Fenadismer quiere que el curso de renovación del CAP pueda hacerse on-line


Pide a Transportes que permita la realización de los cursos de renovación del CAP on-line, como ya se hace en Italia.

Entre otras medidas de las adoptadas para contener la expansión de la pandemia del coronavirus, se ha reducido el aforo de los centros de formación, donde se imparten los cursos para la renovación obligatoria del CAP que cada cinco años deben actualizar los conductores profesionales.

Hasta ahora, el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana se ha resistido a que la formación CAP en España se pudiera impartir de modo telemático, amparándose en que la normativa europea reguladora no lo prevé.

Frente a ello, Fenadismer estima que Transportes debería permitir la formación en modalidad virtual, al menos mientras dure la crisis sanitaria, en línea con lo que aplica este mismo Departamento a la marina mercante.

Según los cálculos de la patronal, «aproximadamente unos 100.000 conductores han de ser formados anualmente, con el agravante este año de que, tras la paralización total de la actividad formativa durante el primer estado de alarma, se prorrogó la vigencia de sus títulos habilitantes por un período de siete meses».

En consecuencia, como indica la organización empresarial, «se incrementado de forma importante la demanda de este tipo de cursos al acumularse los conductores profesionales que por fecha les vence su habilitación con los que se les prorrogó por el estado de alarma».

Así mismo, Fenadismer señala el ejemplo de Italia, que ha permitido facilitar que la formación CAP pueda impartirse en las actuales circunstancias sanitarias en la modalidad on-line en una parte importante del contenido formativo, para permitir mayor facilidad en su realización y reducir las posibilidades de contagio entre los alumnos.

Divulgación: Club Autoescuela

La formación en competencias digitales


Los Centros de Competencias Digitales (CCD), telecentros o centros de alfabetización digital, según algunas de sus denominaciones, comenzaron a desplegarse en España en la década de los 90.

Los telecentros surgieron en un contexto social y económico particular, en el albor de unas tecnologías que cambiaron por completo la sociedad, como los ordenadores personales, Internet y las comunicaciones móviles. La mayor parte de ellos se instalaron en zonas rurales con el objetivo de impulsar y acelerar la conectividad a Internet de banda ancha en esas áreas, así como reducir la brecha digital de la ciudadanía, en especial, de aquellos colectivos con mayores dificultades para el acceso a las nuevas tecnologías.

Podemos definir los telecentros como centros públicos de acceso, sensibilización y formación en el uso de Internet y las tecnologías. Disponen de aulas de formación equipadas tecnológicamente, siendo su aspecto diferenciador el hecho de estar dinamizados por profesionales que se encargan del asesoramiento tecnológico a los ciudadanos y la impartición de acciones formativas para que los distintos beneficiarios accedan a los servicios de la Sociedad de la Información.

A lo largo de estos años, los telecentros han evolucionado, pasando de ser centros de acceso gratuito a Internet y formación básica en herramientas tecnológicas, a ser centros de referencia para el impulso de las competencias digitales y la transformación digital de la ciudadanía, constituyéndose como instrumentos clave para desarrollar las políticas de Sociedad de la Información y Agenda Digital de los Gobiernos regionales y locales.

En estos centros se genera un importante volumen de innovación ciudadana ligada al uso de la tecnología: facilitan el acceso y asimilación de los cambios tecnológicos, son conectores de recursos locales, y sus dinamizadores son agentes especializados en la gestión del cambio en el entorno local que promueven el uso inteligente de las tecnologías por parte de la ciudadanía, emprendedores y pymes, suponiendo un gran valor social e impacto económico a nivel local.

