“Ellas se creen que conducen bien” -Drive my Car-


Hasta entonces, Kafuku se había subido a un coche conducido por una mujer en varias ocasiones y, a su modo de ver,  la manera de conducir de las mujeres podía clasificarse básicamente en dos tipos: o un poco demasiado brusca o un poco demasiado prudente. Por suerte, esta última era mucho más frecuente que la primera. En términos generales, ellas conducen con mayor prudencia y cuidado que los hombres. Desde luego, uno no tiene derecho a quejarse de que alguien conduzca con prudencia y cuidado. Sin embargo, a veces esa forma de conducir puede exasperar a los demás conductores.

Por otro lado, da la sensación de que muchas de las conductoras que pertenecen al “bando brusco” se creen que “ellas conducen bien”. Se burlan de las conductores excesivamente prudentes y se enorgullecen de no ser como ellas. Pero, cuando realizan un cambio de carril temerario, no parecen darse cuenta de que algunos de los conductores que las rodean sueltan suspiros o improperios mientras se ven obligados a utilizar el freno más de lo habitual.

También hay, por supuesto, quien no pertenece a ninguno de los dos bandos. Son mujeres que conducen con total “normalidad”, ni con demasiada brusquedad, ni con demasiada prudencia. Entre ellas, las hay bastante hábiles conduciendo. Sin embargo, incluso en esos casos, Kafuku siempre notaba en ellas cierta tensión. No podría explicar de qué se trata en concreto, pero cuando va sentado al lado de la conductora percibe una “falta de fluidez” que le impide sentirse a gusto. La garganta se le reseca o se pone a hablar de cosas triviales e innecesarias para romper el silencio.

Obviamente, entre los hombres también hay quienes conducen bien y quienes no. Pero, por lo general, no le transmiten tensión. No es que vayan relajados. Seguramente también estén tensos. No obstante, parecen saber de modo “natural”  (tal vez inconscientemente) dicha tensión de su talante. A la vez que prestan atención a la conducción, charlan y obran con un nivel de absoluta “normalidad”. En resumen, una cosa es la tensión y otra el talante. Kafuku desconoce donde radica esa diferencia.

Pensar separadamente en los hombres y las mujeres no es algo que suela hacer a diario. Apenas nota diferencias en las competencias en función del sexo. Su profesión lo obliga a trabajar con el mismo número de mujeres que de hombres y, de hecho, se siente más cómodo al trabajar con ellas. Por lo general son más atentas a los detalles y saben escuchar. Pero en lo que concierne a conducir, cuando se sube en un coche pilotado por una mujer, en ningún momento deja de ser consciente de que es una de ellas la que lleva el volante. Esta opinión, sin embargo, nunca se la ha expresado a nadie.

“Hombres sin Mujeres” (Onna no inai otokotachi)
Capítulo I. “Drive my car”
HARUKI MURAKAMI
(c) 2014

Qué conducir es un comportamiento humano conformado en gran medida por pautas automatizadas, mayoritariamente gestionadas en el ámbito orgánico subconsciente, es algo que no está sometido a dudas hoy en día.

Que estas pautas automatizadas están compuestas de microtareas encadenadas en este ámbito de la mecanización no consciente, y que probablemente se encargue el cerebro reptiliano y el sistema límbico de este tipo de actividades mayoritariamente por encima de los lóbulos frontales, queda ahí sujeto a debate en el ámbito de lo subjetivo y de lo químico.

Ciertamente, las estadísticas de las compañías aseguradoras informan que las mujeres tienen más accidentes que los hombres al volante, y al mismo tiempo nos detallan que estos son de menor intensidad y cuantía (reflejado está en las primas más bajas que afrontan en el coste del seguro de sus automóviles de cualquier categoría).

Cierto es que la mayor ligazón (incluso en la fecha en la que estas líneas son escritas) con el ámbito doméstico, configuran el trayecto habitual del ámbito femenino, en términos estadísticos, con los desplazamientos cortos, la intendencia del hogar, desplazamientos con los hij@s a las actividades escolares, extraescolares, hipermercados, etc. En definitiva desplazamientos cortos, en gran medida urbanos.

Mientras que los vehículos de mayor MMA y los desplazamientos más largos y de carácter profesional siguen teniendo mayor protagonismo en el ámbito masculino, en base a muchas circunstancias de marcado carácter político, social, cultural, económico, etc.

