La renovación del Certificado de Aptitud CAP lo paga la empresa en el Transporte de Viajeros por Carretera


La empresa, y no el trabajador, debe asumir el importe de la tasa que grava la renovación del Certificado de Aptitud Profesional (CAP) en el sector del transporte de viajeros por carretera, ya sea directamente o reintegrando su cuantía en los casos en que el trabajador haya abonado dicha tasa, según establece el Tribunal Supremo, en sentencia de 29 de abril de 2021.

El ponente, el magistrado Sempere Navarro, determina que la realización de los cursos de 35 horas para obtener o renovar el CAP se encuadra en el ámbito del artículo 19 de la Ley de Protección de Riesgos Laborales (LPRL), y que por ello el tiempo dedicado a esa formación ha de llevarse a cabo con cargo a las empresas en las que se prestan los servicios que exigen la posesión de ese certificado, dentro de la jornada laboral y considerado ese tiempo como de trabajo efectivo con cargo a la jornada laboral ordinaria.

La acreditación forma parte de la formación continua necesaria para el transportista.

Por otra parte, concluye que la obtención de la tarjeta que acredita esa formación continua, en cuanto necesaria para poder desarrollar las tareas productivas, “forma parte de la propia formación y su coste debe ser asumido por el empleador”.

El ponente razona que “la tasa grava la expedición de una tarjeta imprescindible para acreditar que se ha cursado la formación exigida para desempeñar la tarea de conducción, esa exacción final forma parte de los costes que no pueden recaer sobre quienes trabajan”.

Y, concluye Sempere Navarro, que tanto la interpretación de las normas de conformidad con las exigencias del Derecho de la UE cuanto su conjunción lógica y sistemática “abocan a que quien asume el coste principal de la formación (tempo considerado como trabajo efectivo; material docente; profesorado; infraestructura; consumibles, etc.) también deba pechar con el accesorio (asociado a la emisión de la tarjeta acreditativa)”.

La sentencia resuelve un conflicto colectivo, no un litigio individual en el que haya habido una actuación abusiva o fraudulenta por parte de quien cursa la formación y acto seguido abandona la empresa para competir con ella. Para la Sala, eventuales conductas de ese tipo, en su caso, deberían examinarse de manera individual.

Divulgación: Club Autoescuela

Se reducen los accidentes laborales en autónomos pero no los fallecidos


En  el Día mundial de la Seguridad y Salud en el trabajo,  el transporte sigue siendo uno de los sectores con mayor incidencia, solo superado por la construcción y agricultura y ganadería

Cada 28 de abril se conmemora el Día mundial de la Seguridad y Salud en el trabajo, una efeméride señalada en el calendario para todos los trabajadores…también los autónomos. Precisamente este colectivo ha sido el que más tiempo ha tardado en acceder a muchas de las coberturas de las que se benefician los asalariados desde hace décadas. En este sentido, cabe recordar que  sólo desde el 1 de enero de 2019 todos los autónomos tienen cubiertas las contingencias por accidente de trabajo y enfermedad profesional.

Estas contingencias han tomado especial relevancia durante el último año, marcado por la pandemia  y por la situación extraordinaria en la que han tenido que desempeñar su labor todos los trabajadores, transportistas autónomos  y conductores profesionales incluidos. “Algo que no ocurría antes y que añade dificultad a la hora de poner en contexto cualquier cifra en un año como el que hemos pasado” ha asegurado José Luis Perea, secretario general y responsable del área de Formación y Prevención de Riesgos Laborales de ATA.

Precisamente,  la siniestralidad entre sectores, transporte sigue siendo uno de los sectores con mayor incidencia, solo superado por la construcción y agricultura y ganadería. En concreto, en el sector Transporte Terrestre y por Tubería, los accidentes sufridos por trabajadores autónomos se ha incrementado desde los 929 del año 2018 hasta los 2.817 con que se cerró el 2020.

Por eso, desde la Federación de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), en el día de la Seguridad y la Salud en el trabajo han querido  destacar “la desinformación y falta de protocolos para desarrollar actividades durante el inicio de la pandemia, que provocó que muchos autónomos gastaran ineficazmente los pocos recursos que tenían en crear entornos seguros en sus negocios que luego se declararon insuficientes o ineficaces” . 

“Es inconcebible que con la alarma social creada sobre COVID19, los autónomos sin trabajadores no hayan recibido más que unas guías de seguridad por sector, sin formación ni asesoramiento adicional.

