Obligaciones de un conductor profesional que resulte positivo en la prueba de antígenos para cruzar la frontera en Reino Unido


La IRU ha publicado una guía con el Protocolo de actuación para cualquier transportista que se encuentre en el Reino Unido y de positivo en la prueba de antígenos que se realiza para cruzar la frontera, ahora que el país no pertenece a la UE y es, a todos los efectos, un tercer país.

En este aspecto el primer paso a seguir por parte de los conductores teóricamente positivos es someterse a una PRC que les obligará a esperar entre 24 y 36 horas para recibir el resultado definitivo.

Esta espera al resultado de la prueba PCR, supondrá que el conductor permanezca totalmente aislado en la cabina de su camión, sin contacto con ninguna otra persona.

Finalmente, si la PCR es negativa, el chófer podrá retomar su camino hacia la frontera sin ningún tipo de requisito adicional, mientras que si se confirma el positivo, el conductor será escoltado hasta uno de los hoteles habilitados para cumplir la cuarentena obligatoria.

En este caso, el chófer debería guardar diez días de aislamiento obligatorio a la espera de superar la enfermedad y realizar nuevo test que deberá confirmar si sigue enfermo o se ha curado.

Así mismo, el Gobierno del Reino Unido asume los gastos de alojamiento y alimentación del conductor e incluso está pautado que también asuma los gastos sanitarios en algunos casos.

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Delito por imprudencia grave con presunto homicidio de la empresa tras la muerte de uno de sus conductores profesionales


Los Mossos d’Esquadra han denunciado en diciembre de 2020 ante el Juzgado de Primera Instancia número 6 de Rubí a cinco hombres de nacionalidad española y colombiana, vecinos de Salou y Tarragona, como presuntos autores de un delito contra los derechos del trabajador y otro por homicidio por imprudencia grave.

Los hechos tuvieron lugar el 3 de julio, cuando un camión articulado de una empresa de obras y servicios que circulaba por la A-2 a la altura de Castellbisbal, sufrió un grave accidente. El conductor perdió el control del vehículo, cruzando el tercer carril de la autovía y chocando contra la mediana de hormigón.

El camión rebotó para nuevamente girar y volver a chocar, impactando en ese momento contra el soporte de un panel informativo. Esta viga de hierro, de grandes dimensiones, produjo grandes deformaciones en la cabina, con la consiguiente muerte del conductor.

Posteriormente, el informe pericial emitido por el Área Central de Investigación de Accidentes de Tráfico certificó que el motivo del accidente estaba relacionado con el deficiente estado de los neumáticos de la cabeza tractora.

Ante estos indicios, los investigadores realizaron un histórico de las reparaciones y revisiones de mantenimiento del vehículo, que había recorrido ya más de un millón de kilómetros, encontrándose con graves anomalías.

Para empezar, el camión no tenía pasada la ITV, que había caducado hace dos años. Tampoco se había realizado un correcto mantenimiento, lo que podría ser la causa directa del accidente.

Más irregularidades

Además, durante la investigación, se ha comprobado que las irregularidades e incumplimientos eran habituales en la empresa y en su parque móvil, formado por vehículos de transporte de gran tonelaje, pues acumulaban grandes retrasos en las revisiones obligatorias y ya se les habían inmovilizado vehículos en repetidas ocasiones.

Los Mossos también apuntan que los responsables de la empresa habían despedido anteriormente a algún chófer por negarse a conducir vehículos a los que les habían colocado neumáticos que habían sido desechados por su antigüedad por otros camioneros.

De hecho, el conductor fallecido había comunicado ya que ese era su último día de trabajo y que se negaba a seguir trabajando en esas condiciones.

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Tres teorías para entender por qué ocurren los accidentes de tráfico


En un intento por comprender este fenómeno desde una perspectiva causal, surgen múltiples factores explicativos que abarcan desde el mal estado de las carreteras hasta un mantenimiento incorrecto del vehículo. No obstante, existe unanimidad entre los especialistas respecto de que la principal causa de la accidentalidad vial es el factor humano, es decir, el comportamiento de los propios usuarios.

