Cómo afrontar el mercado laboral en 2021: Aprendiendo a abrazar lo impredecible (Webinar Zoom)


Sesión online (Webinar Zoom) con Elena Fernández de N-Acción.

En una situación compleja como la que que estamos viviendo, contar con habilidades y estrategias que nos ayuden a afrontar momentos de incertidumbre, es muy importante tanto a nivel emocional como laboral.

En esta nueva formación para seniors de Elena Fernández, Co-Fundadora de N-ACCIÓN y experta en coaching, nos presentará diferentes estrategias para afrontar la incertidumbre y nos hablará sobre la importancia de la resiliencia y la superación en momentos difíciles.

Una sesión en la que aprenderemos a abrazar lo impredecible, fortaleciendo nuestras redes de apoyo personal y valorando nuestros logros para alcanzar nuevos objetivos.

AGENDA

  • Presentación de la ponente y ponencia
  • Intervención de la ponente y preguntas al público de aprendizajes  personales para responder en el chat de este año 2020
  • Estrategias de Afrontamiento, concepto resiliencia y superación. Tips y ejemplos cercanos.
  • Motivación de logros. 2021: Objetivos (a corto, medio y largo plazo), diseñar plan de acción y realizar pasos graduales y progresivos y premiarse.
  • Premiarse, valorar los logros, aprender a @abrazar lo impredecible en este 2021.
  • Turno de preguntas y cierre con sorpresa agradable.
PONENTE:

» Elena Fernández es licenciada y Doctora en Psicología (Universidad Complutense de Madrid).

» Co-Fundadora de N-ACCIÓN, Asociación para el Desarrollo del Coaching y la Inteligencia Emocional.
» Coach Profesional Senior que ejerce como coach personal y ejecutivo. Con experiencia de 20 años como formadora de competencias emocionales en Postgrados de diversas Universidades, Escuelas de Negocio, Empresas, Federaciones, Ayuntamientos, Fundaciones y Asociaciones del ámbito nacional.

Divulgación: Club Autoescuela

Pautas para conducir automóviles con demencia o deterioro cognitivo


Un grupo de trabajo de varias organizaciones del Reino Unido ha emitido directrices sobre cómo hablar sobre conducir con pacientes con demencia o deterioro cognitivo leve.

Un grupo de trabajo de varias organizaciones del Reino Unido, entre ellos el Royal College of Psychiatrics y el Royal College of General Practitioners, ha emitido directrices sobre cómo hablar sobre conducir con pacientes con demencia o deterioro cognitivo leve.

Aunque es específico en sus detalles legales para el Reino Unido, el documento ofrece preguntas que todos los clínicos pueden usar para hablar con los pacientes y familiares para evaluar la seguridad del conductor (consulte la página 22 de las pautas relacionadas).

Introducción

El tema de conducir con demencia o deterioro cognitivo leve es de vital importancia para los pacientes, sus familiares y amigos, y sus clínicos. La pérdida de la capacidad de conducir puede ser una fuente de desilusión y frustración para las personas con demencia.

Por otro lado, la conducción continua por parte de personas con deterioro cognitivo significativo puede causar preocupación y estrés para sus seres queridos, puede ser una fuente de conflicto entre ellos y puede poner en riesgo a la persona involucrada y a otras personas.

En este contexto, la evaluación y la gestión de la seguridad de conducción constituyen una parte importante de una evaluación holística de una persona con deterioro cognitivo. La evaluación del riesgo de conducción puede ser difícil para los clínicos, sobre todo porque hay poca evidencia para guiar nuestra práctica.

Estas Directrices son el resultado de una colaboración entre una amplia gama de clínicos con la participación de cuidadores. Establecen las responsabilidades de los clínicos con sus pacientes y proporcionan un marco para pensar sobre la gestión de su seguridad al conducir. Serán una herramienta útil para cualquier clínico que trabaje en la evaluación y el manejo de las personas con deterioro cognitivo que conducen.

Demencia

La demencia en esta Guía se refiere a un deterioro progresivo de la cognición que interfiere con la capacidad de la persona para llevar a cabo sus actividades normales de la vida diaria.

Estas pautas se crearon con especial consideración de los servicios que tratan con las demencias más comunes, es decir, las enfermedades de Alzheimer, vasculares, mixtas, de cuerpos de Lewy y frontotemporales.

Antes de realizar una evaluación de la demencia o la cognición (y especialmente en el contexto de una clínica de memoria), es una buena práctica que se notifique a una persona que podría haber implicaciones para su conducción futura.

Efectos de la demencia en la conducción

Conducir es una tarea compleja que requiere una combinación de procesos cognitivos, habilidades sensoriales y habilidades manuales / motoras.