En el año 2020, los accidentes de trabajo disminuyeron, sobre todo los accidentes de tráfico por las limitaciones de movilidad del estado de alarma. Se han producido 50.023 accidentes de tráfico durante el 2020 frente a los 80.705 del 2019. Del total de 435.342 accidentes en el ejercicio de su actividad de autónomos en 2020, los de tráfico suponen el 18,5% del total.

Si analizamos la siniestralidad por índice de gravedad, en el colectivo de trabajadores autónomos, se produjeron en 2020, 30.398 accidentes, en su mayoría leves, frente a los 36.820 del 2019. De los 30.398 accidentes de autónomos, las autónomas sufrieron el 17,7% de los accidentes, un total de 5.407 accidentes.

La mortalidad ha descendido menos de lo esperable respecto 2019: Tan sólo se ha pasado de 80 accidentes mortales en 2019 a 75 accidentes mortales en 2020, a pesar de las limitaciones de actividad laboral. Han fallecido en el ejercicio de su actividad en 2020, 4 mujeres y 71 varones autónomos. Volver a señalar en este punto cómo a partir de 2019, una vez que todos los autónomos cotizan por accidente laboral, se han ido conociendo realmente las cifras de accidentes que se observa por la diferencia notable con 2018 cuando era voluntaria.

Divulgación: Club Autoescuela

Manipulación manual de cargas


DEFINICIONES

Carga : Cualquier objeto susceptible de ser movido cuyo peso exceda de 3 kg

Manutención o manipulación manual de cargas: Cualquier operación de transporte o sujeción de una carga por parte de uno o varios trabajadores, entendiendo por operación el conjunto de acciones de levantamiento, colocación, empuje, tracción, transporte o desplazamiento, pudiendo considerar el almacenamiento como fin de este proceso.

Manutención o manipulación mecánica de cargas: Conjunto de operaciones de manutención (levantamiento, transporte, descarga) o cambio de lugar de cualquier material por métodos mecánicos, es decir, mediante equipos de manutención, tales como carretillas automotoras, puentes-grúa, accesorios y transportadores.

MANIPULACIÓN MANUAL DE CARGAS

Riesgos.

La manipulación manual de cargas es responsable, en muchos casos, de la aparición de:

  • Fatiga física.
  • Lesiones que se pueden producir de una forma inmediata.
  • Acumulación de pequeños traumatismos, aparentemente sin importancia, hasta producir lesiones crónicas.

Las lesiones más frecuentes son:

  • Contusiones.
  • Cortes y heridas.
  • Fracturas
  • Lesiones músculo-esqueléticas.

Se pueden producir en cualquier zona del cuerpo, pero son más sensibles los miembros superiores, y la espalda, en especial en la zona dorso-lumbar.

El rango de las lesiones dorso-lumbares puede variar desde un lumbago a alteraciones de los discos intervertebrales (hernias discales) o incluso fracturas vertebrales por sobreesfuerzo.

También se pueden producir: lesiones en los miembros superiores (hombros, brazos y manos); quemaduras producidas por encontrase las cargas a altas temperaturas; heridas o arañazos producidos por esquinas demasiado afiladas, superficies demasiado rugosas, clavos, etc.; contusiones por caídas de la carga debido a superficies resbaladizas (por aceites, grasas u otras sustancias); problemas circulatorios o hernias inguinales, y otros daños producidos por derramamiento de sustancias peligrosas.

Estas lesiones, aunque no son lesiones mortales, pueden tener larga y difícil curación, y en muchos casos requieren un largo período de rehabilitación.

La Unión Europea elaboró la Directiva 90/269/CEE, transpuesta al derecho español por medio del R.D . 487/1997 , de 14 de abril sobre las disposiciones mínimas de seguridad y salud relativas a la manipulación manual de cargas que entrañe riesgos, en particular dorsolumbares , para los trabajadores.

El INSHT ha elaborado una Guía técnica para la evaluación y prevención de los riesgos relativos a la Manipulación manual de cargas, proporcionando criterios y recomendaciones para facilitar la interpretación y aplicación del citado Real Decreto.

Factores de riesgo:

1. Características de la carga : La manipulación manual de una carga puede presentar un riesgo, en particular dorsolumbar , en los casos siguientes:

  • Si la carga es demasiado pesada o demasiado grande. A modo de indicación general, el peso máximo que se recomienda no sobrepasar (en condiciones ideales de manipulación) es de 25 kg . No obstante, si la población expuesta son mujeres, trabajadores jóvenes o mayores, o si se quiere proteger a la mayoría de la población, no se deberían manejar cargas superiores a 15 kg .
  • Si es voluminosa o difícil de sujetar.
  • Si está en equilibrio inestable o su contenido corre el riesgo de desplazarse.
  • Si está colocada de tal modo que debe sostenerse o manipularse a distancia del tronco o con torsión o inclinación del mismo.
  • Si la carga, debido a su aspecto exterior o a su consistencia, puede ocasionar lesiones al trabajador, en particular en caso de golpe.