En este sentido, resulta extremadamente difícil comprender lo que se conoce como conductas de riesgo o conductas imprudentes: ¿qué lleva a una persona a circular a 150 km/h, en una vía donde el límite de velocidad es de 90? ¿Por qué un individuo no se detiene para dejar pasar a un grupo de niños a la puerta de un colegio? ¿Es que no les importa sufrir o provocar un accidente?

Por extraño que pueda parecer, detrás de las imprudencias al volante no se encuentra el desinterés o la desidia por los demás o por sí mismo, sino que la explicación a este hecho tiene que ver con la forma en que los individuos perciben el peligro o con su percepción del riesgo.

Según la Teoría Homeostática de Compensación del Riesgo (Wilde, 1988), los conductores, por el simple hecho de ponerse al volante, asumen un determinado nivel de riesgo y mientras conducen ajustan su comportamiento para que el riesgo percibido a cada momento (riesgo subjetivo) coincida con el riesgo que han aceptado.

Por ejemplo, si una persona circula por una vía segura, tal como un tramo recto de autovía, con el asfalto en perfecto estado y una señalización óptima, su percepción subjetiva del riesgo es muy baja (percibe que las posibilidades de sufrir un accidente en esas circunstancias son mínimas), por lo cual modifica su comportamiento, probablemente, aumentando la velocidad, hasta conseguir que su percepción del riesgo coincida con el nivel de riesgo que ha aceptado.

Otra explicación posible es la aportada desde la Teoría del Riesgo Cero (Nätannen y Summala, 1974), según la cual no existe un ajuste entre riesgo percibido y riesgo aceptado, simplemente, porque la percepción del riesgo que se tiene es nula: la mayoría de los conductores creen que ellos no van a sufrir un accidente. Por lo tanto, la mayor parte del tiempo, circulan con la sensación de que no existe riesgo alguno y solo cuando se presenta una situación extremadamente peligrosa, como puede ser una colisión inminente, conciben que existe riesgo.

Finalmente, la Teoría de la Evitación de la Amenaza (Fuller, 1984), derivada de la Teoría del Aprendizaje, considera que las personas aprenden a arriesgarse más o menos, según sus conductas de riesgo hayan sido reforzadas o no, por consecuencias positivas o negativas, a lo largo de su vida. Por lo tanto, cada vez que un conductor se salta un semáforo en rojo o no se detiene ante un paso de peatones, sin que se produzca un accidente o un atropello, la idea de que es peligroso infringir las normas de tráfico resulta debilitada.

Sea por el motivo que sea, parece ser que, en general, las personas perciben los accidentes de tráfico como algo ajeno que le ocurre a los demás. Nos es muy difícil entender que un accidente es algo que le puede pasar a cualquiera. Leemos constantemente los balances y las cifras, pero en realidad no terminamos de entender lo que significa.

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Pautas para conducir automóviles con demencia o deterioro cognitivo


Un grupo de trabajo de varias organizaciones del Reino Unido ha emitido directrices sobre cómo hablar sobre conducir con pacientes con demencia o deterioro cognitivo leve.

Un grupo de trabajo de varias organizaciones del Reino Unido, entre ellos el Royal College of Psychiatrics y el Royal College of General Practitioners, ha emitido directrices sobre cómo hablar sobre conducir con pacientes con demencia o deterioro cognitivo leve.

Aunque es específico en sus detalles legales para el Reino Unido, el documento ofrece preguntas que todos los clínicos pueden usar para hablar con los pacientes y familiares para evaluar la seguridad del conductor (consulte la página 22 de las pautas relacionadas).

Introducción

El tema de conducir con demencia o deterioro cognitivo leve es de vital importancia para los pacientes, sus familiares y amigos, y sus clínicos. La pérdida de la capacidad de conducir puede ser una fuente de desilusión y frustración para las personas con demencia.