La demencia puede asociarse con deficiencias en estos procesos y habilidades, que pueden afectar la capacidad de conducción.

Ejemplos de cómo la demencia puede afectar las habilidades de conducción

Funciones Ejecutivas

• Tomar las medidas adecuadas para evitar accidentes.
• Planificar rutas
• Responder adecuadamente a las señales de tráfico, señales de tráfico y otros usuarios de la carretera
• Secuenciar las tareas necesarias para arrancar, controlar y detener el automóvil.
• Responder a cambios inesperados en la carretera (por ejemplo, cierres de carreteras, cambios de carril y desvíos)
• Anticipe y reaccione ante futuros escenarios de la carretera (por ejemplo, un automóvil estacionado que indica que debe retirarse).

Habilidades Visuo-espaciales y Visuo-perceptuales

• Reconocer a otros usuarios de la carretera y juzgar su velocidad y distancia
• Reconocer señales de tráfico, señalizaciones de carril y señales de tráfico.
• Mantener una posición segura y consistente en la carretera.

Atención y Concentración

• Mantener la atención a la carretera.
• Mantener la atención a otros usuarios de la vía.
• Mantener la velocidad adecuada
• Dividir la atención para atender múltiples peligros en situaciones ocupadas.

Tiempos de Reacción

• Anticipe y reaccione de manera rápida y consistente a las acciones de otros usuarios de la carretera.

Memoria

• Planifica y recuerda rutas.
• Recuerda el significado de las señales de tráfico, las marcas de carril y las señales de tráfico.

No todas las personas que han recibido un diagnóstico de demencia, especialmente en las etapas iniciales, deberán dejar de conducir de inmediato.

Conducir es un proceso de aprendizaje y, después del diagnóstico, algunas personas conservarán las habilidades necesarias para poder conducir de forma segura durante un período de tiempo. Sin embargo, los conductores con demencia deben cumplir ciertos requisitos legales, como informar de su diagnóstico.

Para aquellos con demencia progresiva, la función ejecutiva, las habilidades visuo-espaciales, la memoria, la percepción y la capacidad para realizar las tareas cotidianas se verán cada vez más afectadas y la capacidad de conducir se perderá. La etapa cuando esto ocurra será diferente para cada persona. Cuando la condición de una persona se deteriora hasta el punto en que puede ser insegura en la carretera, debe dejar de conducir.

Descarga el artículo Original en Inglés “Conducir con Demencia o Leve Deterior Cognitivo”

Divulgación: Club Autoescuela

Los líderes resilientes deben estar preparados para adaptarse durante la recuperación del COVID-19


Las cuatro dimensiones que los líderes deben saber gestionar: física, emocional, financiera y digital.

La confianza es un concepto inherente en el día a día de los seres humanos, en nuestras relaciones, acciones o en las expectativas que generamos de los demás. Esto también se aplica a las instituciones, empresas u organizaciones: deben cumplir sus promesas y ser responsables con su entorno.

La pandemia de la COVID-19 ha tenido un alto impacto en nuestra sociedad y ha incrementado la incertidumbre en todos los ámbitos, por lo que precisa reconstruir la confianza perdida.

A medida que los líderes traten de guiar a sus organizaciones y grupos de interés de forma segura a través de esta crisis, la certeza será más crítica que nunca. Para reconstruir esta confianza entre las partes involucradas y posicionar mejor a las empresas a largo plazo, los líderes deben centrarse en cuatro dimensiones: física, emocional, financiera y digital.

El desafío de la confianza

Investigaciones recientes demuestran que la presencia de la confianza trae consigo resultados positivos. Esto hace que las comunidades que tienen este sentimiento altamente desarrollado estén mejor preparadas ante una crisis y tengan un crecimiento económico más fuerte, una mayor innovación, más estabilidad y, en definitiva, mejores resultados.

En tiempos de crisis, como una pandemia, es fundamental aprovechar la fuente de confianza para difundir información crítica, mantener la tranquilidad y contener la enfermedad.

Ahora es más importante que nunca valorar la certeza y la seguridad e infundirla en todo lo que hacemos como individuos y como líderes empresariales.

En este sentido, ser proactivo en la generación de confianza durante una época de crisis puede ser un factor diferencial para un líder empresarial.

Las dimensiones de la confianza

Los líderes empresariales se relacionan con diferentes grupos de interés, cada uno con distintas preocupaciones: clientes, comunidades, empleados, proveedores o accionistas.