2. Esfuerzo físico necesario para mover la carga: Un esfuerzo físico puede entrañar un riesgo, en particular dorsolumbar , en los casos siguientes:

  • Si es demasiado intenso.
  • Si no puede realizarse más que por un movimiento de torsión o de flexión del tronco.
  • Si puede acarrear un movimiento brusco de la carga.
  • Si se realiza mientras el cuerpo está en posición inestable.
  • Si se trata de alzar o descender la carga con necesidad de modificar el agarre.

3. Exigencias de la actividad : La actividad puede entrañar riesgo, en particular dorsolumbar , cuando implique una o varias de las exigencias siguientes:

  • Esfuerzos físicos demasiado frecuentes o prolongados en los que intervenga en particular la columna vertebral.
  • Período insuficiente de reposo fisiológico o de recuperación.
  • Distancias demasiado grandes de elevación, descenso o transporte.
  • Ritmo impuesto por un proceso que el trabajador no pueda modular.

4. Factores individuales : Constituyen factores individuales de riesgo:

  • La falta de aptitud física para realizar las tareas en cuestión.
  • La inadecuación de las ropas, el calzado u otros efectos personales que lleve el trabajador.
  • La insuficiencia o inadaptación de los conocimientos o de la formación.
  • La existencia previa de patología dorsolumbar .

5. Características del medio de trabajo : Las características del medio de trabajo pueden aumentar el riesgo, en particular dorsolumbar , en los casos siguientes:

  • Si el espacio libre, especialmente vertical, resulta insuficiente para el ejercicio de la actividad de que se trate.
  • Si el suelo es irregular y, por tanto, pueda dar lugar a tropiezos o bien es resbaladizo para el calzado que lleve el trabajador.
  • Si la situación o el medio de trabajo no permiten al trabajador la manipulación manual de cargas a una altura segura y en una postura correcta.
  • Si el suelo o el plano de trabajo presentan desniveles que implican la manipulación de la carga en niveles diferentes.
  • Si el suelo o el punto de apoyo son inestables.
  • Si la temperatura, humedad o circulación del aire son inadecuadas.
  • Si la iluminación no sea adecuada.
  • Si exista exposición a vibraciones.

Obligaciones generales del empresario.

El empresario deberá adoptar las medidas técnicas u organizativas necesarias para evitar la manipulación manual de las cargas, especialmente mediante la utilización de equipos para su manejo mecánico.

Cuando esto no pueda evitarse, tomará las medidas adecuadas para reducir el riesgo que entrañe dicha manipulación. Entre estas medidas está la evaluación de riesgos . (pdf)

Formación e información.

Los riesgos de lesiones debidos a la manipulación manual de cargas aumentan cuando los trabajadores no tienen la formación e información adecuadas para la realización de estas actividades de una forma segura.

El empresario debe proporcionar los medios apropiados para que los trabajadores reciban esta formación e información, por medio de “Programas de entrenamiento” que incluyan:

  • El uso correcto de las ayudas mecánicas y la utilización segura de las mismas.
  • Factores que están presentes en la manipulación y de la forma de prevenir los riesgos debidos a ellos.
  • Uso correcto del equipo de protección individual. En el caso que sea necesario su uso durante la tarea.
  • Formación y entrenamiento en técnicas seguras para la manipulación de las cargas.

La consulta y participación de los trabajadores.

La consulta y participación de los trabajadores o sus representantes sobre las cuestiones a las que se refiere este Real Decreto se realizarán de conformidad con lo dispuesto en el apartado 2 del artículo 18 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.

Vigilancia de la salud.

El empresario garantizará el derecho de los trabajadores a una vigilancia adecuada de su salud. Tal vigilancia sea realizada por personal sanitario competente, según determinen las autoridades sanitarias en las pautas y protocolos que se elaboren, de conformidad con lo dispuesto en el apartado 3 del artículo 37 del Real Decreto 39/1997, de 17 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de los Servicios de Prevención.

Método para levantar una carga

Como norma general, es preferible manipular las cargas cerca del cuerpo, a una altura comprendida entre la altura de los codos y los nudillos, ya que de esta forma disminuye la tensión en la zona lumbar.