Tras una época marcada por una fuerte crisis económica, los Centros de Competencias Digitales vuelven a coger fuerza, siendo hoy más necesarios que nunca. Los Centros de Competencias Digitales han madurado hasta constituir varias redes de ámbito local, regional, nacional y europeo que adquieren mayor valor al conectarse y coordinarse entre sí. Actualmente en España existen Redes de Centros de Competencias Digitales en casi todas las Comunidades Autónomas, y se estima que existen en torno a 2.500 centros repartidos por todo el territorio nacional. La mayoría de estas redes se agrupan a nivel nacional a través de la Asociación Somos Digital, y a nivel europeo mediante la Asociación All Digital.

Hoy, aproximadamente veinte años más tarde, el proceso de transformación digital se sigue extendiendo y, además, lo hace con mayor intensidad y velocidad. Al mismo aparecen factores sociodemográficos nuevos, como la urbanización, el “vaciado” rural, la migración o la longevidad.

Numerosos estudios e investigaciones anticipan los cambios provocados por tecnologías como la conectividad 5G, la Inteligencia Artificial, la robotización de procesos, la ciberseguridad o el Blockchain, entre otras, y que afectarán al mercado de trabajo en todo tipo de ocupaciones, a la desaparición o transformación de trabajos existentes y a la creación de nuevos perfiles profesionales.

A su vez, en Europa cada vez se pone más énfasis en la necesidad e importancia de impulsar las competencias digitales de la ciudadanía, como se desprende de la creación de un Modelo Europeo de Competencias Digitales para la Ciudadanía por parte de la Comisión Europa, conocido como marco DigComp , la puesta en marcha de una nueva línea de ayuda para el desarrollo de iniciativas de impulso de las competencias digitales, denominada “Europa Digital”, así como la apuesta por el fomento de las mismas a través del Manifiesto de la asociación europea ALL DIGITAL para la mejora de las competencias digitales en Europa , al que cada vez se suman más entidades europeas.

La transformación digital en la que está inmersa toda la sociedad hace necesario un cambio de enfoque y evolución de los servicios ofrecidos por los Centros de Competencias Digitales. En este nuevo contexto y futuro inmediato, se requiere una ciudadanía mejor formada digitalmente, capaz de participar de diferentes modos en un mundo donde estas tecnologías no sólo son omnipresentes, sino que están provocando una profunda transformación tanto en las relaciones sociales como en el mundo laboral.

Los Centros de Competencias Digitales deberán ser capaces de anticiparse y reaccionar para identificar cuáles son las nuevas necesidades y qué nuevos servicios pueden ofrecer a la ciudadanía, tanto desde la perspectiva social como laboral. En definitiva, tendrán que adaptarse y ofrecer nuevos servicios para responder a los nuevos retos socioeconómicos que se prevén como consecuencia de la transformación digital.

Accede al artículo completo desde el siguiente enlace:

Los-Centros-de-Competencias-Digitales-del-Futuro

Difusión: Club Autoescuela

Formación e-learning para el transporte por carretera en España


En su recién celebrada XLIII Asamblea General, el Presidente de la Patronal ASTIC ha remarcado la necesidad y la importancia del transporte por carretera en España, a la vez que reconoce los desafíos que vienen lastrando el sector desde hace tiempo, entre otros: el déficit de10.000 conductores profesionales y la falta de interés por la profesión por parte de los jóvenes, (Basante, 2020).

También hace pocos días, la Fundación Corell se hacía eco de este tema, en una publicación de Juan Antonio Esteban (2020), que pone el acento en la necesaria apuesta por la Formación Profesional (FP) en el sector, que tiene como razón de su problema endémico de falta de vocaciones, la acumulación de normativas desconectadas entre sí y de las necesidades de las empresas, que convierten la profesión en algo difícilmente alcanzable, por la cantidad de tiempo y de recursos que los aspirantes y sus familias tienen que dedicar

Esta problemática se trata igualmente en el informe de Jorge Pena Izquierdo (2019), premiado y presentado por la Fundación Corell, planteando en sus conclusiones que la solución a la brecha entre oferta y demanda requiere respuestas integradas y en múltiples ámbitos, entre ellos, el educativo-formativo.