En el trayecto de generación de confianza que los líderes emprenden desde el inicio de la crisis de la COVID-19, deben ser empáticos con cada uno de sus grupos de interés, considerando sus necesidades en las cuatro dimensiones de la confianza (física, emocional, financiera y digital). Para ello, es fundamental elaborar estrategias en cada una de estas esferas y comunicarlas oportunamente y con honestidad.

¿Qué se preguntará cada grupo de interés? ¿Qué es lo que más les preocupará?, Son algunas de las cuestiones que hay que saber responder desde diferentes perspectivas y aportando soluciones innovadoras.

Confianza física: ¿los lugares físicos son seguros?

Mientras los clientes y la sociedad en general se preguntan si es seguro reunirse presencialmente en lugares compartidos, los empleados quieren saber si están seguros en su lugar de trabajo y si se están tomando todas las precauciones.

La interacción social y física es una parte esencial de la experiencia humana. Está demostrado que el encierro y el aislamiento pueden tener consecuencias en la salud mental. Por ello, es importante ser responsables y ofrecer un mensaje cauto y honesto.

Aunque muchos estén ansiosos por volver a la “vida normal”, el regreso a la interacción física de antes de la pandemia dependerá de la capacidad de los individuos para volver a confiar en que estarán a salvo en lugares públicos.

Es probable que la cuestión de la seguridad física sea aún más vital en las industrias donde el contacto físico es necesario y los recursos y activos son constantemente compartidos por todos. El turismo, el comercio minorista y la restauración entran en este segmento.

Confianza emocional: ¿las necesidades de los grupos de interés están siendo valoradas?

Los clientes y los distintos grupos quieren conocer si pueden confiar en que la organización les dice la verdad, si cumplirá con ello y qué está haciendo para ayudar en esta crisis.

Los líderes empresariales pueden ayudar a crear confianza centrándose en la intersección de sus capacidades y el bien social que pueden hacer por sus clientes y comunidades. Poner las necesidades de los grupos de la sociedad en primer plano demuestra un compromiso responsable por encima de los beneficios a corto plazo, lo que fortalece la confianza a largo plazo.

Por otro lado, los empleados pueden dudar de si están capacitados para realizar su trabajo en estas circunstancias excepcionales. En este sentido, la mejora de las capacidades del trabajo en remoto puede ayudar a muchos profesionales a sentirse más conectados y seguros para desempeñar su labor.

A medida que la recuperación continúe y los trabajadores se reincorporen, los líderes también tendrán que comunicar y asegurar a la plantilla que están regresando a entornos seguros.

Confianza financiera: ¿se están atendiendo las preocupaciones económicas y financieras de los grupos de interés?

Los consumidores quieren conocer si pueden confiar en que la organización tendrá un comportamiento responsable durante la crisis, mientras que los empleados quieren saber si mantendrán su trabajo y si contarán con apoyo en este momento complejo. El resto de los actores se preguntan si pueden confiar en que la empresa entenderá los desafíos que vienen por delante y las limitaciones que pueden surgir.

En todos los casos, la desconfianza puede incrementarse. Estafas, situaciones de aprovechamiento o malas experiencias pueden aumentar esta sensación bajo un enfoque de poca transparencia. En este contexto, las comunicaciones de los líderes de las organizaciones deben basarse en acciones claras y factibles, centradas en el mantenimiento de la integridad frente a la incertidumbre financiera.

Confianza digital: ¿los datos de los grupos de interés son seguros?

La seguridad y la privacidad de los datos son cuestiones importantes para la confianza. Por lo tanto, será fundamental que los dirigentes -en particular del sector público, del ámbito tecnológico y las telecomunicaciones- generen confianza respecto a los datos personales que se manejan y que se salvaguarden adecuadamente durante la fase de recuperación. Cuando se prometa, los datos de identificación personal deben ser anónimos y eliminarse después del período de tiempo pertinente.

Los responsables deben tener en cuenta los riesgos cibernéticos en toda la red de sus grupos de interés: terceras partes, asociados, clientes o empleados. Algunas de estas cuestiones serán nuevas para los líderes que históricamente no han considerado que sus organizaciones sean “empresas tecnológicas” y que no han tenido que valorar cuestiones de privacidad, seguridad o de vigilancia.

Los líderes empresariales que adopten decisiones acertadas en la dimensión digital generarán confianza con sus grupos de interés e impulsarán el éxito sostenible.

Ser digno de confianza

Los líderes empresariales no pueden controlar la pandemia ni otras fuerzas externas más allá de su esfera de influencia. Por lo tanto, deben centrarse en las áreas que pueden dominar -como la calidad de los productos y servicios, el buen trato a sus empleados, el compromiso de comportarse de forma ética y transparente, y la competencia digital- e infundir a sus acciones en esas áreas un propósito y una integridad.