Si las cargas que se van a manipular se encuentran en el suelo o cerca del mismo, se utilizarán las técnicas de manejo de cargas que permitan utilizar los músculos de las piernas más que los de la espalda.

Para levantar una carga se pueden seguir los siguientes pasos generales:

1. Planificar el levantamiento:

  • Utilizar las ayudas mecánicas precisas, siempre que sea posible.
  • Seguir las indicaciones que aparezcan en el embalaje acerca de los posibles riesgos de la carga, como pueden ser un centro de gravedad inestable, materiales corrosivos, etc.
  • Si no aparecen indicaciones en el embalaje, observar bien la carga, prestando especial atención a su forma y tamaño, posible peso, zonas de agarre, posibles puntos peligrosos, etc.
  • Solicitar ayuda de otras personas si el peso de la carga es excesivo o se deben adoptar posturas incómodas durante el levantamiento.
  • Tener prevista la ruta de transporte y el punto de destino final del levantamiento, retirando los materiales que entorpezcan el paso.

2. Colocar los pies en una postura estable y equilibrada para el levantamiento, abriendo los pies a una anchura similar a la de los hombros.

3. Postura de levantamiento:

  • Doblar las piernas manteniendo en todo momento la espalda derecha, y mantener el mentón metido. No flexionar demasiado las rodillas.
  • No girar el tronco ni adoptar posturas forzadas.
  • Agarre firme.

4. Levantamiento:

  • Levantamiento suave, sin dar tirones bruscos.
  • Evitar giros.
  • Carga pegada al cuerpo.

5. Depositar la carga:

  • Si el levantamiento es desde el suelo hasta una altura importante, por ejemplo la altura de los hombros o más, apoyar la carga a medio camino para poder cambiar el agarre.
  • Depositar la carga y después ajustarla si es necesario.
  • Realizar levantamientos espaciados.

Divulgación: Club Autoescuela

Conducción segura: ergonomía y posición al volante


Un factor clave en los accidentes de tráfico es la determinación de las capacidades que tiene la persona que maneja el vehículo. Esta se compone de muchos elementos y condicionantes y uno de ellos es la ergonomía y posición al volante, esencial para conducir de manera segura.

Ergonomía Posición al Volante

¿Cómo adoptar una correcta posición al volante?

Para estar cómodo mientras se conduce se debe actuar de la siguiente manera:

  • Anclar el asiento.
    1. En una posición en la que llegues perfectamente a maniobrar con los pies en los pedales.
    2. Sin que las rodillas toquen el salpicadero o ningún otro elemento del vehículo (esto sería fatal para estos huesos si se diese una colisión).
    3. No olvides regularlo también en altura y en inclinación, de manera que vayas erguido pero sin que tu espalda sufra.
  • Si tienes regulador de volante, será este el momento de usarlo para acercarlo a ti o alejarlo así como para calibrar su altura.
  • Acto seguido, será momento de que, acomodado en el asiento, calibres los espejos. Mucho ojo a la hora de mirar por ellos; asegúrate de estar correctamente sentado y apoyado como lo harías para conducir, sino, el ángulo de visión cambiará por completo.
  • En cuanto a las manos:
    1. Colócalas y mantenlas en la posición de 2 menos 10 (en un supuesto reloj). Es la posición al volante para las manos que te permite reaccionar con mayor rapidez.
    2. No llevar la mano derecha sobre la palanca de cambios. Además de ser negativo para esta te impedirá maniobrar a tiempo.
    3. Lo mismo ocurre si llevas el brazo izquierdo apoyado en la ventanilla; la capacidad de reacción es mucho menor.
    4. No cojas en volante por la parte de dentro; podrías sufrir graves daños en las muñecas en un accidente, sobre todo si salta el airbag.
    5. No las cruces a la hora de girar el volante; esto hará que tú mismo autoboicotees tu confort y facilidad para conducir.
  • Evidentemente, debemos asegurarnos periódicamente de que todos los elementos con los que interactuamos se encuentran en buen estado, de manera que no puedan llegar a suponer un problema durante la marcha.

Fallos al adquirir la posición al volante

Las posturas que más frecuentemente se ven en la carretera y que son totalmente contrarias a lo que el conductor y todo el campo vial necesitan son:

  • Estirarse demasiado.
    1. Tanto si vamos demasiado recostados como si el asiento está muy recorrido hacia atrás, vamos a tener que estar demasiado estirados para maniobrar con el volante.
    2. Con estas posturas se pierde tanto fuerza como prontitud con lo que nuestros movimientos no sólo dejan de ser precisos sino que también se vuelven lentos.

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