Volviendo al texto de Haruki Murakami en su novela y a la diferencia entre las pautas de comportamiento al volante entre hombres y mujeres, y por tanto a como automatizan en el ámbito de lo no consciente la conducción las mujeres, encontramos indicadores cotidianos que favorecen sus cifras y que quizá puedan merecer su atención y reflexión (ofrecemos algunos a continuación):

» Cursos de recuperación de puntos del permiso de conducir: En cada curso participa una o ninguna, dos o tres alumnas es algo casi extraordinario, podríamos entre otras opciones inferir que son más respetuosas con la normativa y los demás usuarios, teniendo en cuenta que el número de conductores mujeres y hombres es cada vez más cercano.

» Cursos de recuperación del derecho a conducir: Probablemente las mismas circunstancias anteriormente mencionadas, propician que las mujeres puedan mantener su derecho a conducir activo, cuidan con un mayor esmero su saldo de puntos y visitan menos los juzgados por incumplimientos penales contra las seguridad vial. Su participación en estos cursos se mueve habitualmente entre el 5% y 10% del alumnado.

» Población penitenciaria por incumlimientos de carácter penal contra la seguridad vial: e

Escasa es su participación en este ámbito, que apenas alcanza a un 3% de los conductores mujeres con este tipo de incumplimientos.

Sin más detalle y con independencia de estos breves y aleatorios indicadores planteamos la siguiente sesgada y manida consulta:

 

 

¿Puede ser condenada penalmente una persona como cooperador en el delito de conducción sin carnet o por el contrario no cabe dicha condena?


Vamos a analizar algunas sentencias sobre la figura del cooperador en el delito de conducción sin carnet o permiso de conducir.

Antes de nada recordemos DOS cuestiones IMPORTANTES:

1ª.-  El cooperador necesario (art. 28 C. Penal)  sería aquella persona que participa con actos relevantes en la comisión de un delito, pero no es la persona que ejecuta directamente el delito, que sería el AUTOR del delito.

2ª.-  El delito por conducir un vehículo sin carnet o permiso está tipificado en el Código Penal Español en el artículo 384, párrafo 2:  Se impondrá la pena de PRISIÓN de 3 a 6 MESES  o con la de MULTA de 12 a 24 MESES o con la de TRABAJOS EN BENEFICIO DE LA COMUNIDAD  de 31 a 90 DIAS al que realizare la conducción tras haber sido privado cautelar o definitivamente del permiso o licencia por decisión judicial y al que condujere un vehículo de motor o ciclomotor sin haber obtenido nunca permiso o licencia de conducción.

Trasladamos los anteriores conceptos a un EJEMPLO:

Una persona deja o permite que otra persona conduzca un vehículo careciendo de carnet o permiso de conducir. El conductor habrá podido incurrir en un delito de conducción sin carnet del citado art. 348 C. Penal.

La pregunta que hacemos es : ¿Podrá ser considerado cooperador necesario del delito la persona que lo ha consentido?

Sobre la cuestión de si puede ser condenado como cooperador en el delito de conducción sin carnet la inmensa mayoría de los Tribunales considera que será condenado como cooperador del citado delito «aquella persona (la mayor parte de las veces propietaria de un vehículo), que permite la conducción a otra a sabiendas de que carece del correspondiente permiso».

No obstante hay algunas Audiencias Provinciales que consideran la imposibilidad legal de condenar al cooperador en estas situaciones.

¿Puede entonces ser condenada penalmente una persona como cooperador en el delito de conducción sin carnet o por el contrario no cabe dicha condena?

Veamos 2 sentencias diferentes:

A) SENTENCIA que considera que NO PUEDE condenarse como cooperador en el delito de conducción sin carnet

–  Audiencia Provincial de Madrid ( Sección 3ª), sentencia de 17.09.2015:

Sin desconocer que la jurisprudencia ha admitido la cooperación necesaria en supuestos de omisión, de comisión por omisión, por la no evitación de un delito, y que unas Audiencias consideran pudiera ser de aplicación a este delito, a ello se refiere la Audiencia Provincial de Badajoz, de 29-3-2010, en la que no se rechaza, desde luego y en sede teórica, la posibilidad de autoría en forma de cooperación necesaria en el delito de conducción de vehículo de motor sin el correspondiente permiso o licencia del art. 384 del C. Penal a quien es propietario del vehículo no conductor, pero sí que estima que el principio de personalidad de la responsabilidad criminal obliga a descender en cada caso concreto el estudio de las específicas circunstancias que permitan individualizar e identificar la conducta que se reprocha penalmente al acusado, y otras como la Audiencia Provincial de Toledo, Sección 1ª, 9-3-2010, no lo ve posible al indicar «que tales comportamientos de coejecución no son predicables de este tipo delictivo, de ejecución de propia mano y que se consuma por la sola circunstancia de que el sujeto delincuencial realiza el acto de conducir un vehículo a motor sin estar en posesión de la correspondiente autorización administrativa, lo que no es extrapolable a que exista un coadyuvante, pues se está en posesión del permiso o no, y es esa sola circunstancia la que integra el tipo, sin que la conducta típica pueda desplazarse a otro para que proceda la ejecución conjunta», en todo caso en el caso de autos no parece que la conducta omisiva llevada a cabo por el acusado, integre propiamente un contribución a la comisión del delito por un tercero.