Ser digno de confianza implica abordar las necesidades y preocupaciones de los grupos de interés en cada una de las cuatro dimensiones de la confianza de dos maneras: con competencia e intención.

La competencia se refiere a la necesidad de “hacerlo bien”.

La intención se refiere al significado que hay detrás de las acciones de un líder empresarial: tomar medidas decisivas con empatía, transparencia y verdadero cuidado de las dificultades a las que se enfrentan las partes interesadas.

Los líderes resilientes deben estar preparados para adaptarse, con el objetivo de servir mejor a sus grupos de interés y preparar a sus organizaciones para avanzar hacia una “nueva normalidad”. El equilibrio de la confianza es clave para tener éxito en este desafío, que permitirá mantener la continuidad del negocio y prevalecer después de la crisis.

La música al volante ¿facilita la conducción o estresa?


Desde el silencio absoluto al apabullante ritmo del reguetón (a veces perceptible desde fuera del vehículo, incluso llevando este las ventanillas subidas). En el interior de los habitáculos de los coches, hay tantos ambientes sonoros como conductores existen. Pero ¿es seguro escuchar música mientras se conduce? Y, de serlo, ¿qué tipo de música es más recomendable? 

Como explica la neuróloga Mónika Curtis, pese a lo cotidiano y común de la cuestión, hay pocos estudios que la hayan abordado. «Es un tema complejo y difícil de investigar, debido a la cantidad de variables que se barajan. La mayoría de los estudios utilizan simuladores de conducción para controlar todas las situaciones posibles: recorrido sencillo, con muchas curvas, más o menos luz, escuchando música… Música rápida, música lenta, prácticamente inaudible, a tope…», explica Curtis.

Una de las más recientes investigaciones al respecto fue la realizada, a pequeña escala, el pasado año en la Universidad Estatal de São Paulo, en colaboración con la Universidad Oxford Brookes y la Universidad de Parma. Su principal conclusión reveló que escuchar música clásica o instrumental mientras se conduce reduce el nivel de estrés del conductor.

El estudio se basó en un experimento realizado con la colaboración de cinco conductoras brasileñas de edades, condiciones físicas y experiencias al volante similares. Todas ellas tuvieron que circular, en dos ocasiones, con un coche que no era de su propiedad por una carretera con bastante densidad de tráfico.

Primero, condujeron en silencio. Después con música clásica de fondo. Durante ambas pruebas, todas ellas estuvieron monitorizadas. El resultado concluía que conducir con música propiciaba que la variabilidad de la frecuencia cardíaca aumentara entre las conductoras, lo que supone un mayor nivel de actividad del sistema nervioso parasimpático y una reducción de la actividad del sistema nervioso simpático.

En definitiva, la música, en este caso instrumental o clásica, «atenúa la sobrecarga de estrés moderada que experimentaron los voluntarios mientras conducen», en palabras de uno de los investigadores.

Pero ¿qué ocurre con otro tipo de música? ¿Por ejemplo, el rock? ¿O el heavy metal? En estos caso, la cosa cambia. Según un estudio de la universidad St. John’s de Newfoundland (Canadá), realizado entre varios voluntarios que escucharon distintos tipos de música entre 53 y 95 decibelios, el riesgo de sufrir un accidente de circulación era de hasta un 20% entre aquellos que se exponían a música con ritmos más acelerados. La razón: cuanto más alto es el ritmo, más lento es el tiempo de reacción del oyente.

En Neomotor se hacen eco de otro estudio, esta vez de la empresa Populus, que recoge otro aspecto de la relación rock y conducción: hasta un 76% de los que suelen escuchar este tipo de música en el coche reconoce haber insultado o gritado en alguna ocasión a otros conductores y un 31% había sufrido algún percance vial leve.

Tampoco el jazz es muy recomendable puesto que, según la misma investigación, su complejidad hace que el conductor se centre más en la música que en la conducción. Lo contrario ocurre con el pop que, según la psicóloga Vicky Williamson, al ser un tipo de música «simple y repetitiva», de la que solemos conocer la letra y ritmo de memoria, esto hace que «ocupe menos espacio en la mente del oyente».

Ninguno de estos estudios dice nada respecto de quienes aprovechan sus desplazamientos en coche para escuchar un partido de fútbol, ponerse al día sobre la actualidad a través de las tertulias radiofónicas o mejorar su listening con un podcast en inglés. Pero ya lo decimos nosotros: lo importante, se escuche lo que se escuche, es que lo que centre la atención del conductor sea lo que ocurre en la carretera.  

Difusión: Club Autoescuela