Por otro lado, la conducción continua por parte de personas con deterioro cognitivo significativo puede causar preocupación y estrés para sus seres queridos, puede ser una fuente de conflicto entre ellos y puede poner en riesgo a la persona involucrada y a otras personas.

En este contexto, la evaluación y la gestión de la seguridad de conducción constituyen una parte importante de una evaluación holística de una persona con deterioro cognitivo. La evaluación del riesgo de conducción puede ser difícil para los clínicos, sobre todo porque hay poca evidencia para guiar nuestra práctica.

Estas Directrices son el resultado de una colaboración entre una amplia gama de clínicos con la participación de cuidadores. Establecen las responsabilidades de los clínicos con sus pacientes y proporcionan un marco para pensar sobre la gestión de su seguridad al conducir. Serán una herramienta útil para cualquier clínico que trabaje en la evaluación y el manejo de las personas con deterioro cognitivo que conducen.

Demencia

La demencia en esta Guía se refiere a un deterioro progresivo de la cognición que interfiere con la capacidad de la persona para llevar a cabo sus actividades normales de la vida diaria.

Estas pautas se crearon con especial consideración de los servicios que tratan con las demencias más comunes, es decir, las enfermedades de Alzheimer, vasculares, mixtas, de cuerpos de Lewy y frontotemporales.

Antes de realizar una evaluación de la demencia o la cognición (y especialmente en el contexto de una clínica de memoria), es una buena práctica que se notifique a una persona que podría haber implicaciones para su conducción futura.

Efectos de la demencia en la conducción

Conducir es una tarea compleja que requiere una combinación de procesos cognitivos, habilidades sensoriales y habilidades manuales / motoras.

La demencia puede asociarse con deficiencias en estos procesos y habilidades, que pueden afectar la capacidad de conducción.

Ejemplos de cómo la demencia puede afectar las habilidades de conducción

Funciones Ejecutivas

• Tomar las medidas adecuadas para evitar accidentes.
• Planificar rutas
• Responder adecuadamente a las señales de tráfico, señales de tráfico y otros usuarios de la carretera
• Secuenciar las tareas necesarias para arrancar, controlar y detener el automóvil.
• Responder a cambios inesperados en la carretera (por ejemplo, cierres de carreteras, cambios de carril y desvíos)
• Anticipe y reaccione ante futuros escenarios de la carretera (por ejemplo, un automóvil estacionado que indica que debe retirarse).

Habilidades Visuo-espaciales y Visuo-perceptuales

• Reconocer a otros usuarios de la carretera y juzgar su velocidad y distancia
• Reconocer señales de tráfico, señalizaciones de carril y señales de tráfico.
• Mantener una posición segura y consistente en la carretera.

Atención y Concentración

• Mantener la atención a la carretera.
• Mantener la atención a otros usuarios de la vía.
• Mantener la velocidad adecuada
• Dividir la atención para atender múltiples peligros en situaciones ocupadas.

Tiempos de Reacción

• Anticipe y reaccione de manera rápida y consistente a las acciones de otros usuarios de la carretera.

Memoria

• Planifica y recuerda rutas.
• Recuerda el significado de las señales de tráfico, las marcas de carril y las señales de tráfico.

No todas las personas que han recibido un diagnóstico de demencia, especialmente en las etapas iniciales, deberán dejar de conducir de inmediato.

Conducir es un proceso de aprendizaje y, después del diagnóstico, algunas personas conservarán las habilidades necesarias para poder conducir de forma segura durante un período de tiempo. Sin embargo, los conductores con demencia deben cumplir ciertos requisitos legales, como informar de su diagnóstico.

Para aquellos con demencia progresiva, la función ejecutiva, las habilidades visuo-espaciales, la memoria, la percepción y la capacidad para realizar las tareas cotidianas se verán cada vez más afectadas y la capacidad de conducir se perderá. La etapa cuando esto ocurra será diferente para cada persona. Cuando la condición de una persona se deteriora hasta el punto en que puede ser insegura en la carretera, debe dejar de conducir.

Descarga el artículo Original en Inglés “Conducir con Demencia o Leve Deterior Cognitivo”

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