sea lo que Kyocera quiera mientras puedes dedicarte a otra cosa -leer, hablar por móvil, dormir o gozar del infoentretenimiento o ver el paisaje- porque él solito te lleva sólo al destino por el camino más corto y/o rápido.

El estilo exterior corresponde a los años ’20 y ’30, la época de los grandes carroceros y de las formas aerodinámicas, en el sentido de que se buscaba la mínima resistencia al avance. Están elegidas para llamar la atención sobre el verdadero propósito del coche: mostrar el potencial de la electrónica a bordo.

¿Ver el paisaje a través de la pantalla? Bueno, no tiene retrovisores, ni luneta posterior. Los pasajeros -claro, aunque uno este sentado a la izquierda no podemos llamarle conductor- pueden gozar el verlo ya sea en la pantalla o bien a través de un asistente virtual que proyecta imágenes sobre el parabrisas. Y por supuesto con un sistema audio basado en elementos eléctricos para conseguir una ‘inmersión intensiva’.

Éstas y muchas otras cosas que nos depara el futuro y Kyocera nos muestra sus tecnologías sobre control electrónico y automatismos que pueden ser aplicadas al mundo del automóvil.

¿Características técnicas? Nada que decir, no tienen interés porque lo importante es mostrar las posibilidades que ofrece un sistema de automatismo de nivel 4, no las prestaciones, ni la potencia, ni si es tracción delantera, trasera o total. Después de todo, un coche autónomo estará programado para respetar los límites de velocidad, así que la potencia del motor es algo secundario y el placer o la sensación de conducir no existe… sustituida por el placer de viajar o de gozar de ‘tiempo libre’.

Divulgación: Club Autoescuela

Publicado por

Clubautoescuela

Formador Cursos DGT, Diplomado en Relaciones Laborales y RRHH, Seguridad Vial Laboral, Comunicación y Marketing PYME. Formador SEPE para el empleo. En memoria de José Manuel López Marín. Con todo mi cariño y devoción, presente en mí día a día. Tu hijo, Jose Eduardo López Vidal.

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