Así pues, la apuesta del sector por la innovación, la digitalización y la sostenibilidad (en todas sus dimensiones), pero también por su continuidad, requiere profesionales bien formados en un inicio y con posibilidades de seguir haciéndolo de forma permanente. Y esto, siendo una responsabilidad de todos los actores del sector, lo es fundamentalmente de las administraciones públicas que regulan la formación requerida; administraciones que deben apoyar, de forma decidida, unos procesos y unos escenarios de formación a la altura de los tiempos y de las circunstancias.

En nuestro país, el itinerario formativo para la incorporación a la profesión es complejo, pues precisa regulación europea, de tres departamentos ministeriales y las correspondientes consejerías autonómicas: Interior, con la Dirección General de Tráfico, que regula los permisos de conducción y el ADR; el MITMA, que regula el CAP y, finalmente, Educación y Formación Profesional (MEFP), que ordena las titulaciones oficiales derivadas de los Ciclos Formativos de FP y los Certificados de Profesionalidad.

Todas ellas deberían trabajar de forma coordinada para: a) incorporar la tecnología en la formación: desde escenarios de teleformación o e-learning, hasta contenidos de desarrollo tecnológicos disruptivos; b) adecuar la relación entre formación y empleo en el sector y c) fomentar las distintas vías para el acceso a la cualificación, inicial y continua y difundir estas vías, hacerlas transparentes (si no se conocen, no se utilizan). En el gráfico que aparece más abajo, se pretende representar este itinerario.

En relación a la formación e-learning, así lo ha hecho el Ministerio de Trabajo, que con anterioridad regulaba los Certificados de Profesionalidad, autorizando la impartición en distintas modalidades de los cursos vinculados a estas acreditaciones, dando la posibilidad de que contenidos imprescindibles para el sector como los establecidos en los módulos formativos de los certificados de Conducción de vehículos pesados de transporte de mercancías por carretera (390 horas), Conducción de autobuses (370 horas) y Conducción profesional de vehículos turismos y furgonetas (240 horas), puedan ser enseñados y aprendidos, en gran parte, en teleformación. Y también lo ha considerado el MEFP al permitir impartir en distancia o teleformación una parte del ciclo formativo de grado medio (2.000 horas) que conduce al Título de Técnico en Conducción de vehículos de Transporte por carretera

Pero en el MITMA, la implantación de la modalidad de teleformación, como complementaria a la presencial, todavía se ve con desconfianza, y no está asegurado que el Real Decreto pendiente de aprobar apueste por la innovación y el aprendizaje digital y establezca la posibilidad de que un porcentaje del total de horas de formación pueda ser impartida en modalidad de teleformación. 

Tal como han hecho otros ministerios, esta desconfianza se elimina apostando, regulando y evaluando una modalidad que ya ha sido suficientemente contrastada y que, por supuesto, debe cumplir con unos requisitos mínimos para cumplir sus objetivos: 

  1. Procesos de enseñanza-aprendizaje de calidad en sus tres componentes: plataforma con tecnología y soporte suficientes; contenidos con enfoque práctico, centrados en la adquisición de competencias y tutorización que apoye en todo momento el progreso del alumnado.
  2. Flexibilidad para que el alumnado pueda formarse en cualquier momento, en cualquier lugar y desde cualquier dispositivo.
  3. Control y seguimiento, en tiempo real y expost, de todas las interacciones que se producen para conseguir los resultados de aprendizaje previstos.

La apuesta por regular la modalidad de teleformación en el CAP continua supondría facilitar la permanencia de trabajadores en el sector; la mejora de sus condiciones laborales; el avance en los procesos de digitalización e innovación de las empresas que deben facilitarles esta formación continua y la incorporación de habilidades digitales en la cualificación de los trabajadores para, de este modo, introducirles en el paradigma del aprendizaje permanente, que haga del Transporte un sector innovador, sostenible, moderno y con futuro.