Para determinar el alcance de la omisión en que incurrió el acusado, al permitir la conducción de su esposa, no puede obviarse que esa conducta ha sido contemplada expresamente como una infracción grave por la legislación de tráfico, así en el Real Decreto Legislativo 339/1990, de 2 de marzo, por el que se aprueba el texto articulado de la Ley sobre Tráfico, Circulación de vehículos a motor y Seguridad Vial, en el Art. 65 relativo a las infracciones graves, se establece que constituye la misma «v) Incumplir la obligación de impedir que el vehículo sea conducido por quien nunca hubiere obtenido el permiso o la licencia de conducción correspondiente», cuando no sean constitutivas de delito. Así lo señala la Audiencia Provincial de Pamplona sentencia de 22 de octubre de 2011 en un supuesto similar al presente donde concluye: » Pues bien en el Código Penal y a diferencia de otros supuestos en él contemplados en que se sanciona expresamente como delito omisiones propias o puras, no se ha incorporado como tal esa acción, la de «incumplir la obligación de impedir que el vehículo sea conducido por quien nunca hubiere obtenido el permiso o la licencia de conducción correspondiente«. 

Si ello es así, en ausencia de otros datos que nos permitan concluir que en la omisión de esa conducta concurría en el acusado una conducta dolosa, dirigida inexcusablemente a violentar la seguridad vial, ante esa dualidad, y a falta de concreción de un elemento doloso más allá de la propia omisión, la conclusión no puede ser otra que la no catalogación de la acción como delito, sin perjuicio de su sanción como una falta administrativa.  Por lo tanto se dicta sentencia absolutoria a favor del acusado.»

SENTENCIA que considera que PUEDE CONDENARSE como cooperador en el delito de conducción sin carnet

–  Audiencia Provincial de Madrid (Sección 15ª), sentencia de 1.02.2016:

» Se dice por el acusado que dejó que su hija, que no tenía permiso de conducir, cogiese el coche de su propiedad por causa de necesidad, en este caso por su enfermedad que era el que normalmente conducía.

Según el Tribunal Supremo existe cooperación necesaria cuando se colabora con el ejecutor directo aportando una conducta sin la cual el delito no se habría cometido (teoría de la conditio sine qua non), cuando se colabora mediante la aportación de algo que no es fácil obtener de otro modo (teoría de los bienes escasos) o cuando el que colabora puede impedir la comisión del delito retirando su concurso (teoría del dominio del hecho).

El reproche penal en el ámbito de la cooperación necesaria en el supuesto que estamos analizando se centra en la acción positiva de ceder o prestar el vehículo para su conducción inmediata o cercana en el tiempo a quien nunca ha obtenido permiso o licencia, con plena consciencia de dicha carencia.

La cooperación necesaria del artículo 28, párrafo segundo b) del C.P no la determina el que el cooperador tenga una posición de garante de la actuación del autor material del hecho, sino el contribuir a la ejecución del hecho delictivo mediante un acto sin el cual no se habría efectuado, que fue lo que aquí ocurrió.»

Incidimos con el presente artículo en la importancia de reflexionar sobre este tema a muchos progenitores, que con la intención de disminuir su inversión económica en la obtención del correspondiente derecho a conducir vehículos automóviles por las vías públicas en cuanto a sus hijos, deciden en desconocimiento de la legislación y jurisprudencias vigentes impartir clases prácticas a sus hijos en sus propios vehículos, generalmente en zonas alejadas del tráfico rodado (polígonos industriales, zonas de estacionamiento público, etc.), que en definitiva son vías públicas.

El desconocimiento de la norma (penal o administrativa) no exime de su cumplimiento y comporta las sanciones o condenas correspondientes.

Divulgación: Club Autoescuela

De la competencia consciente a la inconsciente.


conduccion-ittg

Aprender a conducir es un tránsito de la competencia inconsciente a la consciente.

Pasando de una competencia consciente, a una competencia inconsciente. Es como conducir un coche, al principio cuando el conductor empieza a conducir se asusta porque tiene que manejar a la vez distintas partes del coche, por ejemplo, cuando quiere parar, deberá pensar para pisar el embrague y el cambio de marchas a la vez, mirar los espejos y poner el intermitente… (competencia consciente), pero con la práctica y muchas horas de conducción esto se automatiza, es decir el conductor sin pensar, adquiere una competencia inconsciente de conducir, utilizando todos los mandos del coche de forma automática, para parar.

El coaching es una ciencia que lleva a la persona a conectarse con su verdadero “ser”, con su más pura autenticidad, con quién es realmente y con lo que quiere realmente en la vida, y a lograr esa conexión profunda de sí misma, esa conexión con su valores y con sus verdaderos principios que serán los que verdaderamente le impulsan a la acción para alcanzar los resultados deseados, y a la vez tomar conciencia de las creencias y condicionamientos externos que limitan su acción y le dificulta obtener resultados.

Que el cliente conecte con sus auténticos valores es primordial en coaching, ya que al ser esta una ciencia de cambio, el cliente solo se moverá y pasará a la acción si encuentra una auténtica motivación a través de sus auténticos valores que le definen realmente.

Al comenzar un proceso de coaching es fundamental que el coach crea y confíe en que el cliente o coachee es completo, que ya tiene que todas las respuestas y soluciones en su interior, y que éste a través de preguntas poderosas va a conseguir que afloren del interior del coachee todas esas respuestas y soluciones que necesita para avanzar en su vida.

Asimismo es de suma importancia que el propio cliente sea quien establezca el objetivo a trabajar en la sesión, para que así pueda alcanzarlo. Toda la responsabilidad del proceso es del cliente, es decir, tanto si el cliente logra su objetivo, como si no lo logra, será su responsabilidad.

Dicho lo anterior, las competencias principales que tiene que adquirir un coach para poder realizar un buen proceso de coaching son presencia, escucha activa y preguntas poderosas. Estas 3 competencias están entrelazadas o unidas entres sí, en cuanto a su aplicación práctica, y bien utilizadas son aparentemente muy sutiles pero profundas y duraderas en el resultado que provocan:

• Primero el coach tiene que aprender a conectarse consigo mismo, es decir, estar presente, libre de todo juicio personal o pensamiento propio, con total apertura y a disposición del cliente, estar en el “aquí y ahora” poniendo todo el enfoque en el coachee con los cinco sentidos. La presencia del coach es una de las competencias o habilidades más importantes en coaching, porque está directamente inter-relacionada con las competencias y habilidades de escucha activa, preguntas poderosas, intuición, flexibilidad, autogestión, etc.

• Al aprender a conectarse consigo mismo, y estar presente, podrá mantener una escucha activa profunda de todo lo que el cliente dice a nivel verbal y también de lo que no dice, “escuchándolo” a través de sus gestos, tono verbal, movimiento de ojos, forma de sentarse, etc. Se trata de una escucha más allá de las palabras que el cliente dice, donde el coach escucha los valores del cliente, sus creencias, sus limitaciones, etc., y escucha también el significado de lo que hay detrás de la historia que el cliente cuenta.

•Cuando el coach mantiene esta escucha activa, observa que es el cliente quien le da paso a la pregunta siguiente que éste ha de formularle, de lo que se deduce que si está presente y mantiene una buena escucha activa, podrá formular al cliente una pregunta poderosa, que invite al cliente a mirar en su interior, o a futuro, y le lleve a la reflexión, debiendo éste ser muy curioso en todo momento a favor del cliente (significa hacer preguntas poderosas que ni el coach ni el cliente sepan la respuesta para abrir puertas); debe ser muy curioso con la persona, no con los detalles de su vida. El arte de hacer preguntas poderosas es muy sencillo pero a la vez es una de las habilidades que más le cuesta adquirir a un coach, porque para hacer una pregunta poderosa el coach tiene que vaciar su mente de sus propios puntos de vista, sus pensamientos y experiencias, todo conocimiento, reflexión o juicio y ponerse a disposición del cliente y de lo que éste realmente dice.

El coachee es como un GPS que indica el camino o dirección en todo momento, al coach, sobre la pregunta a hacer (solamente con una buena escucha activa se puede seguir el GPS).

Es importante recordar que estas tres competencias básicas se desarrollan a través de la práctica…

Paula Recimil
Prof. de la Certificación Excellent en Coaching